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Capítulo 81: Confesión.

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Cuando regreso de la cena comenzó a leer con impaciencia la siguiente carta que había sido escrita el 12 de enero de 1861.

Félix.

La guerra termino el año pasado, China ha vuelto a perder pero en esta ocasión no siento tanta insatisfacción como otras veces, porque he conseguido hacerme con un par de miraculous, ambos de la caja Nemset porque la otra caja no he podido encontrarla.

En mi paso por allá me he encontrado con Lin, ella es ahora... una mujer mayor, de hecho se sorprendió muchísimo de lo poco que yo había cambiado desde la última vez que nos vimos.

Conversamos durante algunas horas, le conté sobre tu muerte, ella pareció entristecerse mucho más de lo que pensé con esa noticia.

"yo no quería que os fuerais" susurro ella y la verdad no me esperaba que confesara algo así, después de todo cuando descubrimos que ella hace tiempo había encontrado la localización del templo y no nos lo había contado solo se limitó a dar una excusa vaga que nadie creyó. "eran lo único que me permitía evadirme de este lugar... este palacio es hermoso, está lleno de oro, pero aunque soy consciente de toda la belleza de este lugar, creo que muy pocas veces he sido feliz aquí" esto me lo dijo desviando la mirada y yo me quede en silencio pensando en sus palabras.

Todo el tiempo que vivimos en la ciudad perdida para mi resultaba tan agradable, aunque un tanto aburrido, intente ponerme en sus zapatos pero me fue imposible, recuerdo que cuando supe que nos mantenía aquí solo por gusto suyo me moleste y no le agradecí que nos hubiera ayudado, tú si lo hiciste.

Al terminar ese día me despedí de ella y mientras me marchaba regrese la mirada para verla entrar de nuevo a su jaula de oro, estuve a punto de regresar e invitarla viajar junto a mí, ella llevaba demasiados años sin salir de ese lujoso palacio, pero... ¿Qué podría ofrecerle si la única razón que me mueve es la venganza?

He conseguido información de donde puede encontrarse Aloise, pero me parece que en este momento ese cobarde debe estar ya en otro lugar, pese a saberlo creo que iré hacia ese lugar, quizá pueda descubrir donde está ahora.

Adiós.

Luego de varias cartas describiendo la búsqueda de pistas que casi siempre terminaban en nada llego la carta del 23 de mayo de 1881, desde hace dos años Claude le había pisado los talones al antiguo duque pero en esa carta contaba que lo encontró.

Félix.

Ayer encontré a Aloise, se ha convertido en un anciano, tal vez no decrepito pero definitivamente ya tiene un pie en la tumba, he decidido olvidar mis rencores hacia él, probablemente fue tan víctima como yo... le sigo reprochando el que dejara libertad a los ingleses de hacer lo que sea, pero siempre ha sido un rasgo de su personalidad.

Cuando era niño hacia lo que los profesores le decían, nunca se quejaba, nunca encontraba ningún motivo para no hacer lo que se ordenaba, era inteligente claro, entendía muy rápidamente las lecciones, quizá a la par que tú, pero nunca quiso decidir por sí mismo y dar las ordenes fue demasiado para él.

Cuando le he perdonado he sentido que el dolor que me quemaba el corazón ha disminuido. Aloise no tiene ya la caja de Sri Yantra, por más débil que fuera era evidente que no la dejarían dando vueltas por allí.

Te escribo esto desde el tren, he lanzado un poco al azar mi destino, creo que me tomare un descanso para pensarme mejor las cosas, he pasado alrededor de cuarenta buscando encontrar a los guardianes de Nemset y de ese tiempo casi veinte años solo persiguiendo a Aloise, sabes que nunca he sido muy aficionado al trabajo así que ya es hora de que me tome un tiempo, solo hasta que aparezcan más pistas de donde debería continuar mi búsqueda.

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