Nathalie se encontraba encerrada en el despacho de Gabriel, por alguna extraña razón la silla del escritorio de este le estaba dándo la espalda, se supone que esa silla no es giratoria, el platinado las odia, con pudor se fue acercando lentamente, mientras intentaba hablar pero su voz no salía, al estar a tan sólo unos centímetros del escritorio, la silla se empezó a girar lentamente. Lo que la azabache vio la dejo impactada, eso no podía ser real, se supone que ella ya no se encontraba entre ellos, no podía estar ahí sentada en estos momentos.
─Hola Nathalie─ hablo aquella rubia de ojos verdes, tan verdes que parecían un par de esmeraldas
─¿S~S~Se~Señora A~Agreste?─ pregunto mientras un escalofrío recorría su cuerpo
─Pareciera que hablas con un fantasma─ bromeó riendo escandalosamente ─Aun sigo siendo la señora de esta casa, no se porque te extrañas─ se levanta ─A pasado mucho tiempo
La asistente retrocede lentamente con la intención de huir, pero su cuerpo no se giraba, parecía como si sus extremidades no le respondieran.
─Tus días de jugar a la madre y dueña de este hogar terminaron─ comento rodeando el escritorio para empezar a caminar hacia la asistente ─Es momento de que regreses a tu lugar de secretaria, y no salgas más de ahi─ comento en un tono despectivo
─E~E~Em~Emilie no es lo que tu crees─ replicó con temor, su piel, parecía la de una gallina
─Es lo que creo, intentas quedarte con mi marido, mi hijo, ¡mi familia!─ hace una pausa y se para a unos metros de la azabache ─No lo permitiré, supe desde el primer día que pusiste un pie aquí, que eras una arrastrada─ dijo con odio
La de lentes recuperó el control de su cuerpo y metió su mano en el bolsillo de su chaqueta, buscando el prodigio que le otorga sus poderes, quería salir de ahí lo más rápido que podía, pero algo andaba mal, por más que buscaba no daba con el broche, la contraria río escandalosamente otra vez.
─¿Buscas esto?─ enseña su mano, estaba sosteniendo el broche entre sus dedos ─Te dije que ibas a volver a ser la asistente de esta casa─ hace una pausa y guarda el prodigio en uno de sus bolsillos ─No, haré algo mejor─ da un paso, Nathalie intenta retroceder pero no puede ─Te despedire, esta casa no te necesita, y si te mantengo aquí no dudaras en traicionarme─ se cruza de brazos
─Por favor no─ logro susurrar con mucho temor
─Estas despedida─ sentenció ─Gorilla, llévatela de aquí─ ordenó con firmeza girandose
De pronto el hombre entro en el lugar haciendo un gran estruendo, miro a la asistente y se acercó a ella con sus brazos extendidos, la tomo bruscamente, la levanto en el aire y la apoyo sobre sus hombros mientras está pataleaba.
─Gorilla no, detente, es una orden─ decía con desesperación
El hombre no hacía caso, de fondo se escuchaba la risa de la rubia, el robusto salio de la mansión, abrió la reja y lanzó a la mujer a la calle, luego le regaló una mirada de odio y cerró la reja regresando a la mansión.
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Miraculous: El precio de nuestro amor.
FanfictionNathalie debe pagar el precio de su amor por Gabriel, este en un último esfuerzo por traer de regreso a su esposa, la involucra en un plan que cambiará las vidas de ambos para siempre. [Los personajes no pertenecen, ellos son obra y creación de Thom...
