LXIII

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Gabriel salio de su despacho junto con Lena, la acompaño hasta la entrada,y la dejo salir no sin antes despedirse de una manera cálida, tras eso regreso a la sala en donde Adrien y Nathalie seguían charlando acerca del pasado.

─¿Puedo unirme?─ pregunto parándose cerca de Nathalie, esta desvío su vista molesta

─Claro padre, estábamos hablando del día en el que Nathalie tuvo que estar con mama en el parto porque sos muy sensible─ bromeó pícaro

─Nathalie. . .no tenias que contar eso─ bufo molesto, la contraria ríe, era su venganza por traer de regreso a esa mujer ─Era mi primera vez, estaba nervioso─ hace una pausa ─Estoy seguro de que si pasa de nuevo estaré ahí sin problenas─ acotó acomodando su corbatin, la mujer se sorprendió y el menor río por lo bajo, había entendido a la perfección esa indirecta

─Señor. . .tengo que hablar con usted, es algo importante, ¿podriamos?

─Claro─ la interrumpió ─Vamos a mi despacho─ hace una pausa ─Te la robo unos minutos Adrien─ le guiña un ojo, y este hace un gesto de tranquilidad

Ambos adultos caminaron en silencio hasta aquel atelier, entraron con tranquilidad y tomaron asiento frente al escritorio, Gabriel tenia un semblante tranquilo, mientras ella lucia preocupada.

─Viendo que Lena estuvo por aqui─ comento con tranquilidad, el contrario intenta hablar pero ella no se lo permite ─Es el mejor momento para decirle que debo dejarlos

─Nathalie por favor no mal entiendas─ trato de explicar, ella esboza una sonrisa y le hace un gesto de que haga silencio

─No mal entiendo nada. . .verá─ suspira ─Debo hacer un viaje, mi madre esta delicada de salud, y aunque no quiera debo estar con ella─ desvía su mirada ─Espero que Lena pueda suplantarme mientras este lejos

─¿A donde iras?─ pregunto con pudor

─Buenos Aires─ respondió tranquila, el esbozo una sonrisa que no debio ya que ella resoplo enojada ─Serán solo unos dias─ acotó rendida

─Escucha, quería que sea sorpresa por eso llame a Lena─ se para y se acerca a ella ─Planeaba un viaje para nosotros, sabes que soy torpe para organizar cosas, sin ti no soy nada─ hace una pausa ─A lo que voy es que nuestro destino era Buenos Aires─ ríe ─Curioso, ¿no?

─De verdad─ baja su mirada ─No quiero arrastrarlo a mis cosas, no hace falta que venga conmigo. . .

─Iré, y te acompañare─ replicó decidido ─Quiero estar ahí para ti─ la toma de las manos ─La vida quiere que hagamos esto, ¿no lo ves?, tu madre esta en el mismo lugar al cual quería llevarte, es una señal

─Esta bien─ suspira ─¿Esta seguro de dejar a Adrien solo?─ pregunto con algo de melancolía, era la primera vez que se iba a separar de ese niño

─El viene─ ríe ─No se iba a perder este viaje─ guiña un ojo, ella se sorprende ─¿Cuando quieres que salgamos?, avisaré a Lena que apresure los padajes

─Pensaba viajar el jueves─ contesto con tranquilidad ─Es el dia que Adrien pasa fuera la mayor parte del tiempo, no quería despedidas o no me ira jamas─ acotó levantándose

─Jueves será entonces─ sonríe ─Pareciera que lo quieres más a el que a mi─ comento tratando de sonar celoso

─Es una pena que sea tan joven─ replicó astuta el hombre bufo, ella sonríe y se acerca a la puerta ─Gracias─ musitó y salió, dejando al platinado solo

─¿Ella no hablaba en serio, verdad Nooro?─ pregunto algo confundido, luego recordó que su kwami ya no estaba con el y se sintió el hombre mas tonto del planeta

Una vez afuera, Nathalie volvió a la sala, le dijo a Adrien que la disculpara y luego continuo hacia su habitación, allí se sentó en la cama, tomó su celular, y marcó ese maldito número, del otro lado contesto una voz femenina, una a la cual Nathalie no quería volver a escuchar.

Hola, ¿quien habla?─ pregunto la voz con tranquilidad

─Nathalie─ musitó seria, del otro lado solo se escuchó silencio ─Avisale a papa que ire─ agrego con el mismo tono

Esta bien─ respondió casi en un susurro, estaba shockeada por hablar con su hermana otra vez, más después del incidente

La ejecutiva colgó el teléfono sin despedirse y luego se tiro en la cama, odiaba este problema familiar que se le había presentado, si algo la podía derrumbar en su vida, eso era su familia.

─¿Por que tienen que volver ahora que por fin estoy por ser feliz?

Se quejo y luego tomo la almohada para abrazarla e intentar dormir un poco; estos asuntos la cansaban mucho.

Miraculous: El precio de nuestro amor.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora