9.25 Karasuno Vs Too - ¿Que le pasa a tu corazón?

142 23 2
                                    

En la residencia donde se hospedan los tres mejores equipos de Tokio y Karasuno

Pabellón donde se enfrentan Karasuno y Too

Carlos

"Derrótalos a todos", Yuu me dio un pase regular cerca de la línea de triples, lo recibí con una mano y me quede delante del que es uno de los mejores jugadores Junior de Japón, Daiki Aomine.

El sudor corría por su cara con expresión de concentración, sus ojos relampagueaban y su esfuerzo para intentar detenerme era digno, no, era titánico. Se notaba mucho que su cuerpo pese ser atlético, pese a estar por encima... muy por encima de la media japonesa, no estaba capacitado para detenerme, le faltaba muchas más horas de entrenos que valieran la pena, entrenos a consciencia, con cabeza, no de simplemente jugar en la calle y darle botes al balón, quizás, si hubiese nacido en Estados Unidos o en Barcelona, y solo quizás, sería uno de los top diez en el mundo como yo, y solo tal vez, podría detenerme ahora.

"Derrótalos a todos", giré sobre mí mismo y le eche el cuerpo encima, Aomine necesitaba de toda su fuerza para retener mis casi cien kilos de peso y mi fuerza, en cuanto sentí que sus rodillas se flexionaban para amortiguar mi peso desaparecí. El jugador más rápido de Japón castigado por la diosa ironía, el jugador más rápido de Japón sorprendido por la velocidad de un jugador más alto que él. Para cuando se dio cuenta de donde estaba ya era demasiado tarde para detenerme, y sus compañeros, simplemente no estaban, sus compañeros simplemente no se entendían con Aomine, y pese a que sabían que necesitaba ayuda, no sabían cómo hacerlo.

Tras clavar el balón ante el pivot de Too siento una brisa en mi espalda, el aire que levanta alguien al pasar demasiado rápido a tu lado, Aomine llegó tarde para intentar tapar mi clavada, estoy seguro de que sabe que no me puede igualar, pero lo sigue intentando, no, más bien creé que puede hacerlo y por eso continúa luchando, por pura convicción.

"Derrótalos...", Aomine y yo cruzamos nuestras miradas, este sonríe de una forma extraña, como si la paliza que le estaba dando le gustara, estoy seguro que está hecho de la pasta de la que están hechos los campeones, que perder de esta manera le debe estar doliendo, pero continua jugando, continua sonriendo.

Aomine pide el balón, y antes que ninguno de mis compañeros pudiera llegar a defender él ya está atacando nuestra canasta, sus compañeros de Too saben que él es la estrella y que deben confiar en ella, pero.... Me plantó ante Aomine y le obligo a bajar su velocidad... sus compañeros no es que confíen en él, se ven obligados a confiar en él.

Intenta superarme, velocidad, botes irregulares y estratagemas poco convencionales... su forma de jugar me recuerda mucho a la de Nash Gold Jr., el imbécil que conocí el verano que pase en Estados Unidos, pero no es suficiente para superarme. Sus cambios de ritmo son increíbles, la forma que tiene se pasársela entre las piernas y por la espalda, pero no es suficiente "... a todos".

Sus ojos de abren como platos cuando en uno de esos botes impredecibles no llegó a su otra mano, lo desequilibre en el momento justo para que él durante un micro segundo perdiera la noción de donde estaba el balón y se lo robé. Supero a sus compañeros con facilidad, aunque cuando me preparo para tirar siento una sombra en mi espalda, una sombra pesada, una presencia imponente y por puro instinto pase el balón y lo saqué a la línea de triples pasándosela a Yuu.

Yuu consigue un triple.

En mi espalda Aomine, la sombra que no paraba de seguirme. Sus ojos ya no relampagueaban, su entrada en la zona no le sirvió prácticamente para nada y seguro que desde fuera ni notaron que llevaba ya más de diez minutos en ella.

El baloncesto de la generación de los milagros - segunda temporadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora