La tan ansiada respuesta llego luego de poco más de un año sin que nadie respondiera, al leer la carta el duque Aloise Archambault sato de su silla inquieto, dio un par de vueltas a su despacho y releyó la carta de nuevo, no lo había imaginado, la hermandad se salvaría.
Tenía que dar esta noticia a todos sus hermanos, sujetando la carta como si temiera que se evaporara pidió a que se convocase a todos los miembros de la hermandad al salón principal.
Claude que estaba profundamente dormido tuvo que despertarse y lo hizo de muy mal humor, lo que no era común en él, pero luego de que Allegra le sonriera su estado de ánimo cambio completamente.
- Buenos días... o tardes – saludo ella y Claude se incorporó con cansancio en su cama -. El duque quiere que nos reunamos en el salón principal.
- Justo ahora – se quejó volviendo a acostarse.
- Si, justo ahora, vístete, te espero afuera.
- Bien – suspiro con cansancio y se levantó de la cama.
La noche anterior no había dormido, desde que el rey había quitado su apoyo a la hermandad ellos se habían convertido en una especie de policía – magos – lo que se necesite, a sueldo, la noche anterior les habían contratado para exorcizar una casa... cuando se lo dijeron tubo que contener la risa.
- Estoy segura que hay fantasmas en esta casa – le dijo una mujer mayor, Claude alzo las cejas intentando que ninguna sonrisa indiscreta delatara lo tonto que le pareció esa afirmación.
- ¿No sería mejor llamar a un sacerdote? – pregunto, nunca había visto fantasmas, no estaba seguro de que existieran, la mayoría de veces esos llamados eran simples imaginaciones de los dueños, quizá alguna rata o un pájaro que había hecho su casa allí, eran tan recurrentes ese tipo de llamadas que él mismo había nombrado a su hermandad debido a los nuevos trabajos que hacían como "La hermandad de control de plagas" ese nombre se había vuelto muy popular entre sus hermanos, aunque cuando el duque estaba cerca, preferían mantenerse en silencio.
- Ya lo hice – dijo la mujer temblando -. Pero el padre me dijo que les enviara una carta a ustedes, ese espíritu necesitaba algo más que rezos... eso dijo.
- Bien, entonces comencemos – dijo Claude suspirando, había un cura que o bien por comodidad o bien por pereza había cogido la costumbre de despacharles todos sus casos de "exorcismo".
Claude saco tres velas de su maletín y las enserio acercándolas a un candelabro, se sacó su collar, que era la llave que alguna vez fue de Félix, quizá se pensaría que para un rechizo así haría falta algún cristal especial pero para un hechizo tan simple todo era útil, balanceo el collar sobre las tres velas, recito un conjuro para sentir donde estaba el nido de animales rastreros que seguramente había en esa casa.
Cuando termino se puso de pie lentamente.
- Señora ¿Tiene un lugar donde pasar la noche? – pregunto seriamente.
- Podría ir donde mi hermana que vive cerca de aquí.
- ¿hay más personas en esta casa?
- Dos – dijo ella -. Pero se encuentran dormidos... ¿Qué es lo que sucede?
- Parece que esta vez el cura tenía razón, hay algo que necesita más que rezos, es preferible que no haya nadie vivo en la casa cuando lo encuentre... en esta casa no hay ni siquiera una polilla, algo está espantando todo.
- Bien – dijo la anciana asintiendo con temor -. Iré a despertarlos.
Luego de que todos los ocupantes de la casa se hubieron marchado, Claude hizo otro hechizo, esta vez era algo diferente, buscaba energías. Un estremecimiento le recorrió, estar solo en esa casa no era algo que le gustara mucho.
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Secretos y omisiones
FanfictionFélix es su hermano mayor... lo dicen las fotos y todas las personas que lo rodean, pero Adrien es incapaz de recordar nada sobre aquel chico, está seguro que la noche anterior cuando se fue a dormir era hijo único. ¿Por qué no puede recordar a su h...
