IX

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Su muñeca dolía por cada jalón que esta daba, aquel hombre no tenía intenciones de dejarla ir, es más sonreía con cada intento fallido de escape.

─Es una noche muy hermosa, ¿por que no vamos a divertinos?─ pregunto en un tono desagradable mientras pasaba su lengua por sus labios, como si estuviera por degustar algún platillo culinario

─Déjeme ir hombre despreciable─ hablo formalmente ni siquiera en situaciones como estas salía del papel de secretaria ─Mi guarda espaldas esta por venir por mi, en cuanto lo vea lo hará trizas, recomiendo que se vaya─ intento intimidarlo sin resultados, el hombre río a carcajadas

─Yo cuidaré tu espalda ahora, y verás que bien lo hare─ dijo dando un fuerte jalón, apegando el cuerpo de la débil mujer al suyo ─Jake te hará pasar una noche de ensueño, vas a querer repetir, te lo aseguro─ comento acariciando una de las mejillas de la nivea

Chat Noir por su parte esperaba que Gorilla apareciera como la mujer había advertido, pero al no ver el auto cerca temió lo peor, era raro que ese hombre no estuviera por ahí, ¿acaso Nathalie mentía, por que haría tal cosa?, luego lo averiguaria, ahora debía actuar o su asistente terminaría mal, de un gran salto aterrizó detrás del maleante y toco su espalda.

─¿Que demonios?─ se quejo el rufián girandose, arrastrado a la mujer con el

─Yo que usted dejo a la señorita tranquila─ advirtió mostrando sus garras, el hombre la solto

─Chat Noir, lo lamento, ya sabe como son las mujeres, siempre se insinúan y después se arrepienten─ dijo retrocediendo levemente

El gato no pudo soportar tal afirmación y extendió sus bastón golpeando al hombre en el medio de su rostro noqueandolo al instante.

─Creo que asi esta mejor, ¿se encuentra bien?─ pregunto mirando a Nathalie, quien masajeaba su muñeca

─Estoy bien─ respondió mirando el suelo, tras encontrar lo que buscaba se acerco a levantar la caja que tiro cuando fue sorprendida por el rufián  ─Espero no se haya arruinado─ musitó abriendo la caja ─Menos mal─ suspiro aliviada ─Gracias Chat Noir─ dijo en tono tranquilo

─De nada─ contesto en tono galán ─¿Que hace sola a estas horas, usted no es la asistente de los Agreste?─ pregunto curioso

─Si lo soy─ suspira pesadamente ─Tenia la noche libre y salí a disfrutarla─ comento esbozando una sonrisa falsa ─Le dije al guarda espaldas que no venga, alguien me iba a acompañar a casa, pero no vino─ agrego bajando la vista ─Gracias por la ayuda, espero tengas una linda noche─ concluyó y se dio la vuelta para seguir su camino, pero nuevamente sintió que alguien la volvía a tomar, esta vez por su hombro

─No puedo dejar que regrese sola, la llevo─ sugirió en tono tranquilo, la mujer intento negarse, pero ya se encontraba en los brazos del héroe, el rubio si que era rápido ─No tenga miedo, prometo no dejarla caer─ musitó al ver que la mujer tenia sus ojos cerrados

─Me gustaría, pero le temo a las alturas─ mintió para no confesar que se sentía muy avergonzada y por eso cerraba sus ojos

─Esta bien, pronto llegaremos─ dijo tratando de transmitirle tranquilidad

Tras unos minutos de saltos el héroe llego a la entrada de la mansión, con delicadeza bajo a la mujer y le aviso que ya habían llegado, esta abrió lentamente los ojos, chocandose con la vista esmeralda del contrario.

─Procure no volver a salir sola otra vez─ advirtió guiñando un ojo ─Que tenga una linda noche

Y sin darle tiempo a contestar se alejo saltando a gran velocidad, la mujer esbozo una sonrisa al ver al joven marcharse, si no fuera el enemigo de su jefe, sin dudas seria una gran fan suya.

Finalmente dejando de ver en la dirección en la que el felino de retiro, decidió entrar en la lujosa casa, abrió la puerta con de delicadeza y se adentro en el lugar tratando de no hacer el menor ruido, luego subió las escaleras y parándose en la puerta de la habitación del rubio, golpeó tres veces.

─¿Nathalie?─ oyó cuestionar a la voz del joven

─Regrese─ respondió dulcemente, el joven la invito a pasar ─Espero hayas hecho lo que te pedi─ comento formal como solo ella suele ser

─Claro─ contesto el ─Puedes verlo por ti misma, limpie todo, lleve la ropa sucia al lavadero e incluso adelanté la tarea que tenía para la próxima semana─ concluyó orgulloso

─Excelente─ respondió en tono serio  ─Tu recompensa─ extiende la caja de color blanco, Adrien se queda estático observándola detenidamente, era la caja que hacía unos instantes había buscado con tanta preocupación, ahora entendía todo

─Gracias Nathalie─ dijo tomando la caja, abriéndola al instante para descubrir las dos rebanadas ─¡Son dos!─ exclamó con ilusión ─¿Quieres compartir conmigo?─ pregunto con pudor

─No, te agradezco, son tuyas─ musitó volviendo hacia la puerta ─Procura no comer las dos ahora, mucha azúcar de noche hace mal─ advirtió seria

─Entonces come conmigo, sino, no podré resistirme─ dijo acercándose a ella, la adulta intento negarse, pero el fue más rápido, la tomo de la mano y luego la obligó a seguirlo hasta la cocina

─Eres terco─ bufo sentándose en una banqueta que hay allí cerca de una pequeña mesa

─Tu no quieres que coma mucho, si no me ayudas, lo haré y tu dieta quedará arruinada─ replicó orgulloso entregándole un plato con la rebanada de pastel y un tenedor clavado en ella ─¿Que tal tu noche?─ pregunto intentando ocultar su preocupación por la escena vivida anteriormente

─Excelente─ contesto causando sorpresa en el modelo ─¿La tuya?─ pregunto curiosa

─Bien─ musitó en tono bajo comiendo del pastel ─Papa ceno conmigo, aun sigo sorprendido─ comento haciendo que la adulta sonría ladinamente

─Que raro─ musitó en tono burlón ─Se que es difícil hacer que tu padre deje su trabajo, pero admiro los momentos en que deja todo de lado para pasar tiempo contigo─ dijo comiendo un gran pedazo de pastel

─Lo se, y si esto es obra tuya, te agradezco─ hablo haciendo lo mismo que la contraria

─¿Como sabes que fui yo?─ cuestionó asombrada

─Vamos Nathalie, eres la única capaz de lograr que mi padre salga de la rutina─ replicó con la boca llena

─¿De verdad crees eso?─ pregunto con sorpresa

─Si, llevo dos años en la escuela gracias a ti, y hoy pude cenar otra vez con mi padre, aun no se como lo haces pero quisiera aprender─ concluyó terminado su pastel

─No hay secretos, solo pido las cosas amablemente─ acotó entre risas

─¿Segura que es así?─ se animo a preguntar, la mujer lo miro extrañada

─A donde quieres ir con eso─ replicó comiendo el último pedazo de pastel

─A nada─ musitó dejando el plato en el fregadero ─Mi padre no es alguien que suela ceder ante la amabilidad─ camina hacia la puerta 

─Tienes razón─ se levanta y deja también su plato en el fregadero ─Pero juro que no hay trucos

Ambos salen de la cocina y caminan juntos hacia la escalera, Adrien hace una broma que causa una risa en la mujer, llevaba tiempo sin verla reír.

─Gracias por el pastel─ dijo abriendo la puerta de su cuarto

─De nada─ respondo ella ─Mañana vuelves a la dieta, no lo olvides─ agrego mientras caminaba por el pasillo ─Una desintoxicante para eliminar ese chocolate─ concluyó entrando en su habitación

El rubio río y entro en su cuarto; tirándose sobre su cama a descansar, luego se giro y miro a su kwami quien comía queso.

─¿Crees que descubra que no hice nada?─ pregunto intrigado

─Estas frito─ replicó comiéndose el queso de un solo bocado

Adrien río y apago las luces para poder descansar, mañana le esperaba un arduo día, seguramente tenía que hacer todas sus tareas pendientes antes de que su asistente descubra la verdad, y luego afrontar a Ladybug en la patrulla después de su rechazo.

Miraculous: El precio de nuestro amor.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora