LIII

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Era domingo en París, un día bastante tranquilo en toda la ciudad, Nathalie se preparaba para asistir a un día de campo organizado por Paul; estaba algo nerviosa, no por tener dicha cita, sino porque sus sentimientos estaban confusos, por un lado quería correr a los brazos de Paul y quedarse ahí por siempre, y por otro lado quería sostener la mano de Gabriel y caminar junto a él hacia el futuro que soñó durante tanto tiempo.

En esos momentos odiaba tener tales sentimientos, quería volver a ser la mujer fría y decidida que podía tomar decisiones sin temer a arrepentirse, había cambiado tanto desde que las cosas a su alrededor también lo habían hecho, intentando olvidar todo termino te cambiarse y salió de su habitación, si seguía pensando no saldría más de ahi.

Abajo se encontró con Adrien, quien llevaba una remera completamente negra, una camisa color naranja y unos jeans marrones, eso extraño a la mujer, hoy, por primera vez en mucho tiempo el joven tenia el día libre, sin sesiones de fotos ni modelaje, era muy raro que estuviera así vestido para andar por la casa, el adoraba su camisa blanca y remera a rayas, las adoraba tanto que tenía varios parés iguales en su guardarropa.

─¿Adrien que pasa?─ pregunto terminando de bajar la escalera, este se sorprendió y la miro, lucia preciosa con ese vestido largo color azul claro; con algunas flores bordadas en el

─Nathaniel me invito a ir al día de campo─ contesto con algo de melancolía, ella lo noto; era raro, puesto que el siempre se ponía feliz con estas cosas

─No hace falta que vengas─ musitó acercándose a el ─Estaré bien─ guiña un ojo

─No es por eso─ suspira ─Me entere que Marinette estará por allí con Luka, y no se porque me siento mal─ la ejecutiva esboza una gran sonrisa, si será tonto ese chico, estaba experimentando por primera vez los celos

─Tranquilo, nadie te robará a tu amiga─ comento sarcástica

─Lo se, pero me molesta igual─ bufo

Ambos salieron tomados del brazo, y entraron en la limusina, esta arranco y partió a gran velocidad, desde las ventanas superiores el automóvil era observado por una mirada grisácea cuyo dueño poseía el mismo sentimiento que el menor de la casa; tras perder el auto de vista, cerro la cortina y regreso a su despacho, allí abrió un cajón y tomó el broche de la mariposa, luego suspiro y se dio la vuelta.

─Lo siento Nathalie, pero no puedo dejar que el te enamore mas─ musitó tocando los botones ocultos en el cuadro de su esposa

La azabache bajo del auto siendo ayudada por Adrien quien caballerosamente había bajado antes para abrir su puerta y tenderle una de sus manos ayudandola a bajar, luego ambos se despidieron de Gorilla y caminaron hasta el centro del parque, en donde Paul ya se encontraba acomodando las cosas con la ayuda de Nathaniel.

─Buenos dias─ saludaron ambos sorprendiendo a los chicos, estos saltaron de sus lugares y se acercaron a ellos

─Buenos dias─ saludaron ambos a unísono, pareciendo una copia fiel el uno del otro

─Te ves hermosa─ alago el mayor acercandose a la mujer, esta se sonrojo y desvio su vista

Adrien mientras estos charlaban se acercó al pelirrojo menor y juntos se sentaron sobre la manta que hoy compartirían con los adultos, aunque seria solo por un rato puesto que despues se irian para dejarlos solos, aunque al rubio no le agradará esa idea, y encontrarse con el resto de sus amigos que estarían por allí cerca.

─¿Estas bien?─ pregunto el modelo viendo como el ojiceleste dibujaba de una forma violenta

─Estoy algo mal─ contesto ─No me gusta nada que Marinette este con ese roquerito─ bufo, sin limitarse a ocultar la verdadera razón

─Si. . .Luka me cae muy bien, pero lo veo muy cerca de Marinette ultimamente y no me gusta─ suspira ─Incluso nos hemos alejado un poco, y creo que es por su culpa

─¡Es una cobra!─ exclamó lleno de ira ─Lo único que quiere es quedarse con el amor de Marinette─ rompe el lápiz

Desde lejos los adultos observaban la escena entre risas, justamente Paul le contaba a Nathalie que su hijo estaba muy molesto cuando se entero que la chica que le gusta iba a estar en ese parque junto a otro chico, que justamente le cae muy mal.

─El amor─ suspiro la de mechón rojo ─Aveces hace tan mal

─Lo se─ suspira ─Yo me sentía así con Caline─ musitó sin dejar de ver a los menores

─¿Caline?─ replicó ─¿Bustier?─ pregunto confundida, el asintió ─No puedo creerlo─ agrego sorprendida

─Caline jamás quiso trabajar en el mismo edificio que su hijo, pero ese cargo era muy bueno, además dice que así lo puede cuidar mejor─ rodea sus ojos ─Nadie sabe que es su madre─ hace una pausa ─Vivir separados desde hace años nos hizo un gran favor

─Increíble─ dijo aun sorprendida

─Lo se─ ríe ─Espero que mi muchacho pueda conquistar a esa tal Marinette, y que no le pase como a mi; que después termine odiando al amor de mi vida─ concluyó mirando a Nathalie

─Pues. . .tendremos un problema ahi, no sabia que hablabas de Marinette─ se cruza de brazos ─Mi muchacho también está enamorado de ella, solo que aún no lo sabe─ agrego guiñando un ojo

─¿Como es eso?─ cuestionó serio

─Pues. . .el también está molesto porque ella sale con ese chico, y no es una molestia normal de amigos─ hace comillas con sus dedos, Paul ríe

─Parece que los Kurztberg estamos destinados a enamorarnos de las mismas chicas que los Agreste─ abraza la cintura de Nathalie y la apega a el ─¿Quienes ganarán?─ pregunto coqueto

─Nadie, porque no somos suyas─ se aparta ─Vamos campeón que tengo hambre─ acoto y se dirigió a la manta que este estaba preparando

El almuerzo se dio de una forma muy satisfactoria, entre bromas de los pelirrojos, y burlas departe de la dama y su acompañante, luego de eso ambos adolescentes se retiraron ya que sus amigos habían avisado que estaban en las inmediaciones del parque siendo ya la hora prevista para juntarse.

─Fue un día maravilloso─ musitó Paul recostadose sobre el regaso de la ejecutiva, esta sonrió y empezó a acariciar su cabello, parecían dos adolescentes en su primera cita

─Mentiría si dijera que no─ replicó con una sonrisa

─¿Sucede algo?─ se animo a preguntar al sentir el tono con el que ella hablaba

─No─ respondio con tranquilidad

─A pesar de todo te siento distante─ agrego con melancolía

La azabache estuvo a punto de contestar pero una explosión cerca de allí no la dejo; se trataba de un nuevo akuma que estaba exigiendo los miraculous, la mujer no podía creer lo que pasaba, su jefe había prometido dejar eso de lado, y esperarla el tiempo que sea necesario, pero ahora volvía a su viejo vicio, era inaceptable, de pronto de tanto pensar no se dio cuenta que se estaba moviendo, Paul la había tomado entre sus brazos y huyó con ella para ponerla a salvo, la pelea seria reñida aquel villano se veía bastante imponente.

Miraculous: El precio de nuestro amor.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora