XV

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Nathalie sentía como alguien golpeaba con desesperación la puerta de su habitación, sintió un escalofrío al despertarse, se había quedado dormida después de la charla que tuvo con su jefe.

Palideció al ver la hora, de seguro era el listo para regañarla, de esta si que no se salvaba, por inercia se levantó y corrió hasta la puerta para abrirla, encontrándose con alguien muy diferente a sus pensamientos.

─¡Adrien!─ exclamó sorprendida, no entendía porque el rubio llamaba a su puerta, el nunca lo hace, a no ser que sea una ocasión especial como la de la mañana

─¿Podemos hablar?─ pregunto serio, otro escalofrío recorrió su cuerpo, cuando quería podía parecerse mucho a su padre

─Claro─ dijo saliendo

─Puede ser ahi─ la interrumpió señalando su habitación, la mujer no compendio pero cedió ante la petición

Esta se corrió y el modelo entro con velocidad, la asistente cerro la puerta y se giro viendo como este se sentaba en la pequeña cama que esta tenía.

─Dime─ musitó acercándose a el

─Recuerdas hace dos años, en el cumpleaños que Nino quiso festejarme y papa lo echo─ hablo en tono serio y con su seño fruncido ─Tu me diste un regalo de parte de papa, pero no era de el─ soltó lapidario, la mujer frunció el seño, no entendía tal acusación

─Ha pasado mucho tiempo─ se excusó

─Por favor, no me mientas─ dijo enojado ─Recuerdas todo a la perfeccion, incluso lo que no debes─ la mujer baja la vista

─Bueno, me atrapaste, una compañera tuya lo había traído, y como olvide comprar el regalo de parte de tu padre, creí conveniente utilizarlo a mi favor─ se acerca a el ─Era una niña sin importancia, una admiradora más, no entiendo tu enojo

─No es una niña mas, era de parte de Marinette, ¿como pudiste?─ se quejo

─Solo hacia mi trabajo.

─Tu trabajo es entregarme lo que me envían, no decidir que hacer con ellos─ replicó enojado interrumpiendola, ella hizo silencio

─Tu padre me impone castigos cada vez que me equivoco─ dijo en tono bajo ante el gran malestar del rubio ─No te lo cuento para que sientas pena; sino para que entiendas que si lo decepcionó la paso mal, ese día olvide comprar tu regalo, el se hubiera molestado mucho sino hacia lo que hice

─¿Que clase de castigos?─ cuestionó con menos molestia que antes

─Incrementa mi trabajo, el triple de lo que puedo hacer, llegue a estar noches enteras sin dormir─ respondió sentándose a un lado de el ─Aveces siento que no me despide porque es incapaz de cuidarte─ acotó

─No me sorprende de el─ musitó con melancolía ─Lo siento, es solo que me entere lo de Marinette y no podía creer que tu hayas sido capaz de tal cosa─ se levanta ─Fui a la escuela y comente frente a ella que esa bufanda era de parte de mi padre, cuando en realidad era su propio regalo

─¿Por que no te dijo en ese momento?─ pregunto confundida

─Dice que me vio tan feliz que no pudo decirme─ suspira ─Ella es increíble─ Nathalie sonrie ladinamente ante ese comentario

─¿Es ella no?─ se animo a decir usando un tono más familiar, olvidando las formalidades

─No─ respondió el seguro de si mismo, la ajecutiva no podía creerlo ─Pero podría─ agrego confundiendola más

─Mientras no uses a esa chica para llenar el hueco que dejó la otra chica, haz lo que quieras─ se levanta y abre la puerta ─Es hora de irte galán, que este lugar esta prohibido para vos─ guiña un ojo el ojiverde sonrie y se levanta para caminar hacia la puerta

─Me gusta esta nueva Nathalie─ comento entre risas, abandonando el lugar

─Disfrútala mientras dure─ contesto cerrando la puerta y caminado detrás de él, debía alistar la cena

De pronto el celular del rubio sonó, este lo saco de su bolsillo y reviso el mensaje que había recibido, era Nathaniel, le decía si le parecia que se juntarán mañana a las ocho en su casa. El joven sonrió y contesto afirmativamente, casi a la velocidad del rayo recibió otro mensaje en donde le indicaba que trajera algo de beber y no se olvide de llevar a su asistente, el modelo contesto que no se preocupara por eso y guardo su móvil.  

─Nathalie, mañana a las ocho─ dijo haciendo una leve pausa la mujer atendió ─¿Estas disponible?─ pregunto serio parándose frente a la puerta de su habitación

─Debería revisar la agenda, creo que si, no hay ningún evento, y por suerte tu padre no ordenó que haga algo─ respondió con calma

─Excelente, entonces mañana debemos ir a la casa de Nathaniel para festejar nuestra victoria.

─De ninguna manera─ dijo completamente decidida ─No ire─ agrego con firmeza

─¿A donde no irá?─ cuestionó una voz detrás de ella, como siempre Gabriel se aparecía sin ser escuchado

─Padre, nos invitaron a un festejo por nuestra victoria, pero Nathalie no quiere ir─ se quejo el menor de los Agreste

─¿Por que no Nathalie?─ pregunto fijando su vista en la asistente

─No creo que sea prudente señor─ contesto girandose para verlo

─Claro que es prudente─ replicó ─Hijo, ¿hay algun problema si yo asisto también?─ dijo mirando a su primogenito fijamente este negó ─Excelente, entonces iré contigo, y Nathalie como mi asistente no tendrás más remedio que ir tambien─ concluyó serio como solo el puede ser, Adrien sonrió ladinamente ante esta acción de parte de su padre ─Arregla con Adrien y cancela todas mis citas de esa hora─ agrego alejándose a paso lento en dirección a su despacho

─No tienes salida─ la molesto el modelo

─No puedo creerlo, ¿es tu padre?─ pregunto confundida

Adrien río y entró en su habitacion, de verdad su padre había actuado de forma distinta, le agradaba que se comportará asi, por lo menos se esforzaba en pasar un momento consigo.

Miraculous: El precio de nuestro amor.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora