Durante el desayuno Adrien no apartaba los ojos de su "hermano". Gabriel Agreste, el siempre ocupado diseñador de modas los acompañaba ese día y charlaba alegremente con su hijo mayor.
-¿Ya has pensado que seguirás en la universidad? – pregunto Gabriel.
-No, aún no lo he hecho – dijo cautelosamente Félix.
-Ya estás en último curso, deberías comenzar a pensarlo.
-¿Ya estoy en último curso? – susurro en voz baja Félix -. ¿Se acuerda padre de cuando era pequeño? ¿Había alguna carrera que deseara seguir?
-Tu siempre tan formal – dijo Gabriel haciendo una mueca -. Pues no lo recuerdo con claridad... hablabas de medicina, aunque cambiabas seguido un día querías ser piloto, al siguiente modelo, la próxima semana serias ingeniero y luego médico, nunca hubo una sola que te llamara la atención.
-No recuerdo con claridad todas esas cosas.
-Eras pequeño, es normal que te hayas olvidado de ciertos detalles. Adrien te veo muy callado, ¿Cómo vas con tus clases de chino?
-Bien ya casi no me trabo en ciertas palabras.
-Probemos – dijo Gabriel y comenzó a hablar en chino -. ¿Ya tienes nuevo repertorio de piano?
-Si, el profesor recién me lo entrego ayer – dijo Adrien.
Gabriel continuo interrogando en chino a su hijo menor por un largo rato, ahora era Félix quien los observaba con atención mientras comía en silencio.
-Félix ¿Por qué nunca me has presentado a una novia? – pregunto de improviso Gabriel, sacando a Félix de los pensamientos que lo habían distraído hace rato de la conversación que mantenían su padre y hermano.
-¿Novia? – dijo algo sorprendido y suspiro melancólico cuando sus recuerdos vinieron de nuevo a su mente -. No he pensado en casarme todavía.
-¿Qué? ¿Casarte? – dijo Gabriel sorprendido por la respuesta de su hijo -. ¿Quién te ha dicho que quiero que te cases? Tienes diecisiete años, a esa edad no debes estar pensando en casarte. Me refiero simplemente a una novia.
-¿Quiere que le presente a usted que es mi padre, una mujer con la que no he formalizado? – luego de que Félix pronunciara estas palabras el silencio se extendió en el comedor, ninguno encontraba palabra con las que deberían seguir la conversación.
En ese momento entro Nathalie, los adolescentes debían dirigirse ya al colegio. Los hermanos terminaron el desayuno y se levantaron, ambos se despidieron de su padre y caminaron juntos al auto.
-Joven Félix – dijo Nathalie alcanzándolos antes de que salieran de la casa -. ¿Acaso planea ir al colegio sin llevar la mochila?
-¿Mochila? – pregunto Félix.
-Esta mochila – dijo Nathalie entregándole su mochila -. Hasta luego chicos. Suerte.
-Hasta luego Nathalie – dijo con una sonrisa Adrien mientras abría la puerta.
-Nos vemos luego señorita – dijo Félix asintiendo levemente con la cabeza.
Félix siguió a Adrien hasta el carro, pero se quedó parado unos minutos fuera observando el coche en total silencio.
-¿No vas a entrar? – pregunto Adrien quien también examinaba todas las acciones y gestos de Félix con interés.
-Si... claro – dijo en voz baja subiendo al automóvil, en cuanto Félix cerró la puerta, el conductor puso el auto en marcha, Adrien vio como su hermano daba un salto en su asiento, le pareció que el chico hasta estaba un poco pálido.
Todo el recorrido a la escuela, Félix estubo pegado a la ventana mirando la ciudad con un interés inexplicable y Adrien lo examinaba sin saber de donde apareció ese muchacho ¿Por qué todo el mundo parece conocerle excepto él? Y ¿Por que Félix observa todo con ojos de asombro?
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Secretos y omisiones
FanfictionFélix es su hermano mayor... lo dicen las fotos y todas las personas que lo rodean, pero Adrien es incapaz de recordar nada sobre aquel chico, está seguro que la noche anterior cuando se fue a dormir era hijo único. ¿Por qué no puede recordar a su h...
