XXVII

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Nathalie recuperó el conocimiento, ladeo su cabeza y se percató de que estaba saliendo de la guarida, el entorno le daba vueltas y aquella sensación de cansancio aun estaba ahí.

Girando su cabeza con la poca fuerza que tenía, se percató de que Gabriel la tenia brazos y la estaba sacando de aquel oscuro lugar, una vez afuera camino por el gran atelier y la deposito sobre un sillón blanco, ella se sentía mal, tosía mucho, parecía enferma.

─Te dije que jamás usarás el miraculous del pavo real─ musitó arrodillandose frente a ella

─¡No tenía opción señor, debía ayudarlo!─ respondió y luego tosió sus emociones le jugaban en contra, debía mantenerse calmada si quería que los efectos de ese broche se fueran

─Esta dañado, es muy peligroso─ replicó molesto y lleno de preocupación

─Quería ayudarte, sin importar, hasta el final─ dijo sonriendo levemente

El hombre cambio sus facciones molestas por una más tranquila y le devolvió a la sonrisa a su asistente

─Gracias Natalie─ hace una pausa, la azabache intenta moverse pero el hombre le gana y posa una de sus manos sobre la que ella tenia apoyada en el descanso del sillon ─Por todo─ agrego sin dejar de mirarla

Ambos se quedaron así durante unos minutos hasta que el hombre la volvió a tomar en sus brazos y la llevo hasta su habitación, por suerte Adrien no estaba en casa sino haría un escándalo y sus actos no pasarían desapercibidos.

Una vez en el dormitorio de la mujer, la deposito en su cama delicadamente y se quedó parado a un lado de ella durante unos minutos

─Me llevo esto─ comento acercándose hacia el busto de la dama, desprendiendo el broche que esta tenía puesto en su chaqueta ─No puedes tenerlo cerca─ agrego alejándose

─Lo siento─ musitó sin moverse mucho, aun estaba debil

─No te disculpes, entiendo porque lo hiciste─ se gira y camina hacia la puerta ─Pero no puedo permitir que te arriesgues de nuevo─ finalizó y se retiró

La cabeza de Nathalie daba vueltas, no entendía porque su jefe actuaba tan protector con ella, luego cerro los ojos e intento descansar, la cabeza empezó a dolerle, por alguna extraña razón había olvidado todo lo qué hizo mientras estuvo transformada, lo único que recordaba era sacar el broche de la caja fuerte, y después nada, hasta que Gabriel la sentó en ese sillon y la empezó a retar.

Un nuevo día se asomaba en toda la ciudad, la extravagante asistente se levanto renovada, se acercó a su guarda ropas y tomó unas prendas de el, luego ingreso al baño y se dispuso a ducharse, la noche anterior había dormido con su traje puesto, ya que Gabriel solo la dejo ahí recostada y jamás volvió, sumandole que sus energías no eran las suficientes como para poder descambiarse y ponerse cómoda.

El día era diferente a los demás, muchas cosas habían sucedido el día anterior, la ciudad seguía consternada por el accionar del villano, realmente casi termina en catástrofe si no fuera por la astucia de la heroína que cuida de la ciudad, el día de los héroes cambio su nombre por el día de Ladybug en reconocimiento a la protectora de rojo.

La azabache caminaba como todos los días por aquel largo pasillo, como ya se había vuelto costumbre, evitó llamar a su jefe y paso directo a la habitación del menor de la casa, ahí si golpeó y cuando esté contesto, bajo las escalares para ir a la cocina y alistar el desayuno, uno que por primera vez sería normal, lejos de ese estricto programa nutriciónal que seguía al pie de la letra.

Tras preparar la mesa y dejarle a Adrien su desayuno se retiró a su escritorio, tenía bastante trabajo que hacer, ya que el plan requirió mucho de su tiempo y delegó la mayoría de sus actividades.

Gabriel entró en el despacho ofuscado, cada día le molestaba más que su secretaria lo ignore por las mañanas, el sentía ese acto como una señal de cariño, y que la haya dejado de hacer le molestaba terriblemente, tenía que hacer algo al respecto, debía recuperar esa rutina que anhelaba tanto.

─Demonios─ bufo sentándose en su escritorio

─¿Pasa algo señor?─ pregunto la mujer quien extrañente estába adentro

─¿Nathalie que haces aqui?─ pregunto temeroso

─Trabajo aquí señor─ contesto mirando la tableta

─Pensé que descansarias─ se excusó con pudor

─Me siento muy bien, gracias─ replicó ajustando el horario

─Te ves muy bien─ comento al ver que la mujer en esta mañana llevaba puesto un vestido ejecutivo completamente negro

─Gracias señor─ musitó extendiéndole el dispositivo ─Estuve tan abocada al plan que olvide enviar mis trajes al lavadero─ se excusó con parada firme ─No me quedo otra que usar esto

─¿Es acaso ese vestido el que uso el prime día que entro aquí?─ pregunto revisando el horario que esta había realizado

Un recuerdo invadió la mente de la mujer, este tenia razón, por casualidad se había puesto ese vestido, el que uso para venir a la entrevista para conseguir el trabajo, ni siquiera recordaba que lo tenia.

─Si señor─ contesto con pudor, el comentario la habia extrañado, ni siquiera ella recordaba ese atuendo, ¿como hizo el para sí hacerlo?

─Luce tan espléndida como ese dia─ replicó el diseñador haciendo correcciones al horario, había una reunión que cambio de hora

─¿De verdad?─ se animo a preguntar con un leve rubor en sus mejillas

─Claro─ respondió devolviéndole la tableta rosando levemente su mano con la de ella ─Lo recuerdo a la perfección porque fue la única aspirante que vino tan elegante y hermosa─ suspira ─Por aquello obtuvo el puesto─ concluyó levantándose

─Es bueno saber eso─ se animo a decir ─Vi este vestido el día anterior de la entrevista y quede enamorada, no me resistí y lo compre─ comento mientras más recuerdos de ese dia llegaban a su mente 

─Tiene muy buen gusto─ se acerca a ella quedando frente a frente ─Hay una cumbre de diseñadores dentro de unos días─ la mujer lo mira y se queda en silencio ─Voy a necesitar que me acompañe─ concluyó y se acercó a la puerta, saliendo con rapidez como si huyera de algo

¿Acaso Gabriel Agreste la había invitado a ir con el?, eso era muy extraño, casi nunca la llevaba, ella debía cuidar de la casa y de Adrien, ¿por que ahora las cosas eran diferentes?; su celular sonó sacandola de sus pensamientos ocurrentes, lo tomo y era Paul invitándola a ir a tomar algo después de trabajar, ¿acaso ese hombre no sabe que ella trabaja de tiempo completo?

Miraculous: El precio de nuestro amor.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora