Ícaro entró en su cuarto y cerró la puerta lo más fuerte que pudo.
La empresa de su padre nunca había tenido nada que ver con los laboratorios Uriel, y mucho menos colaboraba en la creación y distribución del Gas. Por eso le cabreaba tanto que ahora que él había decidió dar el paso con todo el tema de Enis se enterase de que él también estaba metido en esos asuntos.
Realmente le había complicado el plan más de lo que esperaba. Intentó calmarse y centrarse en llegar a una solución en la que todo el mundo saliese ganando, y para ello no podía contar con la ayuda de Athlas y los demás sin que se supieran que su apellido seguía siendo de los más importantes en Kownen.
Se sentó en el borde de su cama y empezó a jugar con un desestresante que le regaló Noon hace unos años cuando escuchó que tocaban la puerta de su cuarto.
–¿Qué?– Dijo sin levantarse.
–Ícaro, soy yo.– Dijo su padre.– ¿Puedo pasar?
–Supongo que si...
Su padre entró en su cuarto bastante despacio y más serio de lo que esperaba. Cerró la puerta e Ícaro frunció el ceño al ver que llevaba una caja negra en las manos.
–¿Qué es eso?– Le preguntó señalando la caja.
–Es lo que me has pedido.
Su padre acercó uno de los asientos para sentarse junto a su hijo y después abrió la caja. Ícaro nunca pensó que su padre le regalaría una pistola con el apellido de la familia grabado en el mango.
–Vivimos en un mundo peligroso.– Le explicó mientras Ícaro la cogía.– Sabía que tarde o temprano necesitarías una para defenderte a ti y a tu hermana.
–¿Por qué no se la has dado a Noon? Ella es la mayor.
–Este arma ha pasado por generaciones de manos masculinas. Y tú eras el siguiente.– Mientras su padre hablaba, Ícaro la examinó a fondo y sacó el cargador lleno de balas.
–Está cargada.– Dijo sorprendido.
–¿Sabes usarla?
Ícaro volvió a meter el cargador, le quito el seguro y apuntó como si fuera a disparar a la pared. Estaba bien calibrada, se ajustaba bien a su mano y parecía potente.
–Si.– Volvió a ponerle el seguro y bajó el arma.– Gracias papá.
–Sé que eres más independiente que tu hermana, y que no puedo atarte en corto...
–Pero lo intentas.– Le interrumpió.
–Solo quiero que estés a salvo.– Le dijo muy serio y se levantó para irse.– No le cuentes a nadie que te la he dado, ¿entendido?
–Será nuestro secreto.
Su padre asintió una sola vez antes de irse. Ícaro miró de nuevo la pistola y se dio cuenta de que no podría usarla en el refugio sin que nadie viera su apellido en ella, así que tendría que andar con cuidado.
Por la mañana siguiente, cuando se despertó, Noon ya se había ido. Salió de su cuarto y vio una taza de café aún aliente encima de la mesa con una nota de su hermana.
No sé qué has hecho, pero papá deja que vayas y vuelvas sin chófer. Que morro tienes. ¿Qué haces para ser su favorito?
PD. Te he hecho café :)
Mientras, debajo de la ciudad, toda la gente del refugio empezaba a despertarse, incluida Enis. Ya ni siquiera se acordaba de la alarma, ahora la despertaban los "¡Buenos días!", "Despierta, pedazo de vago", "vamos, ¡arriba, arriba, arriba!" ¡Déjame dormir!" de todo el mundo.
Ella se desperezó en la cama sin abrir los ojos. Después se puso de medio lado y abrió los ojos para ver qué Pouke estaba sentado a centímetros de ella y la observaba.
–Buenos días.– Le dijo con una sonrisa.
–Tienes una costumbre muy fea de asustarme.– Enis le sonrió.
–¿Aún no te has acostumbrado a mi horrible cara?– Enis se rió y se incorporó.
–A mi no me parece horrible.
–¿Te parezco guapo?– Pouke levantó la ceja derecha y Enis apartó la mirada con una pequeña risa.– Ah, eso es un si... y después de lo que estuvo a punto de pasar ayer en el gimnasio...
–Si, fue muy...
–Intenso.– Completó Pouke.– Pero tenía que aparecer Aro...– Enis bajó la cabeza.– ¿De quién hablabais ayer, por cierto?
–No... no te lo puedo contar.
–Oh, vamos. Te prometo que no diré nada.
–Lo siento, Pouke. Le prometí a Aro que no diría nada.
–Ya...– Pouke apartó la mirada pasándose los dedos por los labios y después volvió a mirarla.– Oye, te apetece si hoy después de desayunar, ¿jugamos a un juego?
–¿Qué clase de juego?
–Uno de los que a Aro no le gustan.– Pouke sonrió travieso.
–No responde a mi pregunta.
–¿Quieres jugar o no?
–Vale.– Dijo Enis tras unos segundos de silencio.
–Guay.– Pouke le volvió a sonreír.– Te prometo que no te arrepentirás.
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Blue
Ficção CientíficaUna sociedad dividida por una valla de muros enormes. Una distopia donde a un lado la gente vive la vida plenamente, disfruta y tiene dinero suficiente como para malgastarlo. Al otro lado la gente se conforma con sobrevivir. El gobiernos controla a...
