Nathalie se acomodo en su lugar con mucha molestia; Adrien entendía el porque, se había ilusionado con ese viaje y ahora su padre la dejaba como si fuera una cosa fácil de reemplazar.
─Tranquila─ intento reconfortarla, pero fue peor, solo avivó su fuego
─No puedo, soy su asistente desde hace veintidós años, esto es inaceptable─ toma su tableta y observa las anotaciones ─Estoy segura de que esto es obra de ella, si el la contrato para la semana de los diseñadores, ¿porque modificó tu horario?─ estaba envuelta en llamas, su furia era grande y nadie podría calmarla
A lo lejos unos tajos se escucharon en dirección al pequeño escritorio, los dos hicieron silencio, y la azabache clavo su vista en la puerta por donde aparecería su nueva enemiga. Y así fue, la flamante azulada paso el marco de la puerta, con un tono serio y facciones perfectas.
─Sancoeur─ hablo en tono de orden ─El señor Agreste quiere que te vayas al ala oeste
─Imposible, este es mi puesto─ la interrumpió con aires de grandeza la contraria sonrió
─Ya no, me acaba de asignar ese puesto─ Nathalie abrió sus ojos no podía creer lo que escuchaba, era imposible
─Debe haber un error, vaya usted al ala oeste─ pero la contraria no pudo contestar, el teléfono que hay en ese escritorio sonó interrumpiendo su conversación, la azabache preciono el botón y contesto
─Lena, tráeme los informes de la última linea de ropa─ ordenó el platinado y colgó, Adrien se sintió terrible al presenciar tal escena
Nathalie indignada se levantó, tomó su tableta, miro a Adrien y sin decir una sola palabra se retiró al ala oeste, Adrien intento seguirla para consolarla pero aquella mujer lo paro en seco.
─Al único lugar que iras es a la escuela─ dijo en tono serio ─Llegarás tarde si te entretienes─ acotó sentándose en el escritorio de Nathalie
─No ire─ contesto brusco y fue tras su asistente y amiga
Adrien corrió a pesar de que lo tenia prohibido, y en unos minutos ya se encontraba en el ala oeste, allí había un viejo escritorio abandonado, pertenecía al asistente de Emilie, quien fue desplazado cuando la eficiencia de Nathalie alcanzo para ambos.
La azabache se había quitado sus lentes y ahora se encontraba recostada sobre la vieja madera, manchando su traje con algo de polvo ya que casi nadie iba al ala oeste a limpiar.
─Nathalie─ suspiro llegando ─Lo siento
─No te disculpes─ desvía su mirada ─Era obvio que esto iba a pasar, tu padre necesita alguien eficiente y sin compromisos─ suspira y se levanta ─Este escritorio le pertenecía al asistente de tu madre, hasta que llegue yo─ se coloca los lentes ─Es mi final─ acotó
─No digas eso. . .
─Lo digo porque es la realidad─ replicó, luego hace una corta pausa ─¿Quien tiene dos asistentes al mismo tiempo?─ cuestionó con tristeza ─Solo es cuestión de tiempo, cuando ella demuestre ser más eficiente que yo me iré por esa puerta, como hizo Charles
─No voy a permitir que pase eso─ se acerca a ella y la toma de las mamos ─Tu eres la única que puede mandarme, nadie mas─ la mujer esboza una leve sonrisa ─No iré a clases─ replicó con picardía ─Ella me ordenó que vaya─ acotó causándole más odio hacia la nueva mujer
─Ella es la nueva─ bufo ─Como se atreve─ musitó apretando sus puños, luego paro, y suspiro en señal de derrota, no quería que ese hombre la sienta, debía relajarse y tomarse esto como una simple provocación, la semana de los diseñadores pasaría rápido y es chica estaría lejos cuanto antes, si, debía convencerse de eso
─Disculpen─ interrumpió una voz, era esa vanidosa mujer, acaso los estaba siguiendo ─El señor Agreste dice que vayas de inmediato a la escuela o regresaras a estudiar aquí─ dijo en tono firme mirando al rubio, el joven trajo saliva y bajo la mirada
─Esta bien─ replicó de mala manera, luego miro a su fiel asistente y se retiró
─Adrien─ hablo Nathalie, este paro en seco ─Ve a la escuela o tendrás el triple de tarea─ ordenó en tono severo, el modelo sonrió, la orden no tenía sentido, pero el comprendía que era una forma de marcar su territorio, si alguien iba a dar las ordenes ahí seria ella
─Entendido Nathalie─ contesto el menor y se retiro con un semblante tranquilo
─Yo soy quien se ocupa de Adrien─ musitó parándose, regalandole una mirada retadora a la contraria
─Cumplo las ordenes del señor Agreste. . .no es bueno para Adrien perderse sus clases, y que contribuyas a eso no es nada profesional─ alza una ceja ─Gabriel no está nada contento─ agrego y se alejo
Nathalie no pudo contener su ira, como se atrevia esa mujer a llamar a su jefe por su nombre, recién entraba a esa casa y ya tenía facultades que a ella le tomo años conseguir, ¿quien se creía que era?, además tratarla asi, como si fuera una novata, no señor, nadie la iba a pisotear.
Por suerte el día después de eso paso tranquilo, Nathalie se dispuso a arreglar ese viejo escritorio, colocó sus cosas y lo adorno con sus fotos, había olvidado que entre sus cajones tenía una vieja fotografía suya con Adrien, el tenía nueve años, y se la habían tomado durante uno de los viajes que Gabriel había tenido, también entre todas sus cosas encontró su viejo diario, el cual escribía durante los primeros años que empezó a vivir ahí, lo ojeo un poco y se avergonzó por todas las cosas que leyó, aun no entendía como se atrevió a escribir todas esas cosas.
La noche llego rápidamente, la azabache dejo de acomodar su nueva area y se dirigió a alistar la cena como hace rutinariamente desde el día que entro, pero las cosas hoy serian diferentes, alguien ya le había ganado, quitandole su lugar, esto ya era personal, podía quitarle todo menos la decisión del menú.
─¿Que sucede aquí?─ pregunto la ver como Lena supervisaba a los cocineros ─Ana─ hablo en tono severo
─Tranquila─ musitó la de pelo azul ─Nathalie el. . .
─Señorita Sancoeur para ti─ la interrumpió marcando el terreno
─Señorita Sancoeur─ replicó con cinismo ─El señor Agreste me pidió estrictamente que supervisará la cena de esta noche, además de sugerir el menu, eso hago, Ana fue muy amable en no tener problema de cocinar el plan alimentario que le di─ sonríe
─¿Que plan?─ cuestionó ─Yo soy quien se encarga de esto, usted aqui no tiene nada que hacer
─Un plan alimenticio muy bueno─ replicó ─Y solo sigo las ordenes de mi jefe, si debo supervisar la cena lo haré; si debo arreglar el horario de su hijo, lo haré; si debo llamarle la atención, lo hare─ se acerca a ella ─¿Entendido?─ sonríe
─Ana─ hablo ignorandola ─Asegúrate de que Adrien coma el régimen estricto que venimos siguiendo─ ordenó, la mujer asintió y apago la ornalla dejando la comida de Lena a un lado ─Señorita Avecoeur─ hace una pausa y se acerca aun mas a ella casi estando frente a frente ─El personal de esta mansión esta bajo mi supervision, si la vuelvo a ver metida en mis asuntos le ira muy mal─ concluyó cruzándose de brazos ─Ahora largo─ y con su mirada señaló la puerta
Su competencia se dio la vuelta y sin decir más nada abandono la cocina, Nathalie sonrió y se paró detrás de Ana como lo suele hacer todas las noches para cuidar de que esta no se saltee el programa.
─Espero que sea la última vez que esto sucede─ la contraria siente como un escalofrío recorre su cuerpo ─No olvides que aun tengo la lista de chefs de toda la ciudad, será fácil encontrarte reemplazo─ Ana traga saliva y continúa cocinando, la azabache volvió a sonreír y se quedó en silencio mirando todo de cerca.
ESTÁS LEYENDO
Miraculous: El precio de nuestro amor.
FanfictionNathalie debe pagar el precio de su amor por Gabriel, este en un último esfuerzo por traer de regreso a su esposa, la involucra en un plan que cambiará las vidas de ambos para siempre. [Los personajes no pertenecen, ellos son obra y creación de Thom...
