Payphone.

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Continuación y final de Who Do You Love.

Canción: Payphone de Maroon 5.

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Dean se encontraba mirando fijamente la bebida que tenía en frente, perdiéndose en el líquido color ámbar como si fuera lo único con sentido en aquel lugar; agitó su vaso un momento mirando con interés como la bebida se revolvía creando un pequeño remolino en el fondo, un remolino que parecía absorberlo todo, atrayendo a cualquiera a hundirse en sus altos niveles de alcohol y disfrutar de la pérdida de razón al menos durante una noche.

Estoy en una cabina telefónica
intentando llamar a casa.
Me he gastado todo el cambio en llamarte.

El cazador se llevó una mano al rostro intentando controlarse, controlar todas esas emociones que en los últimos meses le estaban volviendo loco. Estaba que se arrancaba el corazón con tal de dejar de sentir ese vació apabullante que le cortaba el aliento de manera dolorosa, como si estuviera en un puño y alguien lo estrujara constantemente como un juguete anti-estrés. Los días cada vez eran más largos y las noches más cortas; las pesadillas eran constantes y sangrientas, gritaba en medio de la noche suplicando por alguien que siempre lo rescataba de la pesadilla pero la ayuda nunca llegaba; comía menos, ni siquiera se rasuraba y se bañaba porque Sam insistía.

Sí, Dean estaba deprimido. Por primera vez en mucho tiempo podía admitir que estaba realmente hecho mierda, deprimido y se sentía desolado porque esa sensación de consuelo que siempre le acompañaba aún cuando las cosas se ponían feas ya no estaba y Dean sentía que le habían arrebatado todo lo que tenía. Era como cortarse una extremidad, al menos así lo describía para sus adentros el cazador; era como si alguien te arrancara un brazo y tú sólo pudieras ver como te desangrabas lenta y dolorosamente suplicando por ayuda, para que te lo devolvieran pero nadie escuchaba porque aquella extremidad había desaparecido sin más, se había largado dejándote a merced de tu propia voluntad.

Pero no sólo se trataba de ese dolor lo que hacía que Dean no pudiera estar en paz con aquella partida, era la sensación que dejaba dentro; nunca había estado consciente de ese lazo, ese vínculo, era algo que sabía que tenía y que ahí se encontraba pero nunca había sido enteramente consciente de la sensación que experimentaba, de lo que le hacía sentir.

Ahora que ya no estaba era una picazón horrible en un lugar donde no puedes rascar, era como si aún estuviera ahí y Dean a veces quería alcanzarlo, tocar y llamar pero antes de poder lograrlo se desvanecía dejando el vacío detrás, la sensación de abandono y de soledad que a Dean comenzaba a desagradarle porque desde hace un tiempo había dejado de sentirse así, había dejado de sentirse solo como para que ahora la soledad volviera.

¿Dónde están los tiempos pasados?
Baby, todo está mal,
¿Dónde están los planes que hicimos para los dos?

Sí, sabía que todo eso era su culpa porque técnicamente lo empujó a dejarlo pero ese lazo...era algo que dolía, que lastimaba peor que miles de cuchillas en la piel porque las cuchillas las sentía en su maltrecha alma.

De igual manera ¿qué quería lograr con sentirse así de miserable? Habían pasado meses y él no llamo, no escribió. No volvió. Siguió su camino en línea recta sin mirar atrás, sin dejar que Dean pudiera disculparse, sin permitirle una última excusa buscando su perdón. Había roto absolutamente todo con ellos, tomado sus cosas y conducido lejos de lo que alguna vez se sintió como un hogar y Dean...Dean se sentía como la mierda misma porque no podía culparlo, no podía gritarle que era un egoísta porque entendía sus razones, porque Dean era el culpable pero, ¡demonios! Que doloroso era sentarse a esperar una llamada que nunca iba a llegar.

Te Seguiré.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora