Capítulo 34

141 16 11
                                        


Casian se puso delante de mí en un abrir y cerrar de ojos, evitando que el mayordomo se chocara conmigo y me manchara, solo que el manchado resultó ser él.

Todas las copas que llevaba el mayordomo en una bandeja fueron directamente al suelo, rompiéndose al instante. Casian fue mojado por el líquido que algunas de esas copas llevaban.

Lo mire con los ojos muy abiertos y no sabía si reírme o tratar de ayudarlo a limpiarse, era obvio que si me reía en esta situación sería mal vista pero fue bastante graciosa la secuencia, no podían culparme por querer reír.

Mientras el mayordomo se disculpaba con Casian, totalmente apenado, y empezaba a recoger todos los restos de las copas del suelo, me tomé la molestia de volver a agarrar a Casian del brazo y llevarlo conmigo a un lugar donde pueda limpiar su ropa. O al menos algo de ella.

Caminamos en silencio, yo tratando de olvidar el incidente que se repetía en mi cabeza para no reír y él totalmente serio.

Pero es que, ¡Vamos! ¿A quien no le resultaría gracioso ver cómo a un hombre adulto le tiran unas cuantas copas y termina mojado? Bueno, ahora que lo pienso mejor, más que gracioso es algo… ¿Excitante?

Miré hacia Casian y lo detalle mejor, tenía el saco abierto y la camisa blanca mojada adhiriéndose a su pecho. Madre mía, este hombre sí que tenía muy bien físico, ¿Por qué no me di cuenta de eso antes? Bueno, no es como si lo hubiera visto con el torso al descubierto alguna vez.

Un momento, se tendría que sacar la ropa para que yo pueda limpiarla…

Querido ser supremo que nos creó a todos y a todo: ¡Gracias por esta maravillosa oportunidad!

-¿Athanassia? -Escuché a Casian llamándome.

-¿Si? -Lo miré y él tenía una cara de confundido- ¿Que sucede? -Lo miré ahora confundida.

-No lo sé, estabas mirándome y sonriendo pero parecía no estar aquí, como si estuviera en otra parte -Entrecerró sus ojos- ¿Se siente bien?

-Absolutamente, solo estaba distraída pensando -Pensando en ti sin ropa pero eso no lo sabrás.

-De acuerdo -Dijo inseguro-, creo que esa es la habitación de lavado -Apuntó a la puerta a unos pasos de distancia.

-Allí vamos -Suspiré.

Unos pasos más y estuvimos frente a la dichosa puerta, en cuanto él la abrió pude ver un cuerpo allí dentro que nos daba la espalda. Y que espalda.

La persona frente a nosotros, quien se encontraba vistiéndose, no se había percatado de nuestra presencia hasta que Casian se aclaró la garganta mientras me miraba entre apenado, avergonzado y nervioso.

El hombre se dio la vuelta, y di gracias al supremo por la vista que me brindó en ese momento, rápidamente tomo su camisa y se tapó como pudo. De todas formas la imagen que me dio ya la tenía como fotografía en mi cerebro.

-Disculpe, no sabíamos que había alguien aquí -Se apresuró a decir Casian mientras mirada cualquier lugar menos a la persona frente a él.

Mientras tanto yo lo mire a la cara por unos segundos y luego baje la mirada al piso.

-No se preocupen -Habló el extraño mientras se vestía, o eso supuse-, veo que usted también sufrió un accidente con su ropa.

-Un pequeño accidente por un descuido, nada importante -Le resto importancia Casian.

-Mi nombre es Alec Bonavota.

Por su voz pude darme cuenta que se acercó a nosotros así que deduje que ya se encontraba vestido así que levanté la mirada y lo encontré estrechando su mano con Casian.

-Casian Castiello -Le devolvió el saludo.

-¿Y la señorita es? -Preguntó mientras me miraba con una sonrisa.

-Athanassia Visconti -Le sonreí irónica.

Al momento de decirnos su nombre pude sentir como me entraba el mal humor al cuerpo, un Bonavota. Lástima, era un hombre bastante guapo. Lo mire de arriba a abajo sintiendo pena.

¿Pero que rayos me pasaba? Yo estaba comprometida.

Comprometida pero no ciega… ¡No! Este hombre es parte de la familia que causó daños a la mía, no debería tentarme.

Aún así no saque la vista de sus ojos, unos ojos color ámbar que me hacían sentir que me derretía y me convertía en miel. Alec me sonrió y empezó a hablar con Casian pero rápidamente los interrumpí.

-Debemos limpiar su ropa, Sir Casian -Le recordé, tratando de que Alec capte la indirecta y se fuera.

-Oh, cierto -Habló el mencionado-. Es mejor que la limpiemos antes de que se forme una mancha que no se pueda limpiar.

-Es mejor que ponga la ropa en aquel cubo con agua -Señaló-, yo mientras tanto me iré y cuando vea a una mucama le diré que venga aquí.

-Muchas gracias, Lord Bonavota -Le dije cortante.

-No hay de que, lady Athanassia -Me sonrió irónico y se fue, dejándonos a Casian y a mí solos.

-Creo que es mejor que espere en la puerta, señorita Athanassia -Mencionó Casian a lo que lo mire confundida-, es que me sacaré la ropa y no creo que sea conveniente que usted esté aquí mientras yo esté desnudo.

Y así es como me negaron una vista espléndida, la cual estuve esperando por los últimos 15 minutos. Pero de todas formas tuve una buena vista de parte de Alec.

-De acuerdo -Le sonreí, un poco desilusionada-, en cuanto aparezca una mucama o mayordomo se lo haré saber.

Salí de allí sin esperar respuesta de él, cuando estuve en el pasillo tomé una gran bocanada de aire y luego di un gran suspiro.

CielDonde viven las historias. Descúbrelo ahora