Nathalie despertó al sentir una aroma a fresas y bizcocho, abrió lentamente sus ojos y se extraño al no reconocer su entorno, se colocó sus lentes y recordó todo lo que había pasado, la petición de Gabriel de dejar la mansión por esa noche, y el momento a solas que vivió con Paul, su rostro se volvió rojo al revivir tales memorias, sin duda había sido una buena noche, con pudor miro su celular el cual estaba en la mesa de noche, sin saber como diablos había llegado ahí, y reviso la hora, eran la seis y media, tarde pero temprano; se destapó, salió de la cama y vio como en la punta de esta estaba la ropa casual que había seleccionado el día anterior, ese hombre era un ángel, se había molestado en prepararle su ropa.
Con rapidez se vistió, y salió de la habitación, bajo las escaleras y siguió el bello aroma hasta la cocina, allí estaba Paul sirviéndole el desayuno a Nathaniel quien comía con rapidez, para luego irse al colegio.
─No comas tan rápido, te hará mal─ lo reto entrando en la cocina, tratando de usar el tono serio y firme que usaba con Adrien, el pelirrojo dejo de comer y trago lo que tenía en su boca
─Lo siento─ se disculpo apenado ─Y buenos días─ saludo alegre
─Mis modales─ se lamento ─Buenos días a los dos─ saludo pintando una sonrisa en su desmaquillado rostro
─Buenos días pastelito─ saludo el mayor mirando a la mesa en donde esta se había acomodado, justo a un lado de Nathaniel ─Cafe negro, y budín de fresas─ dijo acercándose con una bandeja, como si fuera una especie de mesero atendiendo a un cliente
─Aceptare el cafe─ musitó tomando la taza ─Soy alérgica a las fresas─ agrego haciendo sentir pésimo al hombre quien no sabia que hacer
─No lo sabia─ dijo quitando el plato con las rebanadas de budín ─Perdón─ se disculpo sentándose en la mesa junto a su taza de té
─No tenias porque saberlo─ replicó tranquila ─Olvide contarte, debería ser yo quien se disculpa─ acotó bebiendo algo de café
─Bien; debo dejarlos─ interrumpió el menor levantándose ─Si llego tarde Bustier me va regañar─ comento agarrando una rebanada de pan ─Los veo luego, los quiero─ dijo y salió como una flecha del lugar
─Estoy asombrada─ comento la mujer mirando al pelirrojo ─A pesar de ser tan diferentes Nathaniel y Adrien son tan iguales─ bebe café ─La forma alocada de salir, la despreocupación, su entusiasmo, y la extraña forma de desayunar cuando tienen mucho hambre o les queda poco tiempo─ suspira ─¿Será cosa de los adolescentes?
─Estoy seguro que si─ respondió tranquilo ─Si algún día tienes un hijo propio podrás sacar tus conclusiones─ sugirió despreocupado
─¿Que insinúa señor Kurtzberg?─ pregunto coqueta, ni ella sabia porque usaba ese tono, ¿seguiría ebría?
─Nada señorita Avecoeur─ contesto bebiendo su te
─¿Como me llamaste?─ cuestionó enojada, acaso el la llamo por el apellido de su reciente rival
─Avecoeur─ replicó ─Gritaste eso toda la noche, solo quería molestarte─ dijo apenado
─No vuelvas a decirme asi─ se quejo desviando su vista ─¿De verdad dije eso?─ pregunto avergonzada
─Si─ ríe ─Y el nombre de tu jefe─ hace una pausa ─Yo descansaria de ese trabajo o vas a enloquecer
─Que vergüenza─ musitó ─Jamás había hablado dormida
─¿Alguien duerme contigo?─ la interrumpió
─No─ contesto confundida
─¿Entonces como puedes saber?─ cuestionó en tono burlón
─Sos un tonto─ bufo terminando su café
─Tu eres la tonta─ se acerca a ella ─Una tonta muy hermosa─ acota con galantería
Nathalie río y luego se levantó, Paul hizo lo mismo, ambos cruzaron miradas durante unos minutos hasta que ella decidio hablar.
─Gracias por la hermosa noche que pase─ suspira ─De~Debo ir a trabar, ¿hablamos en la noche?─ pregunto con un leve rubor en sus mejillas
─Claro─ hace una pausa ─Te amo─ musitó y la beso
Nathalie se dio la vuelta y fue hasta la sala siendo seguida de cerca por Paul, este le entrego su bolso, y ella tras darle otro beso, abandonó el lugar.
Era un día soleado y espléndido, las aves cantaban, y el ambiente era radiante, como si la vida le estuviera diciendole que este día sería mucho mejor que el anterior, y que debía olvidar todos los malos tratos que sufrió. Tras varios minutos de caminata llego a la mansión, abrió la reja y entro en el predio, encontrándose con una vista inusual, la limusina de la familia estaba estacionada en la puerta, y la tal Lena discutía con Gorilla.
─¿Que sucede aquí?─ pregunto la azabache al llegar al lugar, Gorilla estaba cruzado de brazos, recostado sobre la capota del auto, mientras Lena gritaba enfurecida
─Este señor se niega a moverse de aquí, y no importa lo que le diga me ignora─ bufo dándole una mirada de odio al guarda espaldas ─Si no conduces ahora mismo Adrien llegará tarde─ ordenó en tono severo, el hombre gruño
─Gorilla─ hablo Nathalie con tranquilidad, elevando sus manos ─Lleva a Adrien de inmediato al colegio o llegarán tarde─ hace unas señas
El robusto hace una seña como de aprobación y se sube al auto, arrancando y saliendo a toda velocidad hacia el instituto, si llegaba tarde ahora con la presencia de Nathalie sabia que estaba en serios problemas.
─¿Por que demonios no me hizo caso a mi?─ bufo la azulada con gran molestia
─Le dije que el personal esta a mi cargo─ deja de mirarla y se dirige a la puerta ─Gorilla no se moverá si yo no se lo ordenó─ agrego con algarabía escuchando como la contraria resoplaba con molestia
La azabache ingreso en la casa cerrando la puerta prácticamente en la cara de su rival, luego subió las escaleras, camino hasta su habitación y dejo su bolso, luego regreso a la planta baja y entro en el despacho de su jefe.
─Buenos días señor Agreste─ saludo parándose frente a él
─Buenos días Nathalie, ¿que tal dormiste?─ cuestionó con ironía
─Excelente señor─ contesto con una sonrisa ─Demasiado bien, diría que no dormí así en años─ acotó en un tono que llamo la atención del platinado, su jugada había salido mal
─Me alegro─ contesto intranquilo ─En dos horas saldré para el aeropuerto, aquí le dejo las tareas a realizar mientras no estoy─ musitó entregándole su tableta
─Entendido señor─ contesto tomándola y dándose la vuelta para salir del lugar
─Nathalie─ la llamo haciendo que ella pare en seco ─Te queda muy bien el cabello suelto─ alago volviendo al trabajo
La mujer salio de ahi con sus mejillas teñidas de un rojo intenso, jamás se espero tal cosa después de tanto maltrato. En serio, algún día acabaran con ella, si siguen jugando asi con sus emociones.
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Miraculous: El precio de nuestro amor.
FanfictionNathalie debe pagar el precio de su amor por Gabriel, este en un último esfuerzo por traer de regreso a su esposa, la involucra en un plan que cambiará las vidas de ambos para siempre. [Los personajes no pertenecen, ellos son obra y creación de Thom...
