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Capítulo 48: Noble Lady Lin

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Usualmente daba paseos por los jardines del palacio pero rara vez lo hacía por la noche, un ruido llamo su atención y por curiosidad se acercó a ver de qué se trataba, la ciudad prohibida era un lugar seguro y muy resguardado, por ello nunca pensó que podría tratarse de algún peligro... al menos no hasta que vio a dos personas paradas en la oscuridad y una sombra enorme detrás de ellos que desapareció casi al instante.

Intento huir lo más sigilosamente posible pero uno de los hombres que se había infiltrado en el palacio se dio cuenta y corrió tras ella logrando atraparla, era mucho más alto de lo que parecía a simple vista y sus manos eran mucho más largas de lo que se veia.

Completamente asustada intento liberarse, mientras los dos intrusos hablaban entre ellos en un idioma que ella no había escuchado nunca. Durante el forcejeo, que ella sabía que era inútil, logro quitarle a su captor unos hilos que llevaba enroscados alrededor de la muñeca, entonces su apariencia cambio y la joven dejo de moverse completamente sorprendida al ver como los rasgos comunes y los cabellos negros se convertían en unos ojos grandes y claros, una nariz respingada y pequeña, al igual que unos labios delgados, nunca había visto antes rasgos como esos ¿Se trataría de algún espíritu? Para completar, su cabello era amarillo como las ropas del emperador... no, era incluso más claro que eso, a la luz de la luna su cabello aunque mojado resplandecía con un brillo casi blanco.

Cuando Félix noto que la chica había dejado de forcejear, aflojo su agarre, temiendo haber usado mucha fuerza y haberle hecho daño, la muchacha miro con sus ojos rasgados a Félix como si fuera la criatura más extraña que había visto nunca.

-Hola – saludo Claude acercándose a ellos intentando hablar en un chino mal pronunciado -. No queremos hacerte daño... queremos hablar con el emperador porque nos han enviado a devolver un tesoro que antes pedimos prestado.

-¿Qué tesoro? – pregunto la chica con los ojos clavados en las manos de Félix que le sostenían uno de sus brazos sin mucha fuerza.

-Son unos aretes que dan poderes, miraculous – dijo Claude, Félix le dio una mirada molesto que Claude noto en seguida y como excusa para su indiscreción dijo en francés -. Vamos Fél, es una mujer ¿Qué podría hacer?

-¿llamar a los guardias? – sugirió molesto Félix.

-Creo que he escuchado de eso – dijo ella -. Pero no sé dónde pueden encontrarlos.

-¿Podemos pedir una audiencia con el emperador? – pregunto Claude esperanzado de pronto descubrir a donde debían dirigirse.

-No – dijo ella negando con la cabeza -. Nadie puede ver al emperador, y ustedes le parecerán sospechosos, tal vez incluso los sentencien a muerte.

Ambos chicos tragaron con fuerza, de repente vieron con claridad que aunque este país les resultase atrasado con respecto al suyo, lo que habían hecho era nada más y nada menos que colarse dentro del palacio buscando al rey, estaban en una situación delicada.

-¿Y ahora qué hacemos? – Claude en chino mal pronunciado que a la muchacha le costaba mucho entender.

-¿Qué es lo que habéis usado antes? Para ocultar su apariencia – presunto ella, quizá porque estuviera deslumbrada por la apariencia de Félix o su vida de pájaro enjaulado le resultaba asfixiante, pero en ese momento decidió ayudar a esos dos extraños hombres, en su mente todos sus sentidos le gritaban que de equivocarse podía causar la muerte del emperador, que estaba siendo egoísta.

-Un hechizo de "Delirio de glamour" – dijo Claude -. Sirve para que no llamemos la atención.

-¿Pueden usar uno para que la gente los vea como doncellas?

Secretos y omisionesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora