10/05/2019
Habían pasado varios años desde que la señora Agreste había dejado este mundo, las cosas para Nathalie se habían vuelto muy difíciles, ahora no sólo cuidaba de todo lo que pasaba en las empresas y en la mansión, sino que tenía que cubrir a su jefe las veces que se convertía en el villano más temido en toda la ciudad, ya tenía dos años con esa vida, y podía jurar que aún no se acostumbraba.
Adrien cada día crecía más y esta tenía que brindarle mucho de su tiempo, dejó de ir a la empresa para no dejarlo solo sin su cuidado. Poco a poco ese chico se había vuelto muy especial para ella, lo empezó a querer como un hijo, ahora ya no era un niño pequeño, era todo un adolescente, aunque para los ojos de la mujer seguía siendo aquel pequeño que acababa de perder a su madre.
─Nathalie tengo que hablar contigo─ dijo el modeló parándose frente al pequeño escritorio que esta tenía en un rincón de la casa, desde ahí controlaba todo, desde lo que sucedía en la empresa hasta lo que pasaba ahí
─Dime─ contesto sin verlo, estaba tipiando algo en la computadora
─Veras, me gusta una niña─ la mujer deja de escribir pero aún concentra su vista en la pantalla ─Y me gustaría pedirte un concejo, ya lo intente antes pero estas muy ocupada como para darme atención─ concluyó viendo al suelo
─¿Que clase de concejo?─ cuestionó viéndolo fijamente
─Necesito saber como hago para conquistarla, intente de todo, pero no funciona─ comento viéndola
─¿Ya le diste flores?─ pregunto apática, el joven asintió ─¿Una cena?─ continuo preguntando, el chico volvió a asentir ─¿Algún regalo?
─Hice todo─ replicó frustrado ─¿A ti como te gustaría que te cortejen?─ pregunto con curiosidad, la mujer giro su asiento y se levantó para salir del escritorio y pararse a un costado de el
─No lo se. . .tal vez una cena estaría bien─ comento tomándolo del hombro y caminando con el hasta el sillón
─¿Me creerías que ya le hice una cena pero no vino?─ musitó con desilusión, sentándose frente a ella
─Tal vez eso sea una señal─ dijo cruzándose de piernas ─Aveces la insistencia nos desagrada─ acotó cerrando sus ojos
─Entiendo─ susurro bajando su vista
─No estés mal Adrien, ya conseguirás otra chica que te haga caso, solo es cuestión de esperar─ trato de animarlo
─Pero yo la amo a ella─ replicó sin dejar de ver el suelo
─Eso es algo muy lindo─ musitó ─¿Por que no intentas diciéndole lo que sentís, tal vez ella no te toma en serio
─¿Crees eso?─ pregunto levantando su cabeza, mirando fijamente a la mujer
─Lo creo─ intenta sonreír pero no lo logra, desde hace mucho tiempo dejo de hacerlo, y ahora se le vuelve imposible
─Gracias, ¿crees que una carta sea conveniente?─ pregunto con mucho pudor
─Seria un lindo detalle─ suspira ─No olvides rociarla con un poco de tu colonia─ guiña un ojo
─Que buena idea─ se levanta ─Gracias Nathalie─ y apenas termino de decir eso salio corriendo hacia su habitación
─Niños─ susurro recostando su cabeza sobre el respaldo del sillón ─Estoy tan cansada─ musitó cerrando sus ojos
─Deberías dormír─ oyó decir a una voz, automáticamente salto del sillón y se paró
─Perdon─ se disculpo ─Adrien quería hablar y aproveche un poco el momento─ acotó volviendo a su actitud formal
─Esta bien, no he dicho nada─ comento tranquilo ─Esta semana me ayudaste mucho, entiendo si estas cansada
─No estoy cansada─ replicó rápidamente ─Ya le explique lo que sucedió─ suspira
─Esta bien─ continúa con su camino ─Que descanses Nathalie─ agrego desapareciendo por una puerta
─¿Que descanse?─ levanta su mano y mira su reloj ─Demonios, que tarde es─ suspira ─Con razón estoy tan cansada, esa computadora absorbe todo mi tiempo, voy a tener que hacer que coloquen una ventana cerca de mi escritorio para que el tiempo no pase tan desapercibido
Tras decir eso subió las escaleras, de una forma pesada camino por el largo pasillo lentamente, al pasar por la puerta del dormitorio de Adrien lo escucho decir algunas frases de amor, aquello le causaron ternura, que feliz estaría la rubia al saber que su hijo se había enamorado por primera vez, hasta podía escuchar lo que diría.
Continuando con su marcha paso y cerca de la habitación de su jefe, este también estaba hablando, lo hacía con el cuadro de su esposa que tiene ahí dentro, le decía que espere que pronto volvería junto a ellos y serian una familia.
La azabache dudo, llevaba mucho tiempo anhelando tal cosa, y cada día que pasaba se volvía más lejano, temía por su jefe, no quería que le pase nada malo. Algún día descubrirán su secreto y eso no seria nada bueno.
Finalmente llego a su habitación, la última de todas, abrió la puerta con delicadeza y entro en ella pegando un pequeño portazo, se quitó los lentes, sus zapatos y se tiro en la cama como si de una niña pequeña se tratara.
─¿Algún día dejará de hablarle?
Se preguntó enterrando su cabeza en la almohada, su día había llegado a su fin, fue largo pero rendidor, mañana tendría menos trabajo y por consecuente la noche libre, después de mucho, iba a tener un tiempo para ella.
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Miraculous: El precio de nuestro amor.
FanfictionNathalie debe pagar el precio de su amor por Gabriel, este en un último esfuerzo por traer de regreso a su esposa, la involucra en un plan que cambiará las vidas de ambos para siempre. [Los personajes no pertenecen, ellos son obra y creación de Thom...
