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Capítulo 53: En el infierno

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Félix y Luka se marcharon de vuelta a su colegio, a recoger las mochilas y regresar a casa. Cuando se hubieron ido Claude se sentó en uno de sus sillones, hecho la cabeza hacia atrás y casi sintió escuchar el terrible ruido del silencio.

El silencio había sido su compañero desde que destruyo la hermandad, los aliados del duque le persiguieron, incluso los escucho jurarle que mientras viviera... y la vida de los magos oscuros era muy larga, le buscarían, él también juro en silencio perseguirles, sea como sea conseguiría la caja de Sri Yantra y quizá... lograria obtener alguna otra caja más.

La noche que destruyo la hermandad le persiguieron hasta un callejón sin salida, pero en ese momento para su suerte comenzó a llover, cerró los ojos recordando todos esos hechizos de magia negra que desde hace años había memorizado pero no podía usar porque sus poderes estaban restringidos, ahora que el sello había caído era libre de usar la sorprendente magia negra.

Se giró para enfrentar a sus perseguidores, les sonrió fuera de sí y recito el conjuro que convertía el agua en asido, solo las gotas que estaban sobre la piel de esas personas comenzarón a arder y se desplomaron inconscientes segundos después, Claude paso junto a ellos casi riéndose de su agonía.

- Claude – esa voz le cortó la respiración y le hizo dar la vuelta buscándola -. No te conviertas en una persona cruel.

- ¿Allegra? ¿Dónde estás? – llamo buscándola, ella no podía seguir con vida ¿O sí? Era imposible, él no tendría los poderes que tenía ahora si ella siguiera viva -. ¿Allegra?

Ella no dijo nada más y él miro el suelo sin saber si el agua que le resbalaba por las mejillas era la lluvia o las lágrimas.

- Lo siento – susurro con la voz cortada -. Hice algo despreciable... utilice tu vida para anular la barrera que me separaba de la magia oscura... perdóname Allegra.

Aunque ella no le respondió, Claude sintió que ella estaba allí, desde ese día sentía su presencia en todo momento, pero nunca volvió a hablarle, cuantas veces mientras viajaba solo por el mundo deseaba volver a escuchar su voz, habría dado lo que fuera por que en ese tiempo existieran las grabadoras para poder escuchar la voz de su amada cada vez que sintiera que lo necesitaba.

Pero estaba casi seguro que ella no lo había abandonado, quizá fuera una maldición por romper el tabú de la magia oscura, pero la presencia de Allegra aún la sentía, a veces cuando se quedaba solo en su casa como en ese momento, cerraba los ojos y la sentía sentada junto a él.

Luego de que ella le hablase, Claude bajo la vista a sus enemigos que alguna vez considero aliados, algunos habían muerto, otros respiraban con dificultad... se arrodillo y tomo una de las dagas de uno de los cadáveres y les cerceno la garganta a los que aún vivían, no creía que hubiera otra manera de ayudarles, el destino se había sellado en el momento que algo se rompió en su cabeza y decidió convertirse en un mago oscuro, quizá incluso antes, cuando Justine le entrego los libros de magia negra que Bridgette escondía... tal vez este destino se había vuelto inevitable desde el momento en que el antiguo duque, el Duque Charles de Archambault, los envió a Félix y a él a China... o cuando murió Félix por culpa de esa quimera y tuvieron que convertir en duque al inútil de Aloise.

Claude dejo caer la daga cubierta de sangre, sus dedos temblaban y poniendo la mano en el collar que sostenía la llave que alguna vez fue de Félix, recito un hechizo de "Delirio de glamour" y regreso a su casa.

El segundo piso de la mansión se derrumbó frente a sus ojos, ese lugar era un completo infierno pero... ¿No era el infierno el lugar predilecto de los magos oscuros?

Ahora las llamas le obedecían y caminando con serenidad se internó en el edificio en llamas, con un simple movimiento de sus manos hizo que las vigas que amenazaban con caér sobre él se sostuvieran en su lugar, su magia de mímica era ahora más fuerte que nunca, la hermandad consideraba ese estilo de magia como un juego de niños por eso Claude nunca tuvo la oportunidad de aprender a usarla plenamente.

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