Cuando Bri consiguió calmarse un poco, salieron de su cuarto y fueron con el grupo. Enis no le preguntó que había pasado, no quería presionarla para hablar de ello, pero vio a Seven salir de su cuarto antes de que entrase ella, así que podía hacerse una idea.
Cuando llegaron con el resto, vieron que Seven hablaba con su hermano sin que los demás les escuchasen, pero en cuanto las vieron llegar, todo el mundo centro su atención en ellas.
–¿Estamos todos listos?– Preguntó Aro.
–Si.– Dijo Bri muy segura por todos.– ¿Nos vamos?
–Aún no.– Dijo Aro serio.
–¿A qué esperamos?– Preguntó su hermana.
–A qué Lunita termine de rezar.
Aro miraba más allá del grupo, donde Luna estaba arrodillada rezando frente a ellos. Tenía costumbre de hacerlo cada vez que sabía que alguien iba a meterse en algo peligroso, así que Aro había cogido la costumbre de esperar a que terminase.
Cuando lo hizo, se levantó y asintió a Aro como si le dijera "ya he terminado, podéis iros". Aro hizo un gesto de aprobación con la cabeza y después fueron a buscar un coche en el que entrasen todos.
–Las calles están llenas de carteles con tu cara.– Le dijo Noon a su hermano antes de que se pusiera al volante.– ¿Seguro que quieres conducir?
–Tendré cuidado.
–Ícaro, esto es serio. La policía te busca.
–¿Sólo a él?
–Athlas.– Dijo Airyn para llamarle la atención ante el comentario.
–Lo digo porque yo también se llegar a casa de Deiko. Si solo están pendientes de Aro, conduciré yo.
–¿Seguro de que...?
–Tío, no estamos para tonterías. Así que por una vez en tu vida, ve atrás y pasa desapercibido.
Aro no dijo nada a lo último que dijo Athlas, simplemente se limitó a ponerse la capucha de la sudadera y subió al coche.
Airyn se subió de copiloto. Aro se sentó junto a Noon, detrás de Keyer y Seven y delante de Enis y Bri. El ambiente no era el ideal para algo como aquello, la tensión que tenían todos no casaría muy bien con la actitud de Deiko, pero no podían esperar más.
Se cruzaron un par de veces con coches patrulla, lo cual hizo que el corazón de más de uno subiera hasta la garganta. Cada vez que escuchaban las sirenas, Aro se encogía un poco más. Si le cogían, que le enviasen a La Cantera como Caído era lo mejor que le podía pasar.
Pero por suerte no hubo que lamentar ningún arresto. Llegaron a la parte de Kownen donde los edificios no eran tan altos, algunos incluso tenían ordenes de demolición, otros eran casas bajas que nada tenían que ver con la imponente arquitectura de la que gozaba la ciudad.
–¿Cómo es posible que estás casas estén en la misma ciudad que aquellos rascacielos?– Preguntó Enis al bajar del coche.
–Es una de las zonas más antiguas de Kownen y peor conservadas.– Le explicó Noon.– Se construyó casi a la vez que los muros.
–Increíble.
Aro entró en uno de los edificios bajos sin llamar a la puerta. El desorden abundaba en aquella casa, como siempre. Mesas llenas de material de laboratorio antiguo abundaban por todas partes. Libros, papeles y apuntes tirados por los suelos, apilados en sillas o llenando estanterías. Un ligero olor a incienso hacía que aquello no pareciera un vertedero. Aro se quitó la capucha, respiró hondo y se adelantó al grupo.
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Blue
Ciencia FicciónUna sociedad dividida por una valla de muros enormes. Una distopia donde a un lado la gente vive la vida plenamente, disfruta y tiene dinero suficiente como para malgastarlo. Al otro lado la gente se conforma con sobrevivir. El gobiernos controla a...
