XLVII

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Mayura cayo al suelo de un golpe, Chat Noir había sido muy brusco en el combate, desafortunadamente perdio la batalla como venía sucediendo hace varios encuentros; la mujer bufo mientras se levantaba, e intento huir, pero no pudo hacerlo, Ladybug tras purificar el Akuma, se dirigió a ella para contarle el camino y evitar que se fugue.

─Espera─ musitó la adolescente guardando su yoyo, la villana retrocedió guardando distancia ─Me gustaría hablar contigo

─¿Trataras de convencerme de que me una a tu lado?─ cuestionó con su abanico en mano, dispuesta a atacar si es necesario

─Si─ respondió ─Bueno, no como lo piensas, solo quiero estar segura de que estas con el porque quieres y no porque estas engañada, no hace falta que lo sigas, podemos protegerte─ dijo mientras intentaba acercarse

─Patético─ replicó rodeando sus ojos ─Mis convicciones son fuertes, sigo a Hawk Moth ciegamente, y solo quiero su triunfo─ aseguró dando un gran salto, parándose detrás de Chat ─Ni ustedes mi nadie me hará cambiar de parecer─ le da una patada al gato y lo tumba frente a la heroína ─Confío en el tan plenamente como este inútil en ti─ musitó cruzándose de brazos

─Si dejan de pelear tal vez podamos ayudarlos a ambos, no tiene que porque ser asi─ comento ayudando a su amigo a pararse

─Ustedes son los que pelean, si quieren terminar con esto, entreguen sus prodigios─ afirmó decidida al mismo tiempo que extendida su mano

─No seas cínica─ grito el rubio ─Jamás les daremos nuestros prodigios para que hagan que sabe que cosa─ bufo

─Entonces esto es la guerra─ sentenció decidida ─No vamos a parar─ advirtió y se alejo corriendo, en segundos desapareció de la vista de los héroes

─Tenias razón─ bufo el gato ─No va a escuchar

─Tenemos que seguir intentándolo─ replicó con melancolía ─Si logramos hacer que este de nuestro lado podríamos parar esto

─Nunca estuve más de acuerdo─ agrego

Ambos chocaron puños y luego se retiraron, cada uno por su lado, sus transformaciones estaban a punto de terminar, y debían volver cuanto antes.

En la mansión Agreste Mayura se destransformaba ante su jefe quien la miraba preocupado ya que había quedado tumbada en el suelo, su respiración era agitada, y le costaba levantarse.

─Creo que deberías dejar esto─ comento el enmascarado acercandose a ella, para luego tomarla en sus brazos ─No quiero que te pase nada. . .ese prodigio esta roto, y aún no se cuales son los daños que provoca

─No te preocupes─ respondió ella agarrándose de su cuello; el hombre se destranformo y entro en el ascensor ─Estaré bien─ musitó con su voz entre cortada

─Esta no es tu decisión─ bufo saliendo a su despacho ─Te arrastre a esto, y si peligra tu salud, no dudaré en hacerte salir─ sentenció depositandola en aquel característico sillón

─Señor, ya le dije que quiero ayudarlo sin importar nada.

─No─ la corto en seco ─No quiero que me ayudes si eso significa perderte también─ se acerca al cuadro de su esposa ─Sos muy importante Nathalie. . .me niego a pensar en un futuro sin ti─ hablo con el corazón

La azabache no supo que contestar, tal afirmacion sonaba como a una especie de confesión oculta, pero tal vez solo se refería a ella como su fiel asistente y nada más; tras pensar eso empezó a toser fuertemente, Gabriel se preocupo y se acercó a ella, viéndola con desesperación, quería ayudarla pero no sabia que hacer.

─Nathalie─ musitó desesperado ella seguía tosiendo, mientras tapaba su boca con una de sus manos ─No seguiras─ advirtió, ella paro, ambos chocaron miradas durante varios minutos, hasta que ella la apartó con vergüenza ─Hasta aquí llego Mayura─ afirmo alejándose

─No, seguiremos con esto, intervendre menos, solo cuando sea necesario─ se levanta ─Tenemos que lograrlo

─¿Y si ya no quiero lograrlo?─ pregunto dándole la espalda

─Señor, lleva mucho tiempo intentándolo; no puede darse por vencido─ lo animo   

─Creo que es hora de dejar ir a Emilie─ reconoció frustrado ─No puedo aferrarme a ella mientras mi alrededor se torna obscuro─ suspira ─Descuide a Adrien. . .y te pongo en peligro─ concluyó derrotado

─Usted no me pone en peligro, yo decidí esto, soy la unica culpable─ se acerca a el y lo mira fijamente ─De verdad creo en que usted puede lograrlo

─Basta─ se gira ─Ya tome mi decisión─ suspira y se quita el broche ─Dejare ir a Emilie─ lo deposita sobre su escritorio ─No hay vuelta atrás

Se gira nuevamente, le regala una mirada tierna a Nathalie, y se aleja caminando lentamente dejando a la mujer sola en aquel despacho, tal vez su jefe tenía razón, pero ella prefería entregar su vida luchando por traer de regreso a la rubia, que ver como este se enamoraba de otra mujer y la convertía en la nueva señora de la casa, podía soportar todo menos eso.

De pronto el estómago de Nathalie se empieza a a revolver, ella no lo aguanta más y sale corriendo, encontrandose con Gabriel en el camino quien la ve subir las escaleras con desesperación y posteriormente pegar un fuerte portazo.

El platinado se extraño ante tal acción y decidió seguirla, entro en la habitación de esta sin pedir permiso, y la escucho en el baño haciendo arcadas, se sintió fatal, todo era culpa de ese maldito prodigio que había conseguido por error.

─¿Se encuentra bien señorita Nathalie?─ se escuchó decir a una diminuta voz, Gabriel atendió, seguro era su kwami, hasta ahora nunca lo había escuchado hablar

─Realmente no, los síntomas de tu miraculous empeoran─ se quejo con dificultad

─Puedo asegurarle que esto no es obra de mi prodigio─ replicó la criatura luego de una risilla, Gabriel se sorprendió, ¿entonces porque su asistente estaba asi?

─No vomitaba desde que soy niña, esto es muy extraño─ comento jalando la cadena del baño, tirando agua ─Fue tan repentino que no creí llegar─ acotó caminando hacia el lavado

─Humanos─ bufo la kwami ─Son tan extraños

Nathalie se volvió a sentír mal y volvió hacia el baño, se arrodilló ante el y vómito nuevamente, se sentía pésimo, la criatura la observaba con curiosidad, era la primera vez que veía tal acto, le parecía horrible pero a la vez maravilloso.

─Esto no es nornal─ acotó con extrañeza, volviendo hacia el lavado

─¿Por que?─ cuestionó la criatura

─Bueno─ ríe ─Hay muchas razones para decirlo─ hace una pausa ─Pero hay una bastante importante que pase por alto─ suspira

─¿Habla de lo que paso con ese hombre?─ replicó acercandose a ella

Nathalie solo río, y procedió a lavarse sus dientes, afuera, Gabriel al oír eso huyó despavorido de la habitación, ¿acaso ella se estaba refiriendo a eso?, no, no podía ser así, debía ser una mentira, se odiaba por ser tan lento, por tardarse tanto, rendido se recluyó a su habitación para pensar, tal vez eso era una confusión y nada más.

Miraculous: El precio de nuestro amor.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora