Llego el día jueves, por fin, a pesar de que faltaban pocos días, el tiempo corrió muy lento, por suerte los amigos de Adrien pudieron sumarse al viaje y todos estaban más que listos para salir.
Nathalie se había arreglado para la ocasión, después de todo no era un viaje vinculado a su trabajo, así que debía vestirse como una civil y no como una asistente, se colocó unas sandalias de un violeta opaco, unos pantalones rojos, con un cinturón dorado sosteniendolo, por arriba una blusa blanca y un suéter del mismo color, arreglo su cabello en una cola de caballo y bajo al encuentro de sus dos rubios preferidos.
Gabriel y Adrien peleaban al pie de las escaleras, entre ellos había salido la conversación de a quien quería más Nathalie, y bueno, ahora ambos discutían como si los dos tuvieran la misma edad y se disputaban un juguete.
─Espero que no estén así durante todo el viaje─ bufo la mujer bajando las escaleras, ambos callaron y la miraron, como siempre, se quedaron atónitos ante la belleza de la fémina
─Tranquila, no sucederá─ contestó el rubio mayor recomponiendo su postura, el menor garraspeo ─Te ves hermosa─ alago extendiendo su mano, para tomar la de la contraria y ayudarla a terminar de bajar
─Gracias, ustedes igual─ replicó causando una sonrisa en el menor, Gabriel bufo, ¿acaso ambos se iban a disputar el cariño de esa mujer?
Después de esa breve pelea los tres subieron a la limusina, y partieron hacia el aeropuerto, les tomo solo unos minutos llegar; allí ya los estaban esperando el resto de los menores, y sus respectivos padres.
Gabriel se acerco a los mayores y les transmitió tranquilidad, comentándoles lo que harian, y que no debían preocuparse por nada ya que la marca Agreste se haría cargo de todo, los adultos agradecieron y pasaron a comentarle las atenciones especiales que tenían sus pequeños.
─Aquí tienen─ dijo Nathalie entregándole a cada uno de los invitados, sus boletos y una pequeña credencial negra con letras doradas ─Esas son exenciones de la tarjeta del señor Agreste─ explicó seria como solo ella puede ser ─Utilícenla como gusten, no tienen restricciones─ los menores agradecieron, a excepción de Chloe, ya que ella tenia la suya, una dorada con letras escritas con pequeños diamantes
Todos abordaron el avión, por un error a Nathalie le tocó viajar con Marinette, y a los Agreste juntos, estos siguieron peleando, ya que Adrien se atrevió a molestar a su padre por tal error que le impidió pasar trece horas junto a su querida asistente.
─Ya veo porque Nathalie se enoja contigo─ bufo el adulto cruzándose de brazos
─Ella no se enoja conmigo─ ríe ─Si quieres podemos hacer que Marinette venga y tu vas para alla─ sugirió, al platinado se le iluminó la cara
─¿Harías eso por mi?─ pregunto desconfiado
─¡Claro!─ hace una pausa ─Siempre y cuando reduzcas mis sesiones de fotos, y elimines una que otra lección
─¿Desde cuando sos tan rufián?─ pregunto molesto
─Lo fui siempre padre─ suspira ─Solo que lo oculto para hacerte feliz─ acotó tranquilo
─Tan tu madre─ rodea sus ojos ─Me alegra que seas así─ hace una pausa ─Esta bien─ dijo rendido ─Luego hablaras con Nathalie, y ella cancelara todo lo que pidas
─Un placer hacer negocios contigo─ ríe y saca su celular
El mayor rodea sus ojos frustrado, no podía creer que se estuviera rebajando a la altura de su hijo; tras unos minutos una sonriente Marinette apareció por el pasillo, Gabriel la miro y le devolvió la sonrisa, luego se levantó y le sedio su asiento.
─Perdón por esto─ se disculpo el rubio viendo como ella se sentaba ─No entiendo como paso esto, pero el de verdad quiere viajar a su lado─ guiña un ojo
─Lo entiendo─ suspira ─Si el chico que me gusta estuviera en el mismo vuelo que yo haría lo que fuera para sentarme a su lado─ el modelo sonríe pícaramente
─¿De verdad?─ pregunto ─¿Y como harías eso?
─N~N~No lo se─ desvía su mirada avergonzada ─Pero trataría
─Es una pena que ese afortunado no esté en este vuelo─ suspira ─Me hubiera encantado verte intentar cambiar asientos─ ríe victorioso, después de todo ella ya estaba junto al chico que le gusta
─Si─ replicó en tono bajo ─Es una pena─ ríe nerviosa
Mientras estos conversaban, Nathalie estaba intranquila en su asiento, la idea de volver a ver a su familia le revolvía su estómago, de verdad no tenía ganas de hacer ese viaje, pero era tarde, el avion ya había despegado, y por mas que quisiera no daría la vuelta.
─¿Todo bien en el baño Marinette?─ pregunto al sentir un peso acomodarse a su lado, sin dejar de ver por la ventanilla
─Todo bien─ replicó una voz masculina, la mujer gira su cara encontrándose con la grisácea mirada de Gabriel
─¿Pero que hace aquí?─ cuestionó confundida, ese no era su asiento
─Bueno. . .quería viajar contigo pero algo paso─ fue sincero, la contraria sonrió sin darse cuenta ─Tuve que pagar varios sobornos pero logre cambiar lugares─ concluyó tranquilo
─Creo que tendré que ajustar cierta dieta─ ríe al imaginarse el chantaje que Adrien ideó para su padre
─Por favor, ese niño necesita reprimenda─ acotó en tono burlón
─Bueno señor Agreste, ya que vino hasta aqui─ hace una pausa ─Espero que no le moleste
Nathalie entrelaza su brazo con el de el y recuesta su cabeza sobre su hombro, Gabriel siente su rastro arder, no se espero nunca tal acercamiento, pero decidió disfrutar del momento, así que apoyo su mentón sobre el comienzo de la cabeza de Nathalie y se preparo para dormir, tendrían mucho tiempo para hacerlo.
Ella tontamente con su mano busco la de el y la entrelazo, el al sentir tal contacto apretó con fuerza la mano de la contraria, como si no quisiera soltarla, y así estuvieron el resto del vuelo, dando por fin la primera muestra de su amor en público.
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Miraculous: El precio de nuestro amor.
Fiksi PenggemarNathalie debe pagar el precio de su amor por Gabriel, este en un último esfuerzo por traer de regreso a su esposa, la involucra en un plan que cambiará las vidas de ambos para siempre. [Los personajes no pertenecen, ellos son obra y creación de Thom...
