Nathalie y Adrien pasaron tres semanas solos, de las cuales el niño hizo lo que quiso, la azabache se sentía mal al darle tanta libertad, su jefe se daría cuenta de que sus instrucciones no fueron seguidas y de seguro esta tendría una buena reprimenda, en ese instante no le molestaba, ver la felicidad del joven le bastaba para poder sortear cualquier castigo impuesto por el rubio mayor.
─Tu padre esta por regresar, debemos volver a la rutina─ hablo esta juntando unos juguetes
─No quiero─ replicó el niño en tono de berrinche
─Adrien─ musitó ella ─Por favor, habíamos hecho un trato
─No me importa, no voy a volver a estar solo─ se quejo
─Adrien, vamos a ordenar esto y a volver a la rutina─ suspira ─No hagamos enojar a tu padre─ concluyó rendida
─Que se enojé─ musitó molesto tirando más juguetes
De pronto las puertas de la mansión se abrieron, y el ruido del motor de un auto inundó el ambiente, la azabache se estremeció, su jefe estaba de regreso y el niño indomable, sin dudas recibiría una gran reprimenda por haber desobedecido las ordenes que este había dejado.
El rubio entro en la casa haciendo un gran estruendo con la puerta, Nathalie empezó a sudar frío, estaba frita, con temor asomo su cabeza por el marco de la puerta para ver hacia la entrada, viendo como el hombre subía las escaleras con rapidez y se encerraba en su despacho, la asistente suspiro aliviada, la actitud del diseñador era extraña pero para su suerte esto le daba tiempo para arreglar el desastre y pretender que nada malo sucedió allí.
─Adrien─ hablo en tono serio ─Arregla todo esto en cinco minutos, o estarás castigado─ dijo seria ─Harás el triple de tarea de ingles y no tendrás postre─ concluyó decidida
El pequeño trago saliva viendo a la mujer abandonar el lugar, llevaba tiempo sin hablarle en ese tono, por lo que sin chistar empezó a levantar los juguetes acomodandolos en los estantes.
Afuera la azabache caminaba a paso rápido y decidido en dirección al despacho de su jefe, una vez frente a la puerta de este, se quedó ahí parada y golpeó tres veces con mucho cuidado, Gabriel le permitió entrar, esta lo hizo rápidamente, cerrando la puerta detrás suyo.
─Señor Agreste que sorpresa, lo esperábamos mañana─ comento acercándose al hombre quien tenía la caja fuerte del lugar abierta
─Volví cuando antes, no podía estar más tiempo fuera─ respondió cerrando la caja fuerte que estaba escondida detrás del cuadro que habían pintado de la rubia ─El mundo exterior es peligroso, esta fue mi última salida─ sentenció sentándose en su escritorio
─Señor, no diga eso─ se acerca a el ─Pronto volverá a salir, le aseguro que todo esto pasara
─Le digo que no señorita Sancoeur─ la interrumpió en tono frío ─No volveré a salir de esta casa─ afirmó quitándose los lentes ─Usted será la única autorizada a salir, y solo a hacer los recados que le encomiende, ¿queda claro?─ pregunto decidido, sonaba como un psicópata hablando con su víctima
─¿No podré salir por mi cuenta?─ se animo a preguntar ignorando las afirmaciones dadas por el
─¿Acaso no he sido claro?─ re pregunto sin contestar, la mujer negó ─No puede─ respondió seco
─Pero señor, no puedo quedarme aqui encerrada─ dijo apoyando sus manos sobre el escritorio ─¡Esto es un trabajo, no una prisión!─ exclamó en tono desesperado
─La estoy protegiendo─ replicó girando su silla dándole la espalda ─Acaso no oyó lo que le paso a Emilie─ hace una pausa ─La violaron hasta que su cuerpo no dio mas y luego la asesinaron de la forma más cruel que existe─ hace una pausa la asistente retrocede ─¿Usted quiere que le pase lo mismo?─ cuestionó frío, la contraria no respondió ─Aquí dentro esta segura, y mientras menos salga mejor será─ se levanta ─Es usted una mujer muy hermosa, y una presa facil de los maleantes que habitan las calles, me quitaron a Emilie, no me perdonaré si me la quitan también─ concluyó volviéndose a sentar sin siquiera dignarse a verla
─E~E~Entiendo─ respondió de forma nerviosa, este había sido brusco pero se preocupaba por ella, sus palabras tenían toda la razón del mundo ─Prometo no salir sin su permiso─ acotó adoptando una pose firme
─Gracias Nathalie─ suspira ─Comprenda que es por su propio bien, Adrien la estima mucho, sería terrible para el que usted se vaya, prometo que cuando todo este más tranquilo recuperará su libertad─ se gira y la mira, sus ojos estaban cristalinos
La azabache asintió y se retiro en silencio de aquella oficina, las palabras del rubio resonaban en su cabeza, ¿podía el mundo ser tan cruel como el lo pintaba?
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Miraculous: El precio de nuestro amor.
FanfictionNathalie debe pagar el precio de su amor por Gabriel, este en un último esfuerzo por traer de regreso a su esposa, la involucra en un plan que cambiará las vidas de ambos para siempre. [Los personajes no pertenecen, ellos son obra y creación de Thom...
