Un nuevo día comenzaba en todo París, la azabache se levantaba con desgano de su cama, la noche anterior se había quedado despierta hasta altas horas de la noche, navegando en aquella aplicación que tanta desilusión le había causado.
Lentamente comenzó a caminar por el gran pasillo de la planta alta, como suele hacer rutinariamente, golpeó la puerta de la habitación de su jefe, este contesto tranquilo, ya estaba despierto desde hacía un buen rato, luego siguió con su camino y golpeó la puerta del dormitorio del modelo, extrañamente el joven contesto que ya estaba levantado, la mujer no podía creerlo, pasmada por esto bajo las escaleras y se dirigió a la cocina para empezar a alistar el desayuno.
─Ana─ dijo en tono alto, la cocinera se asomo por la puerta con una amplia sonrisa ─Anoche Adrien comió pastel de chocolate, por hoy harás el menú anti azúcares─ ordenó sería
─Si señora Nathalie─ contesto volviendo a la cocina, para cuidar que no se quemen los alimentos
La azabache giros obre sus talones y volvio hasta la sala de entrada, allí suspiro y se dirigió hasta su pequeño escritorio, se sentó en la silla y empezó a trabajar como lo hace desde el momento en el que entro en esa casa.
─Nathalie─ oyó que alguien la llamo, la mujer dejo de mirar la computadora y elevó la vista
─Adrien─ musitó aguardando a que el joven tome la palabra tenia un semblante extraño
─¿Puedo pedirte un consejo?─ pregunto con pudor
La mujer suspiro y se levanto, lo tomo de la mano y luego camino junto con el hasta el living, sentándose uno frente al otro.
─Dime─ dijo con tranquilidad
─¿Como hago para que mi corazón no duela después de que me hayan rechazado?─ soltó sin vueltas, la azabache no sabia que decir
─Esas cosas suceden─ contesto tranquila ─Aveces sufrir es parte del juego─ acotó bajando su mirada
─¿Te rechazaron alguna vez?─ indagó curioso, en estos temas parecía un niño pequeño
─A todos nos han rechazado en la vida─ replicó sin despegar su vista del suelo ─Voy a sonar muy rara, pero te recomiendo helado y alguna película entretenida, ocupa tu mente y después enfocate en alguien nuevo
─¿De verdad eres tu?─ bromeó al escuchar la sugerencia, la mujer levanto la vista y bufo ─Nathalie. . .gracias─ dijo en tono tranquilo
─Para eso estoy─ musitó tratando de esbozar una sonrisa, por alguna extraña razón no podía hacerlo frente a él
─¿Puedo preguntarte algo?─ se animo a decir, la contraria asintió ─¿Por que no tienes pareja?─ soltó al mismo tiempo que escondía su mirada en el suelo, esperaba no haber incomodado a la contraria con la pregunta
─No tengo tiempo para eso─ respondió tranquila ─Estoy casada con este trabajo─ bromeó rodeando sus ojos
─¿Entonces el trabajo es un obstáculo para tener una relación?─ soltó de pronto, se había tomado literalmente la broma que ella había realizado
─No, no lo es, pero para conseguir pareja debes tener una vida social, y yo. . .bueno no tengo una─ hace una pausa ─Me la paso encerrada aquí
─Tengo una idea─ la interrumpió ─Mañana hay una actividad en la escuela, pensaba decirle a papa pero seguro no podra─ hace una corta pausa
─¿Que clase de actividad?─ cuestionó esta en el momento que el chico callo, el esbozo una gran sonrisa ante la curiosidad dada por la mujer
─Padres e hijos deben ir a clase y participar de varias actividades, pintura, literatura y otras cosas mas que serán sorpresa, ¿podrías venir?, será bueno para ayudarte con tu problema de sociabilidad.
─¿¡Yo!?─ exclamó asombrada, no esperaba tal petición ─¿Crees que sea correcto?─ suspira ─Y no tengo problemas de sociabilidad─ acotó por lo bajo, el rubio ignoro eso
─Si Nathalie. . .desde que perdi a mamá tu has sido como una para mi, no hay nadie mejor que tu para esta tarea─ se levanta ─Te pido solo esto─ suplico en tono calmo
La mujer se quedo callada, luego fijo su vista en el suelo para no hacer contacto visual con el joven, este tenia una mirada de súplica capaz de convencer a cualquiera, ya la había utilizado con ella una vez, el día que pidió asistir al colegio, y crédulamente desistió ante ella, pero esta vez no sería así.
─Bien─ respondió después de meditar durante unos segundos, ahora si haciendo contacto con el muchacho ─Pero solo participaré de las actividades que crea conveniente
─¡Eres la mejor!─ dijo abalanzandose sobre ella, dándole un corto y rápido abrazo ─No puedo esperar a que sea mañana─ agrego y se alejo del lugar, de verdad parecía un niño pequeño feliz por recibir un juguete
─No se en que me metí─ suspiro regresando a su escritorio
La mañana transcurrió tranquila, nadie la molesto en todo el dia, con Adrien en la escuela y Gabriel ocupado buscando víctimas; la mujer era libre de actuar como quería y hacer las cosas a su manera.
─¿Habré hecho bien?
Se preguntó recostadose sobre el respaldo de su silla, aveces suele hablar sola, costumbre que adquirió con tantos años de soledad, puesto que llevaba tiempo sin escribir en su diario, este se había vuelto deficiente, no podía llevarlo con ella a todas partes, y en las noches estaba tan cansada que no tenía ánimos de sentarse a relatar sus vivencias, por lo que opto por conversar consigo misma, según grandes psicólogos, el habla en solitario no es considerado como un síntoma de locura, por lo que se quedo tranquila y continuó haciéndolo sin problema.
─Tal vez tenga razón, y me ayude a conseguir a alguien─ suspira y se recuesta sobre el escritorio, apoyando sus codos en el, mirando fijamente la pantalla ─Si tan solo ese tonto no me hubiera plantado, no estaría en este problema─ bufo tomando un lápiz
─¿Quien la plantó?─ musitó una voz, la mujer se gira y observa como Gabriel estába parado frente a ella
─Nadie de su incumbencia─ replicó molesta, luego se percató de su tono y pidió disculpas
─¿Tiene una mala mañana?─ pregunto ignorando las disculpas
─Algo asi─ replicó concentrándose en la pantalla
─¿Que le paso a su muñeca?─ cuestionó curioso, era extraño que la dama tuviera vendajes
─Nada─ dijo restandole importancia
─Nathalie─ insistió el platinado ─¿Que sucedió?
─Anoche tuve un inconveniente en la calle, nada grabe, solo lastime mi muñeca─ explicó en tono tranquilo
─¿Como en la calle?─ pregunto intranquilo ─¡Volviste sola!─ exclamó enojado antes de que la fémina pudiera defenderse ─¿Lo ves?, tengo razón, la calle no es un lugar seguro─ se gira ─Nathalie, una mujer no puede andar sola por la calle, te lo he dicho cientos de veces, y con mas razón si es de noche
─Deberíamos poder caminar solas en la noche sin que nada nos pase─ bufo mirándolo ─No fue nada, estoy bien, deberías dejar de ser tan dramático
─Ya te lo explique, no me puedo permitir perderte─ concluyó dándose la vuelta
─¿Por que?─ cuestionó parándose ─Soy solo una asistente, ¿que tanto tiene que cuidarme?
─Sabes demasiado de mi─ respondió cobardemente ─Y Adrien te estima mucho, lo hago por el, sos lo único que le queda─ suspira ─¿Crees que no se de sus charlas, de sus aperitivos cómplices, de sus tratos?─ enumeró clavando su vista en los zafiros de la contraria ─Se le rompería el corazón si te pierde, no le hagas eso a mi hijo
Nathalie se volvió a sentar, estaba desconcertada, las palabras del diseñador se clavaron en ella como cuchillos, había sido demasiado directo, pero a la vez tenía tanta razón. El sin mas preámbulo, al ver que ella no contestaba se retiró a paso rápido como si fuera un cobarde que huía de una confesión secreta.
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Miraculous: El precio de nuestro amor.
FanfictionNathalie debe pagar el precio de su amor por Gabriel, este en un último esfuerzo por traer de regreso a su esposa, la involucra en un plan que cambiará las vidas de ambos para siempre. [Los personajes no pertenecen, ellos son obra y creación de Thom...
