Preparatoria Karasuno
Axel
La última hora de clase de la tarde y nos tocaba educación física, me parecía algo excesivo que siendo invierno estuviésemos los veinticinco de clase, y otras dos clases más de primero en el patio y sin más ropa que los típicos pantalones cortos azules y la sudadera de manga larga de color lila que solo usábamos los de primero.
Pero mirando a mí alrededor, al resto de mis compañeros, a los de las demás clases que estaban repartidos en grupos por el resto del patio y a nuestro profesor, podía ver que los únicos que tenían frío éramos Carlos y yo, que estábamos acostumbrados a climas más cálidos como el de Tokio o Barcelona.
- Carlos-Sam – se dirigió educadamente el profesor de educación física a Carlos, mirando hacia arriba evidentemente - ¿Por qué usted no lleva la sudadera de nuestra preparatoria y lleva una azul?
- Porque no tenían de mi talla señor – respondió Carlos sin dejar de frotarse los brazos por el frio – pero le he puesto un parche a una que traje de Barcelona.
Todos los de clase comenzaron a reír y las chicas a murmurar, pero era cierto que a Carlos le costaba mucho encontrar ropa, incluso en algún momento llegue a pensar que solo formaba parte del equipo de baloncesto para conseguir ropa de su talla.
El profesor algo molesto por las risas se quitó las gafas y se acerco a Carlos, con sus escasos metro setenta y pocos, como yo, se acerco a Carlos dejando clara aún más la diferencia de altura. Ambos se quedaron mirando el uno al otro, era prácticamente imposible aguantarle la mirada a Carlos por lo gélida que era, pero nuestro profesor parecía estar decidido a aplicar un correctivo a Carlos por no usar la indumentaria oficial de la preparatoria.
- Me tendrá que decir que le daban de desayunar jovencito, no es normal ser tan alto a su edad – dijo finalmente el profesor y dio por zanjado el asunto de la ropa de mi amigo.
El profesor finalmente nos explicó lo que haríamos y nos pidió que primero calentáramos dando vueltas alrededor de las líneas que habían marcadas en el suelo y que luego haríamos un par de juegos antes de dejarnos libres para que nos fuéramos con nuestros respectivos clubes.
- ¿Marcas el ritmo? – me preguntó Carlos acercándose a mí.
- Claro, marcare un ritmo para que no se salga lo que me queda de corazón por la boca – le dije con cierto sarcasmo.
Toda nuestra clase comenzó a correr, cada uno a su ritmo y entre ellos los grupos que se formaban para ir charlando mientras lo hacíamos. Parecía una tarde normal en Japón en una prefectura del norte, el cielo ya comenzaba tomar esas tonalidades anaranjadas típicas de los atardeceres de invierno y la temperatura a caer en picado, el cielo no amenazaba nieve, aún, pero al estar en las montañas la neblina estaba asegurada para la noche.
- ¿Esta noche te vendrá a buscar Kumiko? – le pregunté a Carlos mientras yo me distraía mirando la clase de Hitoka que hacia algo parecía pero unos metros más lejos.
Carlos que parecía concentrado en correr tardo en reaccionar.
- ¿Carlos, me escuchas? – le pregunté extrañado, no era normal que estuviera tan concentrado mientras hacíamos algo tan sencillo.
- Lo más seguro es que sí, pero... - Carlos tenia duda en su voz – pero...
- Lo más normal es que si ha venido estos últimos días a buscarte no haga una excepción la noche que habrá neblina – le dije adelantándome a su respuesta.
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El baloncesto de la generación de los milagros - segunda temporada
FanfictionLa generación de los milagros se ha separado por completo, rota, desintegrada, pero todos ellos siguen atados los unos a los otros por el juramento que le hicieron a su capitán, y otros, simplemente porque el destino quiere que se vuelvan a encontra...