LXXIV

689 60 59
                                        

Gorilla se encontraba en el aeropuerto desde las siete de la mañana, según las indicaciones de Nathalie, estos llegarían a las ocho, pero por razones que la ejecutiva desconocía, el vuelo se retraso un poco, a las nueve estaban en Londres, y ahí se retrasaron aun mas.

Finalmente a las nueve y media el vuelo llego a la capital francesa, él robusto guardaespaldas entro en el edificio, y con un cartel que decía Agreste, se paró en el medio del pasillo, tras varios minutos, los adultos y adolescentes aparecieron ante su vista, Nathalie bufo al ver el cartel, no llevaba ni dos minutos de regreso en la ciudad, que él hombre ya la empezaba a molestar.

─Gorilla─ bufo enojada ─¿Por que el cartel?─ pregunto arqueado una ceja, el hombre se encogió de hombros y bajo dicho cartel

─Buenos días Gorilla─ saludo el platinado mientras ponía uno de sus brazos sobre los hombros de su chica, el robusto noto esa acción y se sorprendió, miro a la mujer y esta le sonrió nerviosamente

─Luego te cuento─ guiña un ojo, Gabriel se separa y mira a los chicos para asegurarse de que todos estaban y nadie se había quedado atrás

─Jean me envió un mensaje, el vendrá por Chloe─ comento la azabache mirando a su jefe

─Bien─ se gira ─Gorilla, por favor lleva a las señoritas Dupain-Cheng; y Cesaire junto al joven Lahiffe a sus casas─ ordenó, el hombre asintió, luego le entrego el cartel a la asistente y se se fue en busca de las maletas de los mencionados

─¿Que hay de nosotros?─ pregunto confundida la de mechón rojo

─Iremos en taxi─ contesto tranquilo ─¿O quieres caminar?─ pregunto en tono dulce

─Voto por el taxi─ ríe

Los jóvenes se acercaron siguiendo a Gorilla de cerca, Los morenos y la peliazul agradecieron el viaje y se despidieron cortesmente de los mayores, luego siguieron al guarda espaldas y entraron en el auto, por su parte la gran limusina blanca de Chloe estacionó en la entrada, la rubia se despidió de todos e ingreso en el vehículo para regresar a su casa.

Luego Gabriel tomo la maleta de Nathalie y fue a buscar un taxi que los llevará hasta la mansión, la azabache se quedo junto con el modelo, ambos estaban en silencio, el rubio pensaba en como seria su vida a partir de ahora después de lo que sucedió con su amiga, y la asistente miraba hacia lo lejos, en donde una pareja esperaba en la vereda, mirando en dirección a ellos, era otra vez aquella pelirroja que vio en el avion, salvo que ahora estaba acompañada de un hombre mas alto que ella, vestido con ropas casuales, y curiosamente tenia el pelo teñido de azul, muy similar al color de Luka. Tras varios minutos llego el diseñador con el taxi y los dos con el mismo silencio que esperaban, entraron en el vehículo, acomodándose, tras eso, el taxi partió a toda velocidad con destino a la mansión Agreste.

Por su parte la pareja recién mencionada miraba como aquel taxi desaparecía entre el resto de autos que había circulando, la pareja sonrió con malicia y empezó a caminar de forma tranquila, la tercera parte de su  misión estaba completada, ahora debían reportarse e idear la forma de acorralar a Ladybug para robarle sus poderes y entregárselos a su jefe.

─París es una ciudad hermosa─ comento la pelirroja admirando los edificios

─Concéntrate Jessie─ replicó el hombre en tono serio ─No vinimos de vacaciones─ concluyó mientras aumentaba su marcha

Finalmente después de un largo viaje, los Agreste estaban de regreso en la mansión, Adrien entro a toda velocidad, dejó la maleta en la entrada y corrió hasta su habitación para encerrarse ahí, Nathalie quien entraba detrás de él, tomó la maleta, la corrió de lugar y bufo ante la actitud del joven, parecía un nene de cinco años haciendo un berrinche.

─Los próximos días serán dificiles─ comento él de lentes entrando en la casa

─Lo se─ suspira ─Pobre, no sabe lo que siente, y no entiende que las chicas somos muy sensibles cuando se trata del amor─ acotó viéndolo fijamente

─Aun es joven─ susurro acercándose a ella, la toma de las manos y apega su frente con la suya ─Todo esto es nuevo para el, se que pronto arreglará todo

─Me preocupa Marinette─ replicó separándose ─Se inspiró en nosotros y tomó valor para confesarse─ Gabriel no entiende esa acotación, la de mechón teñido rodea sus ojos y continúa ─Para sus ojos soy la secretaria con suerte que logró enamorar a su jefe─ se cruza de brazos ─Si yo pude, ¿por que ella no?

─Ahora entiendo─ musitó rascando su nuca nervioso ─De todas formas son adolescentes, es normal que les sucedan estas cosas, ya se les pasara─ la abraza ─Despreocúpate

─Me gustaría, pero no se porque empatiso tanto con esa chica, es como si me viera a yo misma─ se separa del hombre

─Bueno ahora que lo pienso. . .son como una versión adolescente de nosotros─ ríe

─Pobre Marinette lo que le espera─ acoto está en tono malicioso

El diseñador bufo y se cruzó de brazos, luego le dio la espalda y tomo la maleta, para finalmente subir la escalera dejando ahi la conversación con su amada, odiaba cuando ella era sarcastica y el no sabia como retrucar.

─Su primer enojo conmigo─ susurro Nathalie con sus mejillas teñidas de un rosa pálido, mientras iba en dirección a la cocina

Por su parte Adrien golpeaba una almohada con toda sus fuerzas, sentía su estómago pesado, el corazón le latía muy fuerte, y sus manos estaban temblorosas y sudadas, odiaba estar así, ni siquiera con el rechazo de Ladybug estuvo de tal manera, quería descubrir la razón, y aclarar sus dudas de si esta sensación estaba vinculada a su reciente equivocación con su amiga.

Sin dudarlo un minuto más, miro a su Kwami, dijo su frase y se transformó en el super héroe parisino; abrió su ventana y se escapó de su habitación, saltando entre los edificios con la ayuda de su baston; de pronto paso por un balcón, que tenía en un florero lleno de rosas rojas, se sintio mal por hacer aquello, pero debía, se acercó con rapidez y tomó una de las rosas de forma rápida, no podía llegar a la casa de su princesa con las manos vacías.

Después de varios saltos, divisó la casa de su amiga, extendió su bastón, y se lanzó hacia aquel departamento, aterrizó sobre el tejado, y de un rápido movimiento se posó sobre la baranda del balcón para mirar por la ventana y checar si su amiga estaba adentro, la imagen que vio a través del vidrio, hizo que su corazón lata más fuerte todavía, y su pecho comience a arder, la de coletas estaba sentada en el sillon que tiene en su cuarto, abrazada a Luka, el cual de a ratos acariciaba su cabello.

De pronto los jóvenes se separaron y se quedaron viendo durante unos minutos, hasta que la chica tomo una bolsa de color celeste y se la entrego al chico, este sonrió y la dejo a un lado sin ver lo que había adentro.

─Gracias por venir tan rápido─ musitó la chica volviendo a verlo fijamente, desde afuera el gato seguía mirando la escena

─No agradezcas Marinette, cuando oí tu voz supe que debía venir cuanto antes─ posa una de sus manos sobre la rodilla de la chica, esta se ruboriza ─Eres una chica extraordinaria, no deberías estar triste, menos volviendo de un viaje tan increíble como el que hiciste

─Lo se, pero aveces siento que no puedo estar bien, no después. . .

─No digas mas─ la vuelve a abrazar ─Olvídate de todo eso, piensa en cosas bonitas─ aplica más fuerza en el abrazo ─No gastes tus lágrimas en quien no lo merece

Chat Noir, bufo y se alejo lo más rápido que pudo de ese lugar, la escena le causó mucha rabia, y fue tanto el odio que acumuló que tuvo que usar su cataclismo en un cartel de publicidad, en el cual justamente aparecía el sonriendo.


Miraculous: El precio de nuestro amor.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora