La tarde estaba llegando a su fin, la asistente después determinar las últimas tareas que le quedaban pendientes, se retiró a su habitación para arreglarse. Luego de tomar un largo baño, se colocó un vestido negro, unos zapatos de tacón también negros, y un collar dorado, pinto sus labios de rojo y esta vez no uso ninguna sombra en sus ojos, su cabello lo peino con un rodete diferente al que suele usar, y su mechón rojo lo dejo suelo, cayendo delicadamente por el costado de su rostro.
Una vez lista, se colocó perfume, tomo una pequeña billetera también negra y salió de su habitación dejando un camino de su hermoso y delicado perfume por donde ella pasaba.
─Señorita Sancoeur, ¿sale?─ oyó decir a una voz gruesa que la sorprendio
─¿Señorita Sancoeur?─ replicó mirando hacia un costado ─Lleva tiempo sin decirme asi─ comento viendo al hombre ─Voy a salir, necesito un poco de aire
─¿El patió no es suficiente?─ cuestiono con un tono raro, entre molesto y tranquilo
─No señor─ contesto esbozando una leve sonrisa ─No volvere tarde─ concluyó retomando su caminar
─Es de noche, podría ser peligroso─ dijo siguiéndola por detrás
─Ya no hay peligro, usted mismo me lo dijo─ respondió con total tranquilidad, bajando las escaleras
─Nunca hable de la noche─ musitó bajando a su lado ─Además Gorilla no va contigo
─Gorila si viene conmigo─ replicó astutamente ─Me lleva y me trae─ agrego llegando a la puerta ─Señor Agreste─ musitó en tono burlon, ambos habían acordado hace mucho dejar de tratarse tan formal ─Ya deje todo listo, ni siquiera va notar que me fui─ abre la puerta
─No estoy contento con esto─ bufo crunzandose de brazos ─Debiste avisarme
─Le deje una nota pegada en su escritorio─ se excuso astuta, sabía que este no leía ese tipo de cosas
La mujer salio cerrando la puerta delicadamente, el hombre volvió a bufar, luego se acercó a la ventana y corrió sutilmente la cortina para ver hacia el exterior, en efecto la limusina de la familia esperaba afuera, la asistente subio en ella y el automóvil arranco a toda velocidad.
El rubio molesto se dio la vuelta y regreso a su estudio, entro con rapidez y se dirigio hacía el escritorio para buscar la nota, sintió calma al encontrarla
¿Puede hacerme un favor?, no podré acompañar a Adrien en la cena como suelo hacer, ¿sería tan amable de cenar con el por esta noche?, se lo agradezco.
Nathalie.
─Esa mujer─ se quejo haciendo un bollo con el papel
La azabache llego al restaurante, tras hacerle una señal a Gorilla bajo campante intentando fingir una sonrisa.
Una vez adentro busco la mesa que tenía anotada, se sentó y aguardo que llegará su cita, si, leyeron bien, espera a su cita, Nathalie lleva años en soledad, suspirando por una persona que jamás se fijaría en ella, rendida, bajo una app de citas y en cuando consiguió un buen candidato planificó la cita que hoy se concretaba.
Cansada de esperar, sacó su celular, había pasado una hora desde que había llegado, no podía creer que ese hombre aun no se había dignado a aparecer, enojada abrió la aplicación y reviso sus chats, tenía un mensaje sin leer.
¿?: Lo siento cariño, tuve un inconveniente no podré asistir a nuestra cita, prometo compensartelo pronto. Te quiero ❤
─Menudo idiota─ bufo bloqueando el perfil, un hombre así no merecía una segunda oportunidad, tal vez sonará infantil pero no le importaba ya no quería saber nada de el ─¿Por que me pasa esto?─ se preguntó elevando su mano para llamar al mozo
─¿Que gusta ordenar?─ pregunto sacando una libreta
─Me acaban de dejar plantada, ¿sirven comida para llevar?─ pregunto en tono apático
─Claro madam, ¿que desea llevar?─ pregunto alistandose para anotar
─Dos rebanadas de pastel, que sea de chocolate, anotelo a la cuenta de Gabriel Agreste por favor─ dijo levantándose
─En seguida se lo traigo─ respondió
─Lo espero en recepción─ musitó y se fue hacia la entrada
Mientras Nathalie completamente desilusiónada esperaba que le entreguen su pedido, en los tejados de la ciudad ambos héroes corrían por ellos hacia la torre Eiffel, su noche de patrulla había finalizado.
─Gane─ musitó la de rojo sentándose en la cornisa de una viga
─Es usted muy rápida m'lady─ contesto el gato sentándose a su lado ─Que noche maravillosa─ comento viendo las estrellas
─Estoy de acuerdo─ respondió ella copiando su accion ─Bien Chat, es hora de irme─ dijo levantándose ─Te veo mañana
─Antes de irte─ la interrumpió abriendo el bolsillo de su traje ─¿Puedes aceptar esto?─ dijo extendiendo una carta
─¿Chat que es esto?─ pregunto intrigada
─Leela y veras─ replicó viendo hacía el suelo
La chica abre el sobre y de el saca el papel doblado delicadamente en dos, lo desdobla y empieza a leer su contenido, quedándose pasmada ante las palabras allí escritas.
─Chat─ musitó con pudor ─Es muy hermoso lo que me dices─ el gato se ilusiona, pero la continuación de la chica lo debasta ─No puedo aceptar tus sentimientos, ya hay otro chico─ sentenció devolviéndole la carta, Chat la toma y la guarda otra vez en su bolsillo ─Lo siento─ se disculpo ella y se alejo del lugar
─Hay otro chico─ susurro dándole un gran golpe a una viga que tenía cerca ─¿Por que tiene que ser así?─ se quejo extendiendo su bastón
El héroe corría a toda velocidad entre los tejados, mientras unas lágrimas rebeldes de odio y tristeza se escapaban de sus ojos y quedaban pérdidas en el viento, durante un segundo el gato se paró en un tejado, quedándose quiero para poder pensar mejor, luego activo su poder y destrozo un cartel que había allí.
─¿Que tiene el que no tenga yo?─ se preguntó mirando hacia abajo, viendo algo que llamo poderosamente su atención
Por la calle iba caminando Nathalie, con su mirada perdida en el suelo y una caja blanca de cartón en su mano, parecía triste, algo muy raro en ella, nunca suele mostrar sus emociones.
─Maldita noche─ se quejaba la fémina aun estaba muy lejos de la mansión ─Tenia que decirle a Gorilla que no vuelva, por tener esa boba idea de que el me iba a aconpañar a casa─ bufo pateando una botella que había en el suelo ─Tranquila Nathalie, o tus sentimientos harán que el sepa lo que paso─ se dio ánimos
De pronto sintió como alguien la tomaba del brazo de una forma brusca, la mujer giro su cabeza y se encontró con algo que la aterrorizó, un hombre bastante más alto que ella la estaba sujetando, tenía tanta fuerza que por mas que luchara no se podía liberar.
─Hola preciosa.
Dijo en un tono maquiabelico, la azabache sintió como un escalofrío recorrío su cuerpo, otra vez Gabriel tenia razón, el mundo aun seguida igual de podrido que antes.
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Miraculous: El precio de nuestro amor.
FanfictionNathalie debe pagar el precio de su amor por Gabriel, este en un último esfuerzo por traer de regreso a su esposa, la involucra en un plan que cambiará las vidas de ambos para siempre. [Los personajes no pertenecen, ellos son obra y creación de Thom...
