Nathalie debe pagar el precio de su amor por Gabriel, este en un último esfuerzo por traer de regreso a su esposa, la involucra en un plan que cambiará las vidas de ambos para siempre.
[Los personajes no pertenecen, ellos son obra y creación de Thom...
Adrien, Marinette, Jessie y James, entraron por la puerta principal a gran velocidad, se pararon frente a la recepcionista y dijeron el nombre del diseñador, la mujer puso cara triste, les informo que estaba en quirofano y luego les pidió que vayan a la sala de espera, estos obedecieron y fueron hasta allí, en donde encontraron una Nathalie completamente debastada sentada en uno de los asientos que tenía ese lugar.
─Nathalie─ hablo el rubio llegando hasta donde estaba la mujer, esta levanto la vista, su ojos estaba rojos
─Adrien─ musitó y se levantó con rapidez para abrazar al joven ─¿Que hacen ellos aquí?─ cuestionó al ver a aquellos dos villanos llegar junto con Marinette
─Tranquila, están arrepentidos de lo que hicieron, solo quieren saber como esta papa─ explicó el menor con mucha calma
─¡No los quiero aqui!─ grito ─Por su culpa el esta así, si algo le pasa, juro que los haré sufrir─ advirtió apuntandolos con su dedo índice
─Hazlo. . .de todas formas solo nos espera eso─ replicó Jessie con su cabeza agacha
─Maldita─ bufo e intento acercase a ella pero el rubio la detuvo
─No es momento de pelear, todos estamos aquí por el─ advirtió decidido ─Concentremosnos en darle fuerzas para que salga de aquí
─Tienes razón─ dijo y lo volvió a abrazar
Las horas pasaron, la noche se transformó en madrugada, y la madrugada en mañana, las primeras horas del nuevo día afloraban, y hasta el momento no tenían noticias del platinado, la pelirroja y el peliazul habían traído café para los trasnochados, y algo de comer, no debían descuidarse ellos o seria fatal.
─Discúlpenme─ dijo la azabache tomando la taza que la pelirroja le extendía ─Él es mi mundo, y si algo le pasa me muero─ agrego mirándola fijamente
─Te entiendo─ musitó esta en tono bajo ─Me siento igual cuando se trata de James─ suspira ─Fui una idiota, de verdad no quería esto, pero la presión de volver sin nada no me dejo razonar
─No te preocupes, se muy bien lo que es estar bajo presión─ contesto tranquila comenzando a beber el café
Las primeras horas pasaron con rapidez, el medio día se estaba asomando, Nathalie ya había perdido sus cabales por tercera vez, fue a la recepción a exigir que le digan algo de su novio, pero las enfermeras solo decían que debía esperar a que los médicos le dieran información ya que ellas estaban ajenas al estado del diseñador, la azabache estaba a punto de romper todo, no podían tardar tanto por una simple bala, debía de haber algo más y nadie se lo quería decir.
─Familiares de Gabriel Agreste─ llamo un hombre alto, pelo castaño y ojos color miel, tenía una bata blanca puesta y en su mano derecha sujetaba un porta papeles
─Aquí, soy la novia─ saluda extendiendo su mano, este la toma y la sacude
─Su hijo─ agrego el rubio acercándose para darle su mano al hombre, este hizo lo mismo que con Nathalie y después se dispuso a hablar
─Llevamos varias horas de operación, no fue nada fácil, la bala se alojó cerca de los riñones, y estaba causando grandes problemas─ Nathalie empezó a temblar, sabía que esto era un prólogo a la peor noticia ─Tal laceracion causó hemorragia interna bastante complicada de parar, pero por suerte lo hemos logrado─ hace una pausa, la de mechón teñido siente alivio ─Logramos retirar la bala, y ya no hay rieso─ mujer y adolescente se abrazan aliviados, estaban felices de que el platinado había salido bien de la operación ─Lo que no puedo asegurar es si va a despertar─ soltó sin rodeos, estos se separan y lo miran con algo de confusión ─Entro en estado de coma por las grandes cantidades de sangre que perdió, además de que la bala perforó unos milímetros su riñón y casi que destruye su columna─ hace una leve pausa ─Puede despertar en unas horas, como en meses, eso es todo lo que tengo para decir, en un rato podrán pasar a verlo─ el hombre se despide, se gira y regresa al quirofano
Después de eso ambos se quedaron en silencio, pequeñas lágrimas rebeldes descendían por las mejillas de la azabache, las cuales eran limpiadas apenas esta de percataba de que lloraba, no podía creer que el amor de su vida se encontraba en ese estado, y que tal vez no despierte nunca.
─Adrien─ susurro metiendo su mano en el bolsillo izquierdo de su chaqueta ─Llévatelos por favor, no quiero cometer una locura─ extiende su mano con ambos broches en ella
─Esta bien─ los toma ─Tienes que estar tranquila, todo estará bien─ la intento consolar
─Se que estará bien─ trato de sonar sensata ─Pero duele─ replicó desviando su mirada
Después de unas horas, ya casi siendo las tres de la tarde, una enfermera se acercó a estos y le dijo que uno de ellos podía pasar a ver a Gabriel, Adrien le dijo a Nathalie que fuera ella, ya que era la única en ese momento con prioridad, después de todo ella lo amaba con toda su alma, y necesitaba calmar su angustia.
Apenas abrio la puerta, la azabache se encontró con Gabriel acostado en una cama, vestía un baton de hospital y estaba conectado a varias maquinas, su rostro estaba pálido, y al mismo tiempo reflejaba dolor, sin dudarlo, esta se abalanzó sobre el y agarro la mano que tenia libre, ya que la otra estaba conectada a un aparato.
─Gabriel─ musitó llevando su mano a su frente, sosteniendola fijamente con sus dos manos mientras la acariciaba para tratar de transmitirle algo de calor ─Por favor no me dejes─ agrego dejando escapar varias lágrimas ─No puedo estar sin ti, te amo─ baja la mano de su frente y la besa ─Te necesito. . .despierta por favor y mírame con esos ojos grises que me vuelven loca, retame con tu voz ronca que hace estremecerme─ llora desconsoladamente, ahora apoya su cabeza en el torso de su sumado ─¡¡¡¡Por favor, te lo suplico no me abandones, no podré seguir sin ti!!!!
Las lágrimas comienzan a mojar las sábanas de la cama, los gritos de la mujer eran tan fuertes que una enfermera tuvo que entrar a calmarla, luego la echo con la excusa de que el platinado debía descansar, había pasado por una operación que no fue nada fácil, la ejecutiva se rehúsa, pero luego comprende y se retira, no sin antes darle un rápido beso en sus fríos labios.
Afuera en la sala de espera esta se abrazo con Adrien, los dos lloraron juntos sin separarse, jamás pensaron que aquel hombre estaría en esas circustancias, después de todo, tenía razón, el mundo exterior era peligroso, y la mansión era el mejor lugar para estar.
¿Podrá Gabriel despertar algún día de su coma?, ¿logrará llegar con Nathalie al juntos por siempre?. Las respuestas a estas preguntas las obtendrán en el nuevo libro.
Ya disponible capítulo 1.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.