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Capítulo 46: Desvelo

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Marinette se percató enseguida de que Félix parecía que no había dormido bien la noche anterior, tenía ojeras que no eran muy comunes en él y parecia distraido.

- ¿Te desvelaste anoche? – pregunto sentándose junto a él, Félix asintió con la cabeza.

- Si, leyendo un libro que resultaba muy interesante.

- ¿Cual?

- Dos años de vacaciones - respondió Félix recordando uno de los libros que hace poco término de leer.

- ¿De qué trataba?

- De que unos niños que tienen que sobrevivir en una isla – explico Félix, nunca había sido bueno dando resúmenes de los libros que leía, aún peor cuando apenas había podido dormir luego de esa noche tan agitada, por suerte Marinette no insistió en averiguar más sobre el tema.

- Tienes que dormir más – dijo Marinette levantando su mano y acariciando el cabello rubio del chico, Félix siempre llevaba su cabello muy bien arreglado pero ahora que lo tenía en sus manos se dio cuenta que era más largo de lo parecía a simple vista -. Parece que fueras a desmayarte o quedarte dormido en cualquier momento.

Félix se ruborizo ante la acciones de la chica, Marinette comenzó a jugar con su cabello y Félix se limitó a mirarla, Mari era suya, no tenían que esconderse de nada, no tenían que fingir ante nadie... incluso en el siglo que corre podría besarla allí mismo que nadie los juzgaría.

Sin ninguna señal previa, Félix puso su mano en la mandíbula de la chica para sorprenderle con un largo beso sin preocuparse de que todo el colegio podía verlos, era lo más atrevido que había hecho hasta ahora y apenas le importo, el beso fue largo y más apasionado de lo que Félix consideraría aceptable en un lugar público.

Cuando se separaron, se quedaron en silencio, realmente estaba perdido por ella ¿Pero ella que sentía? ¿Lo querría tanto como la quería él? Aunque los problemas más serios que inundaban su vida le distraían de los temas románticos y lo mismo le pasaba a Marinette, la interrogante de si aún quedaba algo de los sentimientos que la chica había tenido hacia Adrien seguía allí ¿habría logrado superarlo tan rápidamente? ¿O solo había aceptado salir con él para olvidarse de Adrien?

No solo tenía dudas sobre Marinette, sino también sobre él mismo, para él aún no había pasado ni un año desde la muerte de Brid, pero últimamente apenas pensaba en ella, de alguna manera sentía que la traicionaba, aunque el mismo se repetía muchas veces que lo que tenía con la condesa no era más que una aventura, que nunca fue de él, no como lo era Marinette en este momento.

Por la mente de Marinette pasaban cosas muy diferentes, en parte era también porque ella no tenía idea de... algo sobre su novio, no sabía ni siquiera que tenía una especie de exnovia, o que Félix tenía tanto que ver con los miraculous como ella misma. Para Mari su novio era el chico amble, muy formal y quizá algo tímido, había llegado a esa conclusión porque era muy reservado en público.

Ya que Félix había dado el primer paso de besarle en medio del recreo, Marinette aprovecho para abrazarle, eso hizo que Félix casi rompiera el beso pero luego de unos segundos de duda incluso le correspondió.

Se apartaron sonrojados y Félix como siempre hacia en estas situaciones desvió la mirada hacia el libro, aunque ahora lo llevaba cerrado, Marinette casi se rio ante este gesto y apoyo la cabeza en el hombro de su novio.

- ¿Has hecho algo interesante últimamente? – pregunto Marinette, Félix hizo una mueca sabiendo que debía volver a mentirle y Mari detestaba las mentiras, pero creía que se lo tomaría mejor a que si le decía simplemente "Fui a investigar en las catacumbas y descubrí que los espíritus familiares son obra de una secta de magos oscuros, fui a hablar con el maestro Fu... por cierto sé que eres Ladybug" ella también le ocultaba su identidad, así que decidió que de momento no tenía otra que seguirle mintiendo.

- Absolutamente nada, mi profesora de violín me regaño por hacer muy bruscos los cambios de arco... pero eso no me parece que sea algo trascendental.

Félix vio al maestro Fu desde la ventana del auto cuando regresaba a casa, el anciano le hizo un gesto para que fuera a verlo y Félix asintió, no estaba seguro si el maestro le había visto, pero con Adrien y sus sospechas tan cerca no podía ser más evidente.

Aunque cuando volteo a ver a Adrien lo encontró enfrascado en algún juego en su celular, Félix siempre se había preguntado que tanto hacia todo el mundo todo el día metido en ese aparato... comenzaba a sospechar que tenía que pedirle a Luka que le explique para que más aparte de llamadas serbia ese aparato, aunque no le emocionaba especialmente hacerlo, ya entender cómo se hacía una llamada y lograr hacerlo por su cuenta fue difícil.

Félix se recostó en su aciento mirando con una ceja levantada como Adrien agitaba su celular y movía rápidamente los pulgares sobre el aparato. Ese pequeño detalle este mundo aún no lo acababa de comprender, después de todo en su tiempo el telégrafo era el sistema de comunicación más rápido.

"¿Tan rápido se olvidó que estaba investigándome?" pensó luego de rendirse a buscarle explicaciones a la atención que le ponía Adrien a su celular.

Secretos y omisionesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora