XXI

1K 101 35
                                        

Después de su baño y superar la vergonzosa escena vivida con Gabriel, Nathalie regreso a su habitación dispuesta a cambiarse, se colocó un pantalón de vestir color rojo, que se ajustaba a su cintura gracias a un cinturón negro, y en la parte superior se colocó una blusa blanca, con un pequeño bordado cerca del cuello que se asemejaba a una pluma. Tras perfumarse, tomo su celular, lo guardo en la pequeña cartera que tenía colgada en su hombro y salió de su habitación, bajo las escaleras y se paró frente a la puerta a esperar que el rubio baje, faltaban veinte minutos para la hora de encuentro.

La espera termino al oír los pazos del rubio acercarse a la escalera, Nathalie levanto su vista y se encontró con Adrien, el vestía unos jeans ajustados de color bordo, y una camisa verde agua que estaba bastante suelta, lucia perfecto para la cita casual a la cual debía acompañar a su asistente.

─¿Que tal me veo?─ preguntó extendiendo sus brazos hacia los costados, la mujer río

─Muy bien─ contesto tranquila

─Estas muy bonita─ alago terminando de bajar las escaleras; ella sonrió

─Gracias─ respondió tranquila ─¿Nos vamos?─ pregunto en tono tranquilo

Ambos se acercaron a la puerta y salieron de la casa, la mujer se sorprendió al no ver a Gorilla estacionado afuera, era extraño, juraba que le había dicho que la esperara a esa hora.

─Olvide decirte, iremos a pie─ comento el rubio mientras rascaba su nuca en forma nerviosa

─¿Y eso por que?─ se quejo la mujer

─Estamos cerca, además, Paul quedará más sorprendido si te ve llegar a pie─ guiña un ojo

─¿Acaso eres Hawk Moth?─ pregunto desconcertando al rubio quien palideció ante ese comentario ─No, eres peor que el─ agrego con molestia, cruzándose de brazos

─Luego me agradeces─ replicó el joven y empezó a caminar

Ambos iban por la vereda caminando a paso tranquilo, la mujer se robaba las miradas de todos, realmente se veía espléndida, ya era hermosa con su habitual traje ejecutivo, imagínense con ese look, ningún hombre se resistía, por momentos Adrien tenía que tomarla del brazo para que el resto dejará de piropearla, ya que la mujer estaba completamente roja por oír las cosas que le decían.

Tras unos minutos de larga caminata llegaron a los jardines de la Torre Eiffel, estaba lleno de parejas que habian ido a pasar el día con el mismo plan que Paul había ideado.

Adrien guió a su fiel asistente hasta el lugar en donde el y Nathaniel habían planeado dejar a los adultos para que se conozcan mejor; todo iba de acuerdo al plan, salvo que tuvieron que retrasarse unos minutos porque se encontraron con Marinette en el camino y pararon a saludar.

─Noche buena Adrien─ saludo la chica con sus mejillas teñidas de un leve rosado, y un nerviosismo que se leía a kilómetros de distancia

─Buenas noches Marinette─ saludo Adrien, la adulta solo elevó su mano y sonrio ladinamente ─¿Que te trae por aquí?─ pregunto al verla sola entre medio de tanta gente

─Dibujar por eso aqui estaba─ musito nerviosa y al darse cuenta de que lo que dijo repitió tratando de hacer una oración más coherente  ─Estaba aquí para dibujar─ agrego calmada ─Pero hay mucha gente y ya me iba a casa, hasta que te vi y me acerque para saludar, por que eres tan lindo. . .digo la noche esta linda para saludarte─ hace una pausa y deja escapar una risilla nerviosa ─Bueno, mejor me voy, a~a~adios─ saludo sacudiendo su mano mientras se alejaba lentamente, Adrien copio su accion sin decir nada, ahora gracias a lo que vivio la otra noche, entendía las vacilaciones de su querida amiga y procedió a dejarla ir sin molestarla mas

A la azabache se le ocurrió una idea tras escuchar los murmullos y palabras pérdidas de la joven, Adrien los últimos días la había molestado tanto, que ella debía ajustar cuentas con el, además de que los castigos con su alimentación ya no servían como antes.

─Marinette─ hablo la mujer haciendo que esta pare en seco y vuelva a pararse frente a ellos con una enorme sonrisa ─¿Te gustaría acompañarnos?─ preguntó haciendo que a su acompañante lo recorra un escalofrío ─Si no tienes algún pendiente, y tus padres están de acuerdo─ agrego en tono formal

─¡Me encantaría!─ exclamó decidida ─No hay problema, además mis padres no están, salieron por temas de un concurso de pasteleros─ replicó bajando la mirada

─Bien, síguenos─ agrego con una sonrisa, Adrien palideció pero de todas formas seguía ahí sonriendo

Los tres caminaban con tranquilidad hasta el lugar que Adrien indico, la vista era hermosa, frente a ellos había una manta a cuadros de color rojo estirada sobre el suelo, arriba de ella tenia una canasta, y a su alrededor había un par de globos en forma de corazón, el ambiente perfecto, para la cita perfecta.

─Llegamos─ musitó Adrien ante la vista maravillada de ambas mujeres

─Es precioso─ comento la de coletas viendo la escena

─Realmente─ acotó la azabache cruzandose de brazos al mismo tiempo que desviaba su mirada

─¿No habrás creído que falte?─ pregunto una voz detrás de ella, luego sintió como unos brazos la rodeaban

─Estaba pensando de que forma matarte─ musitó ella en tono serio, Marinette se aparto y se paró a un lado de Adrien, observando como un pelirrojo abrazaba a la asistente con mucho cariño

─Hola Marinette─ musitó una voz, la chica se giro y se encontró con Nathaniel, al cual saludo amigablemente ─Adrien, misión cumplida─ dijo chocando puños con el ante la confusa mirada de la chica

─Ustedes son terribles─ comento la ejecutiva acercándose a ellos tomada de la mano del pelirrojo

Los chicos rieron, y luego se apartaron a otro lugar que habían reservado para dejar a los adultos tranquilos, sin su intromisión, también aprovecharon para contarle todo lo que habían hecho a Marinette la cual estaba sumamente confundida.

─Nathalie me odio toda la semama por comportarme asi─ comento el rubio comiendo un sándwich

─Creo que fuiste un poco excesivo─ se atrevió a decir la joven con mucho pudor, ahora podía hablar normalmente, gracias a la presencia de Nathaniel

─Mari tiene razón, no debiste ser tan denso─ lo reto el pelirrojo mientras dibujaba algo en su cuaderno ─¿Y si se enojaba y no venía?─ cuestionó

─Tranquilos, ella no haría eso, la conozco muy bien─ suspira ─Esta muy enamorada de tu padre, el otro día incluso me dio otro horario por error, nunca antes la había visto así de distraída, se nota el amor que tiene a leguas

─Eso sí que es fuerte─ musitó la chica con algo de pudor, entendía a la perfección lo que era amar a alguien al punto de olvidarte todo

─Papa esta igual─ replicó el pintor ─Quemó la comida la otra noche por hablar con ella─ bufo ─Y en las mañanas se levanta muy temprano para desearle los buenos días─ acotó finalizando su retrato, era un dibujo de los tortolos quienes estaban hablando frente a estos

─Que hermoso─ musitó la joven sin apartar su vista de los adultos

─Si, estoy muy feliz por ella─ suspira bajando la vista

─¿Pasa algo?─ pregunto la franca china al notar la molestia del rubio

─Pienso en mi padre─ contesto melancólico ─Algún día Nathalie se irá de la mansión, tiene una vida ahora, y yo también me iré el día que forme mi familia. . .quedará solo─ se lamento

─Deberías buscarle novia─ sugirió el joven tomando una papa frita de la bolsa que tenía frente a él

─Claro, así como ayudaste a Nathalie─ acotó la peliazul

─Lo intente, pero todas las opciones no concuerdan con el, además de que no conozco muchos adultos─ concluyó tomando refresco 

Los tres amigos, se quedaron en silencio unos minutos, observado como la pareja de adultos conversaba, estaban satisfechos ante tal escena.

Miraculous: El precio de nuestro amor.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora