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Capítulo 49: Sospechas

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Marinette y Félix charlaban en un extremo del patio, Marinette sonreía abiertamente y Félix aunque sonreír no era muy común en él, parecía muy alegre.

 Adrien conversaba con Nino. Él nuevo villano cuya naturaleza no alcanzaban a comprender había mantenido los pensamientos de Adrien alejados de su hermano por algún tiempo pero el día anterior había sucedido algo que le hizo reanudar todas sus sospechas de que Félix ocultaba algo muy extraño, he incluso que tuviera algo que ver con todo lo que estaba pasando.

Luego de ver a su mejor amiga y a su supuesto hermano besarse en medio del patio de la escuela, una sensación que interpreto como preocupación lo invadió, sabía que estaban saliendo desde hace tiempo, pero hasta ese momento no los había visto tan cerca, Félix y Marinette mantenían cierta distancia en todas las ocasiones que los había visto, ahora estaba inquieto y preocupado por la seguridad de Marinette, ella se acercaba demasiado a un muchacho del cual no sabían nada, era su responsabilidad proteger a esa chica tan descuidada, ella era su mejor amiga después de todo.

No había parado de pensar en aquello, se distrajo durante las clases y cuando regresaban estaba jugando en su celular pero gracias a su mente distrayéndose constantemente le era imposible concentrarse en una partida lo suficiente para ganar, cuando bajo el celular frustrado se encontró con los ojos azul grisáceo de Félix clavados en él.

- ¿Pasa algo? – pregunto Adrien, Félix negó con la cabeza y regreso la mirada a la ventana.

- Nada... solo... ¿Qué es tan interesante en ese celular?

- Me descargue un nuevo juego – Félix solo asintió y no dijo nada -. ¿Quieres jugar?

- No se me dan muy bien esas cosas – rechazo la oferta.

Al día siguiente Félix salió temprano de su casa, Adrien no lo vio en el desayuno, Gabriel que últimamente andaba siempre cabizbajo y de mal carácter respondió cortante que Félix fue a dar un paseo.

Aprovechando la ausencia de su hermano, Adrien se escabullo dentro de la habitación de Félix y reviso sus cajones, a diferencia de la última vez que reviso, las cosas de su hermano estaban ordenadas pero no patológicamente ordenadas, habían algunos libros junto a su cama, Adrien se acercó a ver los títulos, la mayoría eran de historia tanto de Francia como de China.

Volvió a revisar los zapatos, ahora si mostraban el desgaste normal por el uso y en un rincón del armario encontró un par envuelto en una funda, en apariencia estaban limpios pero había algo extraño en ellos.

- Tienen un olor extraño – dijo Plagg que daba vueltas por el aire mientras comía un queso.

- ¿Estás seguro de que no es tu queso? – pregunto Adrien levantando una ceja y el Kwami se terminó de un bocado todo lo que quedaba del queso.

- Un olor extraño que no es delicioso como mi camembert, aunque igual es rancio y tiene un ligero aroma a podrido y... ¡he olido ese olor una vez antes! Pero no recuerdo cuando... fue en Egipto ¿Tal vez?... olvídalo de seguro no es nada importante.

- ¡¿Qué lo olvide?! – reprocho Adrien que usualmente le habría hecho caso pero en este momento cualquier cosa relacionada con Félix le resultaba sospechosa -. ¡Intenta recordar Plagg! ¿Qué puede ser?

- ¡Que amargado que te estas poniendo! ¡Quiero otro camembert! Tal vez eso estimule mi memoria – Adrien sin ánimo de discutir saco otro queso y se lo dio a Plagg.

- ¿Qué podría ser? – dijo pensativo el Kwami acercándose a examinar con más cuidado el zapato -. No es nada.

- Plagg – advirtió Adrien y el Kwami dio un suspiro de cansancio para luego cerrar los ojos, cuando los abrió parecía asustado.

- Fue en Egipto, había un grupo que le rendía culto a Seth, ellos usaban magia prohibida, es a eso a lo que huelen los zapatos, a sangre de sacrificios.

- ¿Es sangre humana?

- ¿Qué crees que soy? ¿Un perro policía? ¡No tengo idea!

Adrien volvió a dejar los zapatos en su lugar y cerro el armario de su hermano, entonces cayo en cuenta de algo.

- ¿Cómo funciona la magia prohibida? – pregunto, Plagg levanto los hombros.

- Ni idea, ninguno de mis antiguos portadores sabía usarla, solo combatíamos contra los que la usaban.

- ¿Recuerdas la vez que tuviste problemas en despertar? ¿Podría tener algo que ver? – el Kwami vivió a levantar los hombros ¿Cómo iba a saber él sobre esa magia tan oscura? Su trabajo era detenerlos simplemente.

Félix llego en un par de horas, luego de su curso de equitación, se notaba que volvía de él y se recostó a leer y descansar luego de eso. Para frustración de Adrien no pudo ni continuar su investigación y tampoco pasar mucho tiempo con su hermano debido a los cursos extracurriculares de ambos.

Se levantó a media noche y salió de su cuarto, se arrimó a la puerta de su hermano para escuchar si por casualidad seguia despierto, el silencio le dijo que probablemente se hubiera dormido, pero en ese momento apareció su mala suerte y la puerta se abrió haciéndolo caer al suelo.

Félix sostenía una vela en una mano y lo miraba alzando una ceja.

- ¿Necesitas algo Adrien? – pregunto serio como siempre.

- Nada – dijo Adrien poniéndose de pie avergonzado -. ¿Por qué llevas una vela?

- Porque... aun no me acostumbro... - Félix pareció ligeramente nervioso pero se repuso en seguida -. Me gusta mucho más leer con la luz de una vela que con luz eléctrica.

- Eso es raro – susurro Adrien, Félix suspiro.

- Aun no me has dicho que necesitas.

- Solo me levante a tomar agua.

Al día siguiente Félix salio luego del desayuno y Adrien lo siguió muy disimuladamente, Félix parecía nervioso, miraba a su alrededor todo el tiempo y susurraba de vez en cuando alguna palabra. Ese comportamiento seso luego de una hora y fue a tomar un café, Adrien se sentó cerca para tenerle vigilado, Félix simplemente leyó por un rato largo.

Adrien comenzó a chatear con Nino, Félix no hacia nada interesante y ya comenzaba a aburrirse, cuando levanto la vista de su celular, Félix ya no estaba.

¡¿Donde se había metido?! ¿acaso lo habría descubierto? ¡Imposible! El era un gran detective encubierto... casi un ninja, no había forma de que Félix hubiese notado su presencia.

Adrien regreso a casa cabizbajo y asistió a la sección de fotos que su padre le había programado. Al terminar, por casualidades del destino, vio a Félix de nuevo, su hermano estaba junto a otro muchacho de su edad, a Adrien le pareció extraño, estaba seguro de que él único amigo de su hermano era Luka ¿Que era ese otro muchacho?

Pasó un auto y el reflejo de los dos chicos en las ventanas de coche encendió sus alarmas, junto a Félix había un hombre mayor y no un adolescente como lo veía, estaba seguro de que lo había visto antes, quizá fuera algún conocido de su padre.

El coche paso en unos segundos pero Adrien está muy seguro de lo que vio.

Ahora en el colegio tubo que resistir el impulso de apartar a Marinette de Félix, ese chico cada vez le daba más desconfianza, quizá hubiera bajado la guardia últimamente porque como hermano... Félix no estaba tan mal, de pequeño siempre quiso un hermano, pero esas falsas sensaciones no podían distraerle.

- ¿Pasa algo Adrien? – pregunto Nino -. Llevas ya un buen rato mirando a Félix y a Marinette.

- No me pasa nada, solo me distraje y comencé a ver a la nada – dijo Adrien.

Entonces comenzaron a escucharse gritos, todos los estudiantes se quedaron en silencio y escucharon con atención, algunos se pusieron pálidos.

Comenzaron a correr hacia las aulas, nadie sabía que atacaba ahora, desconocían si era mejor encerrarse en las aulas o correr a sus casas, optaron por la primera opción.

Adrien se separó de su amigo aprovechando el caos del momento, Marinette se le dijo a Félix que iría a buscar a Alya y que él volviera a su curso, Félix arqueo una ceja pero no se opuso, sabía que era lo que iria a hacer su chica.

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