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La mujer de mechón rojizo entro en la mansión con una amplia sonrisa, apenas puso un pie en el living fue abordada por el rubio menor quien preocupado le preguntaba donde había estado.

─Fui al medico─ contesto tranquila, el contrario sintió que su sangre de helaba

─¿Estas bien?─ pregunto muy preocupado

─Mejor que nunca─ replico ampliando su sonrisa

─Que bueno─ suspiro aliviado ─Ya hice mis lecciones y practique piano, me queda tiempo libre y aun es temprano, ¿puedo ir con Nino?─ pregunto como si de su madre se tratara

─No estoy autorizada a darte ese permiso─ dijo volviendo a su tono serio ─¿Hablaste con tu padre?─ pregunto con firmeza, el contrario negó ─¿Debo ir yo?─ cuestionó elevando una ceja, el asintió

─Por favor─ suplico como si fuera un  niño pequeño

─Bien─ bufo ─Pero no me hago cargo si decide que no puedes salir─ aclaro y luego se dirigió al despacho de su jefe

Al llegar allí vio como la puerta del lugar estaba entre abierta, algo raro en el, Nathalie con algo de pudor tomo el picapote y decidio abrir un poco más la puerta, con mucha sutileza la abrió por completo y se introdujo en el lugar, frente a ella estaba Gabriel con su celular en mano, parecía que hablaba con alguien, la ejecutiva se acercó sigilosamente y se paró a tan solo unos centímetros de el.

─Perfecto señorita Avecoeur, gracias por la ayuda─ concluyó y corto la llamada, luego guardo su móvil en su bolsillo, y deposito una de sus manos sobre la pintura de su esposa, Nathalie se quedo en silencio, por alguna extraña razón, su cuerpo no quería moverse ─¿Me estaré equivocando?─ suspiro alicaído, luego se giro, encontrándose con su asistente parada detrás de él ─¿¡Nathalie, que haces aquí!?─ exclamó alarmado, ella bajo la vista ─¿Desde cuando estas ahí parada?─ pregunto preocupado

─Solo unos segundos. . .vine porque Adrien quiere saber si le permite salir─ dijo evitando hacer contacto visual

─Dile que si─ contestó rápidamente; con su voz llena de nerviosismo

─Esta bien─ se gira y va en dirección a la puerta con mucha rapidez

─Nathalie─ la llamo, ella se detuvo ─¿Escuchaste algo?─ se animo a decir

─Nada señor─ mintió, recordar la escena le dolía, tras el silencio del platinado continuo con su marcha y salió, cerrando la puerta con suavidad y recostandose sobre ella al mismo tiempo que suspiraba

Esta sin darse cuenta dejo caer el papel de sus resultados, el cual tenia guardado en el bolsillo de su pantalon, luego se recompuso y volvió con Adrien.

─Tu padre dice que si─ le informo tranquila este se acercó y la abrazo

─Gracias Nathalie─ musitó sin soltarla, ella sonrió

─¿Te parece si te acompaño y caminamos juntos?─ pregunto acariciando su cabello rubio

─Nada me gustaría mas─ respondió soltandose

Ella sonrió y camino hacia la puerta junto a él, la abrió, y ambos salieron a paso lento; les tomo solos unos segundos estar a unas cuadras de la mansión, el camino por el momento era en silencio, ella envuelta en sus pensamientos, y el, bueno, tramando nuevas estrategias para su plan.

─Nathalie─ musitó sacando a la contraria de sus pensamientos ─¿Puedo hacerte una pregunta?─ dijo con algo de timidez, ella asintió ─¿Te gustaría ser mi madre?

Ella paro en seco, esa pregunta era algo complicada, además de que la tomo de sorpresa, ella estaba acostumbrada a las múltiples preguntas curiosas del rubio, pero estas habían desaparecido a medida que el crecía.

─¿Por que lo dices?─ pregunto confundida, trataba de encontrarle lógica a lo que el había dicho, pero la pregunta saturo su cerebro

─Es algo que ronda mi cabeza─ contesto tranquilo, ella empezó a caminar nuevamente y el la seguía de cerca ─¿Recuerdas que hablamos de buscarle alguien a papa?─ ella asiente sin decir nada ─Bueno, pensaba en que si tuviera que elegir a alguien, me gustaría que esa persona fueras tu─ dijo y luego esbozo una sonrisa

─Pero eso no es algo que decides tu─ replicó en tono bajo, el borro la sonrisa

─Lo se─ suspira ─Eres la mejor candidata, siempre has sido como mi madre, y papa sabe eso─ hace una pausa ─Quisiera que fueras mi madre, pero de verdad

─No puedo serlo─ lo interrumpió ─No de la forma que tu quieres─ acotó ─Para hacerlo antes debería. . .

─Salir con papa─ dijo cortando lo que está iba a decir

─Así es─ musitó

─¿Alguna vez te fijaste en el así?─ la azabache sintió como su piel se herizaba, ese chico estaba con los tapones de punta, si seguía así no podría mantener la compostura

─No voy a negar que tu padre es un hombre muy apuesto, y mentiría si dijera que jamás lo vi de tal forma─ comento en un tono cálido ─Pero soy su asistente y el es mi jefe─ acotó rápidamente ─Además estoy con alguien, tu mismo me ayudaste con eso─ concluyó con algo de malicia

─Bueno, ese es un mal menor─ríe

─¡Adrien!─ lo reto ─No se puede jugar así con los sentimientos

─Lo se, tienes razón─ hace una pausa ─¿Lo quieres?─ ella no contesta, solo mira hacia adelante ─¿Sientes que lo necesitas para vivir?─ agrego ante el silencio de la mujer

─No─ fue sincera, de verdad le agradaba Paul, pero no a ese punto

─¿Y papa, lo quieres?─ indagó, ella volvió a hacer silencio, mientras sin darse cuenta sus mejillas se volvían rosadas ─¿Sientes que lo necesitas para vivir?─ repitió la pregunta

─Llegamos─ dijo evitando contestar ─No vuelvas tarde por favor─ advirtió

─Si no me contestas volveré tarde─ la chantajeo cruzándose de brazos

─Si─ suspiro, avergonzada ─No vuelvas tarde─ volvió a decir y continuo y con su camino

Adrien no podía creerlo, había logrado una confesión por parte de su asistente, ahora debía hacer lo mismo con su padre, y después enparejarlos, luego recordó a Paul, ahora debía pensar en algo para alejarlo, le dolía, puesto que le caía muy bien, pero ahora se había convertido en un problema y tenia que alejarlo cuanto antes.

Miraculous: El precio de nuestro amor.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora