Capítulo 47

35 6 0
                                        

Aro había estado alguna vez más en casa de Deiko, por lo que sabía a por donde ir, a diferencia de Athlas.

Él salió por el mismo camino que Aro pero no tenía ni idea de a donde iba a llegar. Fue por un pasillo estrecho por el que casi no veía el suelo de todos los papeles y cristales que había. Llegó al final donde solo había unas escaleras que subían a un lugar por el que entraba luz natural, así que subió.

Para su sorpresa, salió a la azotea del edificio. Se veían los rascacielos de la ciudad por encima de las casas que había al rededor. Después de tantos años casi sin salir tanto tiempo a la superficie, el sol le molestaba bastante, pero sentir la brisa le gustaba bastante.

Aro estaba delante de él, sentado con las piernas colgando por la fachada y con una mirada bastante perdida. Athlas respiró hondo un par de veces, dejó a un lado el conflicto de hace unas horas y se acercó a él.

–No sé ni por dónde empezar.– Admitió Athlas.

–Ni yo.– Hizo una pausa.– Mi vida entera ha sido una mentira...

–Además en todos los sentidos.– Aro bajó la cabeza.– Perdona.

–No, si tienes toda la razón del mundo. Es solo que... Tengo tantas preguntas ahora mismo.

–Como por ejemplo, ¿qué va a pasar ahora?

–Exacto.– Le miró.– Pensaba... que cuando supiéramos porque Enis es inmune sabría como dar el siguiente paso. Pero ahora... los que creían que eran mis padres me han echado de casa. Ella es mi hermana y en consecuencia, nuestra madre está en La Cantera y nuestro padre muerto... Lo cual me convierte en un Inferio.

–Es bastante que asimilar. Pero no te preocupes. No pienso dejarte resolver este marrón solo.

–Creí que me odiabas por haberte mentido.

–Bueno, un poco si. Pero la vida le ha dado la vuelta a la situación.– Aro se rió un poco.

–Supongo que tienes razón.

–Puede que a Deiko se le ocurra como continuar.

Aro suspiró esperando que Athlas tuviera razón, pero antes de que ninguno pudiera seguir hablando, escucharon unos pasos y vieron a Noon acercarse.

–¿Puedo hablar con él?– Preguntó señalando a Aro.

–Si, claro.– Athlas se levantó.– Saldremos de esta, siempre lo hacemos.– Le dijo antes de irse y Aro sonrió.

Noon se acercó a Aro, se sentó a su lado y se mantuvo callada hasta que estuvieron solos.

–Hola.– Dijo mirándole.

–Hola.

–¿Cómo estás?

–Muy confuso. ¿Y tú?

–Igual... Es duro perder a un hermano.

–Qué me vas a contar...

–Tú tienes a Enis.

–Si, pero ya no te tengo a ti.– Se miraron a los ojos y Aro la cogió de la mano.– No quiero perderte.

–¿Por qué íbamos a perdernos?

–Tú eres una Fortuna, yo un Inferio. Ya no somos familia y temo que ya no pueda quedarme en la ciudad.

–No tengo ninguna intención de perderte. A donde tu vayas, yo iré, Ícaro Elder.

–Harding.– Le corrigió él con el corazón acelerado.– Me llamo Ícaro Harding.

–Puedes cambiarte de apellido las veces que quieras.– Noon le sonrió.– Voy a seguir queriéndote igual.

–Yo también, pero... ya no puedo quererte como a una hermana.

–Nunca nos quisimos de esa manera.– Noon frotó su mano.– Lo sabes.

–¿Y cómo nos quisimos?

–No lo sé.– Se quedaron en silencio mirándose.

–Siempre fue diferente. Más intenso...

–Más puro...

–Más sexy...– Aro sonrió.

–Más de verdad.

–Pero nadie podía saberlo.

–¿Y ahora qué nos impide hacer todo lo que siempre hemos querido?– Aro se acercó un poco.

–Supongo que nada.

Ambos se quedaron mirándose unos segundos con sonrisas que simbolizaban la liberación que sentían ahora para poder estar juntos de la manera que realmente querían. Así que se besaron.

Años esperando a poder darse aquel beso sin sentir que estaban haciendo algo mal. Aquel beso largo, romántico, profundo, húmedo, sensual... Tantos sentimientos y emociones guardados durante años por fin veían la luz.

Cuando el respirar se volvió una necesidad, decidieron separarse. Se miraron mientras cogían aire y se sonrieron.

–Besas bien.– Le dijo Aro.

–¿Sólo se te ocurre decirme eso?– Noon le sonrió.

–Hace ya un rato que mi cerebro no funciona, y tú has terminado de bloquearlo.

–¿Eso es bueno o malo?

–Es maravilloso.– Dijo con una sonrisa de oreja a oreja y volvió a besarla, pero esta vez Noon se apartó antes.

–Ícaro, espera. Deberíamos volver dentro.

–¿Por qué?

–Porque nos busca la policía. Porque tu hermana te necesita. Porque necesitamos respuestas. Porque no sabemos qué hacer ni a dónde ir... ¿Te parecen pocas razones?

–No...

–Pues eso.– Noon le acarició la mejilla.– ¿Vamos?

–Si, pero no les decimos nada de esto, ¿vale? No quiero que piensen que...

–Vale, tranquilo. No decimos nada.

Aro y Noon se levantaron y volvieron dentro. Una vez de vuelta con los demás, vieron que Athlas hablaba con las chicas y Keyer con Enis, quien tenía pinta de haber estado llorando.

–Deiko.– Dijo Aro y todos les miraron. Deiko levantó la cabeza de un golpe, ya que seguía trabajando en lago que ninguno sabía.– Has dicho conocías nuestra historia, ¿verdad?

–En efecto.

–Pues cuéntanosla.– Dijo muy serio.– Quiero saber exactamente todo lo que sabes de nosotros.

BlueDonde viven las historias. Descúbrelo ahora