XXIII

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Después de una ardua pelea y una estrategia incomparable, Ladybug y Chat Noír vencieron a Iron Woman, restableciendo el orden en la ciudad tras el caos causado por el akuma.

Por su parte Nathalie y Paul volvían a los jardines para buscar a los chicos que esa noche estaban a su cargo, se empezaron a preocupar al no verlos, el área estaba casi vacía era muy fácil buscar pero no tenian señales de ellos.

─Nathalie─ grito Adrien llamando la atención de su asistente, esta se giro y pudo ver como el rubio corría hacia ella junto con su amiga y el pelirrojo menor

─¿Donde estaban?─ pregunto con preocupación agarrando la cara del modelo para buscar que no estuviera lastimado

─Estamos bien, nos escondimos en un buen lugar, pero después nos separamos y tardamos en encontrarnos─ explicó Nathaniel acercándose a su padre

─Hicieron bien─ musitó el adulto ─Pero la próxima traten de acercarse a nosotros─ los reto sutilmente

─Perdón, fue mi culpa─ hablo la joven bajando su rostro ─Me asuste y empecé a correr, ellos solo me siguieron para protegerme─ comento con mucho pudor

─Nadie acá es culpable, el único responsable de esto es ese despreciable Hawk Moth─ Nathalie sintió una puntada al oír eso ─Si ese desquiciado no estuviera suelto, estas cosas no pasarían─ hace una pausa ─Confío en que pronto Ladybug y Chat Noir se encargarán de el─ finalizó con orgullo

─Bien─ hablo la mujer interrumpiendolo cambiando el hilo de la conversación ─Ya es algo tarde y creo que debemos irnos─ saca su celular ─La pase increible─ comento mandando un mensaje

─Me alegra oir eso─ respondió el hombre con una sonrisa pintada en su rostro y un rubor bastante notable apareciendo en sus mejillas

─Gorilla vendrá por nosotros─ acotó guardando su celular ─Marinette, te llevamos a casa─ la joven sonríe ─Gracias por todo─ musitó fijando su vista en el hombre, este se acerco

El auto llego a la velocidad del rayo, ni Adrien entendía como había hecho Gorilla para llegar con tanta rapidez, Nathalie sonrió al verlo y se despidió a los lejos de los Kurtzberg, pero Paul no dejaría que esta se marche sin antes retomar lo que había iniciado.

─Nathalie─ musitó tomándola de la mano evitando que llegará hasta el vehículo, Adrien y Marinette ignoraron el llamado y subieron dentro del coche ─Espera─ agrego en tono bajo, la mujer se dio la vuelta cruzando miradas con el

─¿Que pasa?─ cuestionó arqueando una seja

─Olvidaste esto.

Dijo y le dio un rápido jalón apegandola a el, luego envolvió su cintura con la mano que tenía libre y rápidamente le plantó un beso, la ejecutiva elevó lentamente sus manos y las posicionó en su nuca, permaneciendo así durante varios minutos, hasta que la falta de aire los hizo separarse.

─Te veo luego─ agrego apoyando su frente sobre la de ella, esta se ruborizo

─Te veo luego─ repitió ella

Luego Gorilla toco la vocina, haciendo que la mujer se separe rápidamente y se aleje del hombre para entrar en el auto, sin darle tiempo a saludar desde dentro el guarda espaldas aceleró alejándose de ahí con rapidez.

─¿Que tal?─ pregunto el rubio cortando la magia

─¡¡Adrien!!─ lo reto la peliazul, ese momento fue único para la mujer y este ya la empezaba a molestar

─Estuvo bien─ contesto acomodándose en el asiento ─Demasiado bien─ acotó en tono enamorado, mientras inconscientemente tocaba sus labios

─Bueno Marinette, ¿te gustaría acompañarme a una boda?─ dijo posando su mirada esmeralda en ella, la chica se estremeció

─Marinette, aun no habrá boda, pero mañana hay una sesión de fotos, ¿te gustaría venir?─ pregunto la asistente con astucia antes de que la joven contestara a la pregunta que el modelo había hecho

─Me encantaría, si no es molestia─ respondió con pudor mirando a Adrien

─Claro que no, yo me encargo de todo, serás buena compañía─ replicó sonriente, Adrien quería que la tierra se lo trague, no quería ilusionar más a esa chica y parecía que su asistente se empeñaba en que la tuviera cerca ¿acaso era su venganza?

El auto estacionó en la panadería, la joven de coletas bajo, se acerco a la puerta, la abrió y desde dentro saludo, una vez la volvió a cerrar el auto arranco y se dirigió a la mansión Agreste para dejar a los últimos pasajeros.

─¿Por que lo haces?─ cuestionó serio

Nathalie sonrió, tenía a su presa donde la quería, nadie se había atrevido a molestarla, y quien lo hacía no vivía para contarlo, ese rubio rufián probaría por si mismo lo que es enfrentar a una molesta Sancoeur, después de todo, en algunas ocasiones la azabache demostraba no tener corazón.

─Te devuelvo el favor─ respondió con una sonrisa ─Gracias a ti ahora soy feliz, es mi turno de ayudarte─ borra la sonrisa y toma la tableta que deja dentro de ese auto por si olvida la que usa habitualmente 

─No necesito de tu ayuda, gracias─ replicó con cierta molestia

─Yo tampoco la necesitaba─ acotó apagando el dispositivo, había anotado que mañana Marinette los acompañaría durante toda la agenda ─Pero no te importó─ suspira ─Además no podes negar que ustedes se ven bien juntos─ mira por la ventana el bufa por lo bajo

─Nathalie no te metas─ renegó

─Tarde─ bosteza ─Ahora sufrirás en carne propia lo que me hiciste pasar─ guiña un ojo

Ambos se quedaron callados, su viaje llegaba a su final, el auto bajo la velocidad e ingreso en el predio de la mansion, dio la vuelta en la fuente que había ahí adentro y estacionó frente a la entrada principal, la imagen que tenían los pasajeros desde adentro los aterro, debajo del marco de la puesta se encontraba Gabriel con un semblante muy molesto.

─Estamos fritos─ musitó Adrien mirando a su asistente

Miraculous: El precio de nuestro amor.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora