Velas, una mesa, dos copas, dos platos, cubiertos, un centro de mesa lleno de rosas blancas y rojas, y un hombre sentado solo revisando su reloj, la desesperación entraba en su cuerpo, habían paso doce minutos de la hora pautada y aquella mujer aun no llegaba, era extraño, pero decidió calmarse, seguramente algo había sucedido y por eso estaba retrasada. Por su parte la mujer corría a toda velocidad, sabía que no debió hacerse ese peinado, pero no le importó, corrió el riesgo, después de todo era una cena muy importante para ella y quería lucir más que espléndida.
Veinte minutos pasaron de la hora pautada, y el hombre se levanto de su asiento frustrado, había sido cruelmente plantado, se lo merecía, pensó que era un ajuste de cuentas, pero su corazón volvió a latir al ver aquella figura femenina traspasar la puerta completamente alborotada, una sonrisa boba se formó en su rostro cuando la mujer clavo su mirada en el y comenzó a caminar hasta la mesa.
─Lo siento─ se disculpo con su voz agitada, sin quitarle su azulada vista de encima
─No hay problema─ contesto en tono elegante, luego río ─Te deje plantada una vez, creí que me tocaba pagar─ ella río y se sentó
─No es mi estilo─ replicó pícara
─Me extraño tu urgente llamado, nos vimos en la mañana─ comento extendiéndole el menú para que eligiera la cena que iban a degustar
─Me sentí tan mal por haberte dejado que quise compensarlo─ mintió ocultando la verdadera razón, se sentía como una cobarde ahora, pensaba decirle que lo suyo debía terminar, pero no pudo, la calidez que este tenía con ella le impedía ser sincera, no quería destrozarle el corazón
─No hacía falta─ ríe ─Así te vea un minuto, para mi es suficiente─ pasa su mano por sobre la mesa
La mujer llamo al mesero y ordenó dos platos del mejor spaghetti que tenía el lugar; tras unos minutos el camarero regreso con los platos y los deposito frente a cada uno, la velada se desarrolló con mucha tranquilidad, de verdad cada uno la pasaba muy bien con la compañía del otro, después de rodó esa química que tenían fue lo que los llevo a unirse en primer lugar.
Mientras los adultos se preparaban para el postre, desde unos tejados un gato de mirada esmeralda observaba la velada con algo de recelo y molestia, antes hubiera estado muy feliz por tal cosa, pero ahora sentía enojo, no quería que su asistente pase un minuto más al lado de ese hombre, no desde que descubrió lo que ella siente por su padre.
─No sabia que las mayores fueran tu tipo gatito─ bromeó una voz que espanto al gato, haciendo que este brinque de su lugar
─M'lady, ¿que hace aqui?─ pregunto intentando despistar la conversación
─Patruyaba. . .pero te vi y quise saber que hacías─ musitó ─¿Por que espías a la asistente de los Agreste?─ cuestionó sin rodeos
─¿Yo espiando a la asistente de los Agreste?, ¡para nada!─ se cruza de brazos y le da la espalda a la ventana
─No te juzgo, es una mujer muy hermosa, pero. . .¿no crees que es algo mayor?─ ríe
─¡Nathalie no es tan mayor!─ bufo, y luego quiso que lo trague la tierra
─Te atrape─ dijo entre risas ─Gato rufián─ acotó desviando su vista
─No es lo que piensas─ intento excusarse mientras se acercaba a ella ─Gabriel Agreste me contacto, y me pidió que cuidará de su asistente, ya que ella hace unas semanas tuvo un incidente en la calle de la cual la rescate─ hace una pausa y toma aire ─Nada raro, lo juro
─¿Por que tu y no su guarda espaldas?─ cuestionó acercándose al de negro, este se puso muy nervioso
─Ella, n~n~no quiere custodia─ retrocede ─Pa~Pa~Para eso estoy aqui, nadie sabe de mi presencia
─Te creo─ dijo sentándose en la cornisa del edificio para mirar hacia la ventana ─¿Te importa si te ayudo?─ pregunto con tranquilidad, el suspiro
─Claro que no─ contesto y se sentó junto a ella
La escena frente a estos era de Nathalie tomada de las manos de Paul, ambos viéndose fijamente como si estuvieran conectados, los dos estaban callados; Ladybug saco su yoyo y activo su cámara con micrófono ultra sensible para escuchar lo que estos dijeran, para la chica se venía una confesión de la cual quería ser testigo, en secreto amaba esa pareja y fantaseaba estar así de enamorada con Adrien cuando fueran adultos.
─Pastelito─ hablo el hombre en tono triste, Chat bufo ante ese tonto apodo, y también por no habersele ocurrido esa fantástica idea para espiarlos, estuvo la primera parte de la cena imaginando los diálogos que estos tenían ─Me salio una buena oferta de trabajo en Mexico─ continuo diciendo ─¿Te gustaría acompañarme?─ pregunto con el tono más dulce que un hombre podía tener
Nathalie se quedo en silencio durante unos minutos, mientras Chat Noir hacia un berrinche en el tejado, ese chico debía controlarse o iba a revelar su identidad sin quererlo; después de varios minutos la mujer reaccionó, dio un gran suspiro y desvío su mirada.
─Paul, no se que decir─ musitó sin mirarlo
─No te faltará nada, lo prometo─ replicó en tono preocupado
─No es por eso─ contesto ahora si viéndolo ─Mi vida esta acá en Francia─ suspira pesadamente y se suelta ─No podría acompañarte─ baja la mirada
─Lo entiendo─ le vuelve a tomar las manos ─Dime algo. . .¿sientes algo por el?─ pregunto con dolor, ella soltó sus manos nuevamente y se quedó en silencio ─Siempre lo supe─ agrego haciendo que ella lo mire, el eleva su mano y toca su mejilla ─Tus ojos lo miran de una forma especial, una forma en la que a mi no me miran─ hace una leve pausa, ella intenta hablar pero el no la deja ─Eres una gran mujer y solo quiero que seas feliz, aunque eso no sea a mi lado─ la azabache sonríe ladinamente y con su mano toca la del contrario que aún tocaba su mejilla
─Perdón Paul, quise decírtelo pero no me atrevi, eres un gran hombre y no quisiera lastimarte─ comento cerrando sus ojos, sintiendo la calidez de su mano varonil
─No me lastimas Nathalie─ la suelta ─La pase muy bien estos días a tu lado
─Yo igual─ lo interrumpió
─La fase de prueba ha expirado─ bromeó imitando una voz seria, la contraria soltó un leve resoplido ─Fue el mejor mes gratis─ guiña un ojo
─Eres un tonto─ contesto riendo ─¿Crees que podamos. . .
─Claro que si─ respondió sin dejar que termine ─Te enviare algo de México─ agrego con una sonrisa
Ambos se levantaron y se fundieron en un gran abrazo, uno cálido y sincero que reflejaba todo el cariño que se tenían, afuera del lugar Ladybug cerraba su yoyo algo triste, de verdad le gustaba esa pareja, y al mismo tiempo se preguntaba quien era ese "otro" mencionado por el pelirrojo, por un momento dudo y fijo su mirada en el gato; quien festejaba en su lugar la separación de los adultos. ¿Podría ser?, negó con su cabeza, era inposible; ¿o si?
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Miraculous: El precio de nuestro amor.
FanfictionNathalie debe pagar el precio de su amor por Gabriel, este en un último esfuerzo por traer de regreso a su esposa, la involucra en un plan que cambiará las vidas de ambos para siempre. [Los personajes no pertenecen, ellos son obra y creación de Thom...
