Karasuno Vs Shutoku
Axel
- Quizás jugando como Aomine podré hacer más... – susurré antes de recibir el balón y de volver al ataque.
Quedaban pocos minutos para el final del partido, de todo mi equipo era el único que no estaba agotado por correr como loco para intentar detener el malicioso sistema de ataque de Shutoku, que si me paraba a pesarlo estaba confeccionado con una malicia a la altura de Seijuro.
Pero por suerte o por desgracia, Kai me tuvo casi tres cuartos de partido sentado en el banquillo castigado por la pelea que tuve con Aomine.
Con el balón entre las manos subí hasta la línea de triples de Shutoku, Takao era consciente que no lanzaría de tres y mantuvo la distancia respecto a mí para que no le rompiera en velocidad, Otsubo se esmeraba para anular completamente a Kai y Shintaro pese a tener problemas con Carlos la diferencia de cansancio jugaba a su favor.
- A veces tengo la sensación de que somos tres en el equipo – dije para mí mismo.
Botaba el balón delante de Takao y me movía de un lado a otro para intentar buscar un hueco para iniciar un ataque decente, pero era imposible, mis compañeros estaban agotados y Shutoku los tenía bloqueados completamente.
- Parece que tienes problemas, base de la generación de los milagros – me dijo Takao con cierta sarna en la voz, se notaba que aún tenía cierto resentimiento en contra de mis antiguos compañeros.
Boté para acercarme a Takao y le encaré...
- En fin, el estilo de Kuroko realmente nunca ha sido lo mío – dije mientras se me escapaba el balón de las manos.
Takao que estaba alerta se abalanzó a por el balón pero antes de que lo cogiera mi mano lo alcanzó y volví a controlarlo.
- ¡Te dije que no te confieras! – gritó Shintaro al ver que rompía a Takao.
Al coger el balón, al sentir la velocidad de mis movimientos y la fuerza de mis músculos sentí una extraña sensación, aprendí en Barcelona a jugar como Kuroko por pura necesidad, para sobrevivir en un equipo que se equiparaba en talento y poder a nuestro mejor jugador en Japón, pero ese nunca ha sido mi baloncesto, ese no es el baloncesto que me hace feliz.
En el ataque, durante un micro segundo mi mirada se distrajo y vi a Aomine en la puerta de entrada del pabellón de entrenamiento que estaba cerca de la canasta que atacaba, con los ojos abiertos de par en par, sorprendido por lo que veía, sonreía por verme jugar como lo hacíamos de pequeños, seguramente le recordé aquellas interminables tardes en que jugábamos los dos solos en el parque.
***
Barcelona, año y medio atrás
Axel
En la secundaria a la que asistía, sentado en un banco miraba como el resto de mis compañeros hacían educación física, algunos se esmeraban más que otros pero resultaba divertido verlos, pero yo en ese momento no podía participar simplemente por cómo me quedaron las rodillas al día siguiente de un entrenamiento con el equipo del Barcelona.
Mientras observaba a mis compañeros que hacían juegos de un lado a otro reflexionaba sobre el partido que perdimos ante el Badalona, pero sobre todo por cómo había jugado, un estilo útil adaptado a lo que necesitaba mi equipo, tal y como me recomendó Ryota, pero por algún motivo no estaba contento por utilizar una forma de jugar copiada de mi amigo Kuroko y no me sentía a gusto conmigo mismo.
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El baloncesto de la generación de los milagros - segunda temporada
Fiksi PenggemarLa generación de los milagros se ha separado por completo, rota, desintegrada, pero todos ellos siguen atados los unos a los otros por el juramento que le hicieron a su capitán, y otros, simplemente porque el destino quiere que se vuelvan a encontra...