Capítulo 45: Cartas dolorosas.

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Querido Félix:

Ha sucedido una desgracia que es preciso que sepas, te causara un gran dolor, yo lo sé más que nadie, pues he sido tu confidente durante todo este tiempo... no sé cómo decírtelo, me tiembla la mano solo de pensar en el dolor que las palabras que escribiré te causaran, lo he pensado mucho, pero sé que tú querrías saberlo cuanto antes.

Bridgette d'Aramitz ha muerto esta mañana, fue algo repentino que nos ha tomado por sorpresa a todos, murió al caerse del caballo.

Sé que no debería escribir su nombre porque pondríamos en duda su honor, su muerte fue instantánea así que no tuvo ningún sufrimiento.

No sé si debería seguir escribiendo... ¿Qué se dice en estos casos? Todos estamos inconsolables, su funeral será dentro de dos días.

Justine no ha parado de llorar desde que anunciaron su muerte, esa niña quería a Bridgette como a una hermana.

Desearía que estuvieran aquí.

Con amor, tú hermana Allegra.

Allegra firmo con letra temblorosa su carta y limpiándose las lágrimas corrió a depositarla en el correo más cercano. Félix aun no debía haber llegado a China, quizá la carta le llegue en el puerto porque de lo contrario sería muy difícil que le llegase.

Al principio Allegra fue una de las que se opuso al enamoramiento que tenía Félix con la hija de los duques d'Aramitz, iba en contra del compromiso que tenía con la hermandad. Una tarde, cuando fue a buscar a Félix a su habitación para el almuerzo también fue con la determinación de mostrarle su inconformidad con ese indecente coqueteo que tenía con la joven señorita Bridgette.

Se detuvo en la puerta del cuarto de su amigo, la hermandad dictaba que debían tratar a los demás miembros con el nombre de hermanos pero era extraño pensar en todos como sus hermanos.

Félix repasaba el violín, Allegra sospechaba que al igual que sus libros la música también le permitía escapar de la realidad, espero a que terminase la pieza antes de interrumpirle. Félix tocaba tan bien, le dedicaba tantas horas al estudio que era normal que destacara, quizá si hubiera nacido en una familia de músicos lo enviarían a Viena para convertirse en un famoso violinista.

- El almuerzo ya está servido - anuncio Allegra, Félix asintió con la cabeza y guardo el violín, ella espero en silencio en la puerta, había avisado a los demás muchachos antes para poder acompañar a Félix hasta el comedor -. Hay rumores de que estas cortejando a la hija de los duques d'Aramitz.

- ¿Dónde has escuchado eso? - pregunto Félix con su semblante serio y sin darle mucha importancia.

- Todo el mundo lo comenta - no era tan cierto, pero las atenciones que Félix tenía con la señorita d'Aramitz habían llamado la atención del duque Archambault -. Es mejor que te olvides de ello, no se nos permite tener ese tipo de relaciones.

- Yo mejor que nadie conozco nuestros votos - dijo Félix casi sonriendo y le puso la mano en el hombro -. No te alteres por algo así, sabré controlarlo.

Allegra suspiro y lo dejo pasar, lo que hacía a Félix tan popular entre las mujeres no era su atractivo físico, aunque este evidentemente resultaba de ayuda, sino que nunca parecía subestimarlas como inconscientemente si hacían los demás hombres de la hermandad.

Los días pasaron, Allegra se olvidó de los rumores sobre un romance entre Félix y Bridgette. Se centró en sus charlas con Claude. Pero una noche, cuando serbia la cena noto a Félix un tanto decaído.

- ¿Te sucede algo? - pregunto mientras ponía los platos en la mesa, Félix solo negó con la cabeza -. ¿leerás algo antes de dormir?

Félix asintió entendiendo que lo que le insinuaba era si quería que hablasen más tarde. Durante toda la cena Allegra miraba preocupada al comedor.

- ¿Qué es tan interesante? - pregunto otra de la chicas.

- Nada... - dijo Allegra.

Luego de la cena se reunieron para conversar en la biblioteca.

- Bridgette se ha comprometido - le susurro Félix apenas llego.

- Ha - dijo Allegra sin saber que debería decir -. ¿Cómo te sientes?

Félix suspiro y desvió la mirada, la luna brillaba por la ventana y la luz de las velas poco ayudaba con la iluminación del cuarto.

- Creí que no me importaría, algún día tendría que pasar pero... - Félix volvió a guardar silencio.

Desde esa ocasión Allegra se convirtió en su confidente, Félix le contaba más secretos que ha Claude. Ella se enteró de que pese al compromiso Bridgette y Félix se las arreglaban para hablar, también supo que en una ocasión Félix le propuso huir lejos.

- Le dije que nos marcharíamos a un lugar muy lejano, quizá a América, donde ni su familia ni la hermandad nos encontrarían.

- ¿Qué te respondió?

- Que si ella se escapaba, haría casi imposible el conseguir buenos matrimonios para sus hermanas menores - Félix suspiro.

Allegra también conoció a Bridgette, una tarde Félix le pidió que lo acompañara para no atraer la atención, en realidad la muchacha le cayó mucho mejor de lo que hubiera imaginado... hasta podría decirse que se hicieron amigas.

Al fin llego el día de la boda y Félix se dedicó todo el tiempo a repasar el violín, Claude y Allegra no pudieron evitar pasar por su cuarto a comprobar como estaba. Luego de la boda solo vieron a Bridgette una vez y no pudieron hablar mucho con ella.

Un mes después Félix y Claude se marcharon hacia China.

Allegra esperaba no haberse equivocado al contarle a Félix sobre la muerte de Bridgette, sabía que el chico no interrumpiría su viaje para regresar... o eso esperaba.

Cuando la carta llego a manos de Félix, este la arrugo dejando escapar solo un quejido.

- ¿Qué decía? - pregunto Claude.

- Nada - dijo Félix escondiendo la carta en el estuche del violín.

Ni por un momento pensó en regresar ¿Para qué? ¿De que serviría que regresara si no podía hacer nada para salvarle la vida a Bridgette?

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¿Bridgette murió de tuberculosis o por caerse del caballo? ¿Alguna sospecha de que pudo haber pasado?

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