Viernes por la noche, los Agreste estaban listos para su salida, padre e hijo se encontraban al pie de la escalera esperando a la asistente quien siendo las ocho en punto, no bajaba de su habitación, causando una gran molestia en el mayor por hacerlo llegar con impuntualidad.
La espera termino cuando oyeron los tacones de la fémina acercarse hacia la escalera, y ahí estaba ella, con un vestido color negro de estilo ejecutivo, que llegaba hasta sus rodillas, unas sandalias negras con un broche dorado, su cabello estaba atado en un rodete y su mechón rojo estaba suelto cayendo delicadamente por el costado de su rostro haciendo contacto con su mejilla, ambos rubios se quedaron sin habla, con más razón el mayor quien nunca había visto a su asistente así vestida.
─Lamento la tardanza─ hablo con pudor terminando de bajar las escaleras ─Mis trajes desaparecieron de mi guardarropas y no me quedo mas opción que ponerme esto─ se quejo, el rubio menor escondió su mirada en el suelo
─No se preocupe, aun estamos a tiempo─ mintió el diseñador haciéndole una seña para que se adelante
La mujer abrió la puerta y padre e hijo la siguieron hasta la limusina que esperaba afuera, Gorilla le abrió la puerta trasera y la mujer entro, detrás de ella ingreso Adrien y el guarda espaldas cerro la puerta, prácticamente en la cara del dueño de casa.
─Gorilla, yo también voy─ se quejo este, el hombre no sabia que hacer, se sentía pésimo por la acción, sin más preámbulo se dirigió a la puerta delantera y la abrio para que el modesto diseñador entre
El auto se encendió y la "familia" Agreste se dirigió hacia la casa de los kurtzberg, esta estaba a unas manzanas lejos de la mansión, pero el viaje sería corto y rápido haciéndolo en auto.
Nathalie se sentía avergonzada, había sido forzada a utilizar ese vestido, no entendía como todos sus trajes habían desaparecido de su guardarropa si ayer se encontraban ahi, todos limpios y en buen estado.
─¡Adrien!─ exclamó en tono bajo al percatarse que el joven había puesto sus garras en su habitación
─Luego me retas─ respondió el por lo bajo para no llamar la atención de su padre, aunque este ya los estaba observando por el espejo retrovisor
En cuestión de minutos el gran hombre estacionó frente a una pintoresca casa, parecía antigua desde fuera, pero muy moderna desde dentro, el robusto apago el auto y bajo para abrirle a su jefe y a su amiga, para que puedan bajar cómodamente.
─Gracias Gorilla, quédate cerca por si necesitamos volver─ musitó Gabriel en tono estricto, este asintió
Los tres se acercaron a la entrada, y adrien toco el timbre de la puerta, Nathalie por inercia acomodo su mechón de pelo, como si estuviera a punto de tener una cita o reunión importante, tratando de lucir perfecta ante los ojos del resto.
La puerta se abrió mostrando al pelirrojo mayor quien al ver a la asistente se emocionó, sus ojos brillaron, ella lucia más que hermosa esa noche.
─Adrien, señor Agreste─ saludo en tono amable ─Nathalie─ acotó en un tono más familiar, Gabriel lo noto y eso le llamo poderosamente la atención, en toda su vida el había sido el único en llamarla por su nombre, puesto que los desconocidos se referían a ella por su apellido ─Sean bienvenidos─ agrego corriendose de la puerta
Los tres entraron topándose con una verdadera fiesta, todos los amigos de Adrien estaban allí, la mayoría acompañados por sus padres, quienes se encontraban en otro sector de la casa, Gabriel se sintió mal al entrar, no estaba acostumbrado a rodearse de tanta gente común, ni siquiera sabia porque se había interesado en ir.
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Miraculous: El precio de nuestro amor.
FanfictionNathalie debe pagar el precio de su amor por Gabriel, este en un último esfuerzo por traer de regreso a su esposa, la involucra en un plan que cambiará las vidas de ambos para siempre. [Los personajes no pertenecen, ellos son obra y creación de Thom...
