Claude miro a Félix con preocupación. Su mirada fría vuelta hacia la ventana, su silencio más profundo que de costumbre, su rostro que no demostraba ningún dolor.
- ¿Félix? – se atrevió a preguntar.
- ¿Si? – le respondió moviendo su cabeza hacia su amigo, sus ojos gris azulado estaban vacíos.
- ¿Estás bien?
- Perfectamente – respondió girando de nuevo la cabeza hacia la ventana.
Fuera hacia un sol radiante, no había llovido en una semana y la gente se paseaba alegremente por las calles. Claude sin saber que debería decir porque el temperamento de su amigo era extraño también fijo sus ojos en la ventana, siguió con la vista a una pareja que paseaba tomada del brazo, luego centro su atención en un grupo de hombres que charlaban entre ellos, más allá un señor salía de su casa y su mujer se despedía de él antes de cerrar las puertas.
Los golpes a compás de los cascos de los caballos eran el único sonido que se escuchaba en el carruaje y Félix sostenía uno de sus libros sin intención de leerlo. A lo lejos comenzó a verse la enorme casa de dos pisos, ambos chicos bajaron cuando llegaron frente a la puerta, Claude pago al cochero y ambos entraron a la casa.
Dentro todas las personas llevaban ropas negras, el duelo era más evidente en las mujeres pues ellas acostumbraban a llevar ropas más coloridas.
El conde Alexandre de Valois tenía la cabeza baja, Félix se dirigió hacia él y Claude lo siguió en silencio sin saber que debería esperarse.
- Lamentamos mucho su perdida – dijo Félix con tono neutral – La condesa de Valois era una mujer ejemplar, la hermandad quiere que sepa que le acompañamos en su dolor.
- Agrapart – susurro el conde cuyas sospechas al ver el rostro de serio e inalterable de Félix comenzaban a resultarle absurdas -. Ella también era amiga vuestra.
Félix levanto una ceja ante las extrañas divagaciones del viudo ¿Acaso el dolor le hacía decir cosas fuera de lugar?
- Ciertamente, señor conde, la condesa fue sin duda una de mis amigas más cercanas, una mujer culta y respetable, de un comportamiento tan intachable que Dios no pudo esperar para disfrutar de su compañía... todos lamentamos su perdida. Tengo que agradecerle que haya recordado la amistad que nos unía y solicitara nuestra presencia en estos momentos tan difíciles.
El conde asintió con la cabeza ¿Lo habría imaginado todo? ¿Esos rumores fueron para desprestigiar a su encantadora esposa?
Félix y Claude se retiraron hacia un lugar apartado mientras el Conde de Valois volvía a sumirse en su pena. Sin dirigirle palabra a su mejor amigo Félix saco su libro y se puso a leer, a su alrededor la gente comenzaba a cuchichiar sobre la indiferencia hacia la difunta por parte de Félix Agrapart, que como era por todos conocido, era muy buen amigo de la condesa.
- Félix – llamo Claude sacando a su amigo de su lectura -. Muéstrate más apenado... la gente comienza a hablar sobre...
- Claude, la gente hablara sobre si me muestro muy apenado o si soy indiferente ¿Qué importa lo que digan? – respondió Félix y volvió a centrarse en su lectura.
Claude resignado se sentó junto a su amigo, luego de un par de horas llego el cura y Félix guardo su libro mientras la misa se llevaba a cabo. Ambos chicos ayudaron a cargar el féretro y presenciaron sin palabras como poco a poco el ataúd era bajado hacia el fondo del nicho.
Claude esperaba que en cualquier momento Félix dejara escapar algún sollozo, una queja, un suspiro... algo, pero junto a él, Félix parecía encontrarse en el entierro de un desconocido.
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Secretos y omisiones
Fiksi PenggemarFélix es su hermano mayor... lo dicen las fotos y todas las personas que lo rodean, pero Adrien es incapaz de recordar nada sobre aquel chico, está seguro que la noche anterior cuando se fue a dormir era hijo único. ¿Por qué no puede recordar a su h...
