-¡Mí lady!
Sentí que alguien jaló de mi brazo.
-¡Por favor, señorita!
Alguien estaba moviéndome pero no tenía las fuerzas ni las ganas de despertar.
-¡Señorita!
Siento como tiran de mí brazo con demasiada fuerza y terminó cayendo al suelo, no me queda otra que despertar.
-¡Lara! -Grité con fuerza para luego levantarme- ¿Está te parece la forma de despertarme?
-Lo siento, señorita -Respondió apenada mientras bajaba la cabeza-. Es que no se despertaba con nada y si no lo hacía llegaría tarde al desayuno.
Al escuchar eso intenté levantarme rápidamente pero al hacerlo mi pie se enredó en las sábanas y termine cayendo de nuevo.
-¡Señorita! -Gritó Lara horrorizada.
-Tranquila -Alce mi mano-, todo está bien solo dame un minuto para poder levantarme aquí.
Lara me dio una sonrisa y acto seguido me ayudó para que pueda levantarme, fui hasta mi tocador y procedió a peinarme.
-Luego del desayuno irá a la casa Deriss, la Duquesa pidió por usted y su madre.
-Uhm... ¿Que asuntos crees que nos competen con la familia Deriss?
-Señorita, usted ya está en la edad de contraer matrimonio. Es obvio que la Duquesa Deriss quiere que su hijo sea un candidato para ser su esposo.
-La casa Deriss es la quinta, en orden jerárquico, que está resguardada por el Emperador. Un matrimonio con ellos no sería mala idea pero tampoco nos daría ventajas.
-Puede que la Duquesa haya enviado la invitación con la intención de convencer a la señora y a la señorita de que una unión entre ambas familias sería conveniente.
-Claro que es conveniente, para la familia Deriss -Hablé en tono irónico.
Cuando termine de prepararme me puse en camino al comedor para poder desayunar algo. Apenas entre vi a mí madre y hermano.
-Disculpen la demora -Me senté a la derecha de mi madre, mi hermano estaba frente mío.
-No te preocupes, llegaste puntual. De hecho nosotros acabamos de llegar -Dijo mi madre mientras le servían una taza de té-. Después del desayuno iremos a la casa Deriss.
-Lo sé, será aburrido tener que aguantar por más de dos horas a una persona aduladora.
-Lo siento por ti, hermanita. Los aduladores estarán constantemente alrededor tuyo.
-Y personas que anhelen el poder de esta familia también, así que tu debes cuidarte, hermanito.
-Me alegra que sean conscientes de eso pero por favor, ¿Podemos tener un desayuno sin hablar sobre temas irrelevantes?
-Madre tiene razón, hermanita.
Le saque la lengua y recibí una mala mirada de mí madre.
-Ups, fue algo inconsciente.
-Claro que si, Athanassia.
Seguimos hablando de temas triviales hasta que terminamos el desayuno. Fui con mi madre hacia el carruaje que ya se encontraba esperándonos en la entrada y nos pusimos en marcha hacía la casa Deriss.
-Athanassia.
-¿Sí, madre?
-No bajes la guardia, la familia Deriss es ambiciosa y piensan que casar a uno de sus hijos contigo es una oportunidad para subir su poder y rango ante el Emperador.
-Lo sé, madre.
Suspiré y espere a llegar a nuestro destino, cuando por fin lo hicimos nos dio la bienvenida la Duquesa Deriss y su segundo hijo.
-Sean Bienvenidas -La Duquesa y su hijo se inclinaron a modo de saludo.
-Muchas gracias por la invitación, Duquesa -Mi madre y yo nos inclinamos al mismo tiempo-. No esperábamos una invitación así y menos de su parte.
-Creo que tenemos temas en común que charlar, claro que no es nada de qué preocuparse.
-¿Por qué no mejor pasamos al jardín, Madre? -Habló el hijo de la duquesa con una sonrisa forzada.
-Tienes razón, vamos.
Nos guiaron por la casa hasta el jardín que estaba en la parte trasera. Durante el recorrido pude ver mejor al segundo hijo de la casa Deriss; era a penas unos pocos centímetros más alto que yo, su cabello tenía rizos y era de un color rubio platinado que hasta parecía canoso, el muchacho en ningún momento hizo contacto visual conmigo y eso me alivio. Llegamos al jardín trasero y la señora de la casa se llevó a mí madre hacia una mesa mientras pidió amablemente a su hijo que me enseñe los alrededores. Estuvimos caminando por cinco minutos en silencio hasta que se digno en hablar.
-Es una bella mañana, ¿No le parece, mi lady?
-Está usted en lo cierto, señor -Me detuve para mirarlo, acción que él imitó- ¿No es mejor que vayamos al grano, Lord?
-No sé de qué habla, señorita.
-Oh, no sea modesto. Quiero que sea directo con sus intenciones.
-Usted sí que es perspicaz, madame -Me sonrió y estiró una mano hacia mí- ¿Le parece si vamos a sentarnos y charlar?
-Me parece -Acepte su mano y me guió hasta un asiento que había frente a una fuente.
El jardín de la casa era enorme y contaba con muchas flores y plantas hermosas, además de árboles enormes y, por supuesto, la fuente.
-Verá, señorita, creo que usted ya está enterada de los problemas económicos que enfrentá el imperio.
-Claro, estoy al tanto.
-Es por ello que me parece, nos parece conveniente una unión entre dos de las cinco familias más poderosas del imperio.
Sonreí, eran tan obvios en sus planes pero no eran inteligentes en lo más mínimo.
-¿Usted quiere decir que unir a mí familia con la de usted sería algo positivo para la economía del imperio?
-Exacto, me alegra tanto que haya entendido señori...
-Claro que lo entendí -Lo interrumpí-, pero creo que usted no entendió, señor.
-¿Perdone?
-Claro que perdonó tal desfachatez, es decir, ¿A quien en su sano juicio se le ocurriría que la familia Visconti se uniría con la familia Deriss cuando no se le acerca ni a los talones a mí familia? No solo económicamente sino que son inferiores en todo sentido. Un matrimonio entre nosotros sería sólo favorable para la familia Deriss, ¿En serio pensó que íbamos a aceptar tal trato en el que no ganábamos nada? Ridículo.
Me levanté del asiento y fui directo al lugar donde estaban mi madre y la Duquesa. Para cuando llegue vi la cara de desagrado que tenía la señora de la casa y la cara de superioridad de mí madre, estaba claro que intentó convencerla al igual que su hijo lo intentó conmigo.
-Athanassia, hija, que bueno que estás aquí. Es hora de irnos.
-Pe...Pero, Duquesa podría quedarse a charlar un poco más -Habló nerviosa la señora Deriss.
-Lo siento, señora. Es mejor que dejemos el asuntito -Resalto la palabra mientras la decía de manera despectiva- terminado aquí. Vamos, Athanassia.
-Sí, madre. Gracias por la invitación Duquesa, hasta luego -Me despedí y seguí a mi madre.
Ya dentro del carruaje mí madre no pudo contenerse y soltó una gran carcajada.
-No puedo creer que hayan tenido la osadía de pensar que casaría a mí única hija con ese niño inútil.
-Hay que darles mérito por el intento, madre.
-Un intento muy pobre.
Nos encaminamos hacia la mansión Visconti sin la más mínima preocupación, sin saber que una carta esperaba por darnos una noticia, una noticia que daría un giro a mi vida a partir de el momento en el que fue entregada.
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Ciel
Historical Fiction«BORRADOR» Trilogía: Reencarnación #1 "Nos arrebataron la posibilidad de estar juntos una vez y no estoy dispuesto a que nos vuelvan a separar. Te buscaré en cada vida que tenga hasta que por fin pueda tenerte en mis brazos y gritar al mundo todo el...
