11.13 Mi otro yo

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Pabellón nacional de Tokio

Satsuki

"Creo que debería ser yo quien empiece a jugar ahora"

- ¿Has dicho algo Dai-chan? – le pregunté extrañada, sabía que no era su voz pero era la única persona que tenía cerca como para hablarme.

- ¿Cómo? – me preguntó aún más extrañado.

- No, nada – negué con la cabeza – habrá sido imaginación mía.

Tanto los jugadores de Karasuno como los jugadores de Rakuzan estaban en el centro de la pista esperando al árbitro y Axel nos lanzó una mirada rápida, una mirada perdida que a la vez parecía buscar ayuda, pero yo noté otra cosa.

El demonio que parecía llevar Axel dentro volvía a manifestarse, el que lo dominio durante su uno contra uno contra Shogo hace dos años que nos mostro a todos en aquel momento que el limite aún estaba muy lejos, el que controlo los movimientos de Axel cuando estuvimos en la enfermería... el que estuvo a punto de golpear a Akashi según me dijo Daiki.

Tragué saliva al recordar lo que hice con él, por un momento me sentí atraída otra vez y mentiría si dijera que no deseaba volver a hacerlo, pero ese no era Axel, eso no era el chico que llegue a amar con todo mi corazón, no lo era y también sabía que no era lo mejor para él.

- Recuerdo que cuando me peleé con Axel – me dijo Dai-chan muy serio – sus ojos se volvieron muy negros, tanto que incluso a mí me daba miedo sostenerle la mirada.

Daiki me distrajo de mis pensamientos, me mordí la lengua por un segundo pero fui incapaz de contener al menos un susurro.

- No por favor, otra vez no – susurré al ver que mi amigo era dominado por su alter ego – no te vayas otra vez.

Axel

En la pista

- Cuida de nosotros por favor – le dije mirándolo desde el banquillo.

Aceptaba sentarme en la oscuridad y pasar a un segundo plano aunque el precio de esto fuera perder el control de mi mismo hasta que él se cansara o decidiera devolverme mi vida.

Mi otro yo se quedó de pie a las puertas del haz de luz, justo a un paso de poder controlarlo todo y miró para atrás.

"Llevamos casi dos años esperando este momento, dos años casi sin dormir porque la mirada del emperador nos aplastaba el alma, dos años en que tu odio a sido tal que me he vuelto más fuerte que tú, ¿Pero porque ahora decides no luchar?"

Sus palabras me sacaron una sonrisa ligera, somos la misma persona, pero aún así no nos entendíamos y me aliviaba pensar que no compartíamos los sentimientos.

- Porque tengo miedo...

"¿Miedo?"

- Sí, tengo miedo... miedo de morir – le dije con pesadumbres.

Él comenzó a reírse y tras unos segundos se sereno.

- Yo sigo dispuesto a pagar ese precio... - me dijo atravesando el haz de luz, tomando el control de mi vida.

Por mi parte comencé a sentir como poco a poco mis pensamientos dejaban de fluir, una sensación similar a cuando tienes mucho sueño y perdí la sensación de todo cuanto me rodeaba, no es que sintiera oscuridad, simplemente sentía la nada absoluta y como si me durmiera en mi propia vida deje de estar presente en ella. Aunque si conseguí articular una última palabra, o tal vez solo fuera un último pensamiento, un último impulso de mis neuronas.

El baloncesto de la generación de los milagros - segunda temporadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora