VII

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Nathalie se despertó muy temprano, más de lo habitual, bajo a la sala y allí empezó a alistar el día, preparo la agenda de Gabriel, y acomodo los horarios de Adrien; luego se dirigió hacia la cocina y detallo el menú de todo el día, fue muy específica con la cena puesto que no estaría en la mansión y la cocinera solía tomarse atribuciones, la mayoría de las veces sugeridas por el rubio glotón que aprovechaba sus ausencias para correrse de su dieta.

Luego de eso regreso a la planta alta, paso por la habitación del rubio y dio tres golpes suaves en la puerta, tras hacerlo continuo hasta la de su jefe, allí repitió la misma acción, Gabriel al ya estar despierto respondió desde dentro que pronto saldría, la mujer giro sobre sus talones y regreso a la habitación del menor, en donde volvió a dar otros tres golpes, esta vez más fuertes, del otro lado no se escuchó nada, la mujer bufo por eso odiaba que el joven tuviera el sueño tan pesado.

─Adrien─ hablo dando otros tres nuevos golpes, ahora poniendo toda su fuerza en ello ─Adrien─ repitió  cambiando de mano para dar los golpes, sus nudillos dolían, la mujer suspiro y sin más abrió la puerta, el lugar estaba vacío ─Adrien Agreste─ dijo en tono alto, parecía desesperada ─¿Donde estas?─ pregunto adentrándose en el lugar

─Baño─ escucho decir al rubio en tono suabe

─¿Cuantas veces debo decirte que no te bañes en la mañana?─ cuestionó parándose en la puerta del lugar, el rubio no contesto ─El frío de la mañana combinado con tu cabello mojado son la combinación perfecta para un buen resfriado─ explicó cruzándose de brazos 

─Lo se Nathalie, lo siento, quería oler bien el día de hoy─ contesto, la puerta se abrió y de ahí adentro salio primero un cortina de vapor y luego el rubio envuelto en una toalla que lo cubría de la cintura para abajo, mientras secaba su cabello con otra toalla que cubría parte de su rostro

─Procura secar bien tu cabello─ musitó en tono serio, el rubio se exaltó al percatarse que su secretaria estaba frente a la puerta del baño y quito la toalla que no lo dejaba ver

─¡Nathalie!, ¿que haces aquí parada?─ pregunto cubriendo su torso con sus brazos y la toalla antes mencionada

─¿No estábamos hablando?─ replicó esta elevando una seja

─Si, pero no pensé que estuvieras tan cerca, ¿puedes irte por favor?─ sugirió lo más sutil que podía

─¿Estas escondiendo algo?─ cuestionó ─No me digas que estas lastimado

─No─ la interrumpió avergonzado ─Solo no quiero que me veas así─ agrego bajando su cabeza, la contraria río, esta vez si pudo, era imposible no hacerlo, la escena le causaba mucha ternura

─Adrien, por favor, hiciste una campaña de traje de baño hace unos días─ suspira y se gira dándole la espalda ─Además no olvides quien te bañaba cuando eras niño─ acotó yendo hacia la puerta ─En cinco a desayunar o llegarás tarde a la escuela─ agrego en tono tranquilo dejando el lugar sin siquiera voltearse a verlo

─Esa mujer si que da miedo─ hablo el pequeño gato negro que salía del baño tras tener que esconderse ─¿Hey estas bien?─ pregunto al ver que el rubio no se movia de su lugar, estaba completamente rojo

─No era necesario que diga esas cosas─ musitó tapándose la cara ─¿Ahora como la veré a la cara?─ se pregunto 

─¿Que hay de malo, es tu niñera no?─ réplico pasándose en su hombro ─Es parte de su trabajo, además el que esta como loco eres tu, ella no tiene la culpa de tu crecimiento y tus hormonas─ concluyó volando hasta un mueble

─Tenes razón, estoy muy susceptible─ suspira y se acerca a su armario ─Es que todo esto me tiene mal, creo que si Ladybug me rechaza otra vez voy a desfallecer─ acotó quitándose la toalla que cubría su parte baja ─La amo Plagg, ¿alguna vez te sentiste asi?─ pregunto colocándose su bóxer y luego el jean

─Claro, lo vivo todos los días con mi hermoso queso─ saca uno y se lo come entero mientras veía como el rubio se colocaba su camisa blanca

─No es lo mismo Plagg─ se coloca sus zapatillas ─El queso no habla, jamás podría rechazarte─ suspira y toma su morral ─En cambio m'lady si puede hacerlo─ concluyó yendo hacia la puerta

─Entonces cásate con el queso como yo y te vas a ahorrar miles de cosas─ vuela hacia el ─Y si no te gusta lo podes reemplazar─ acoto entrando en el bolsillo que tiene en su camisa

El chico salio al exterior y bajo las escaleras con mucha tranquilidad, luego entró en el comedor y se sentó en la cabecera a esperar que su asistente le llevará el desayuno.

Nathalie entro unos minutos más tarde con una bandeja y un plato sobre ella que tenía un desayuno bastante aburrido pero que según ella era muy nutritivo y bueno para su salud.

─Hoy iras solo con Gorilla─ comento dejando la bandeja, el modelo suspiro aliviado ─Esta noche no voy a estar aquí─ agrego en tono tranquilo, mientras se paraba cerca de la puerta para verlo desayunar como acostumbra hacer ─Adelante semanas de trabajo para poder salir esta noche, necesito un respiro─ comento con tranquilidad ─Te advierto que ya tome todas las precauciones para que no convenzas a la cocinera de cambiar el menú.

─Nathalie, al igual que tu también necesito un respiro de esto─ levanta el plato, su comida era de color gris y como acompañamiento tenía dos manzanas

─Es muy nutritivo, recuerda, eres modelo─ comento como si fuera una obviedad

─Un pastel de chocolate no me vendría mal de vez en cuando─ trato de negociar mientras comía el delicioso desayuno

─Hagamos un trato─ dijo acercándose ─Si esta noche regreso y tenes todas tus tareas hechas junto con el aseo de tu habitación─ hace una pausa ─Tendrás tu rebanada de pastel

─¡Aceptó!─ exclamó muy convencido

La azabache retiro el plato y se despidió del modelo a quien se le hacía tarde para ir a la escuela, a pesar de todo seguía siendo un buen niño, merecía ser consentido por una vez.

Miraculous: El precio de nuestro amor.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora