Las siguientes horas transcurrieron como si fueran minutos. Todo era un completo caos.
Aro salió de la furgoneta de un salto con Enis en brazos. Había perdido mucha sangre por el camino, pero seguía viva, aunque no sabían por cuanto tiempo. Los demás corrieron a su lado intentando seguirle el ritmo.
–Sabes algo de primeros auxilios, ¿no?– Le dijo a Keyer.
–Algo si.
–Bien, por que vas a tener que sacarle la bala.
–¿Qué?
Cuando por fin encontraron una sala vacía, Airyn y Athlas apartaron todo lo que había en una de las mesas y Aro colocó a Enis encima. Cuando se estiró completamente en la mesa gritó de dolor provocando que todo el mundo se pusiera nervioso. Keyer soltó la mano de Seven por primera vez desde que ella apareció en el vestíbulo y corrió hacia Enis. Seven se quedó quieta como si no tuviera derecho a acercarse a todo lo que pasaba. Bri se percató de aquello y decidió acercarse a ella.
–Eh, no te preocupes todo saldrá bien.– Le dijo Bri y entonces se dio cuenta de algo: Seven agarraba el libro que contenía la receta del Gas como si fuera su propia vida.– Tienes el libro...
Mientras, unos metros detrás de ellas, Airyn le quitó el vestido a Enis para ver la herida con claridad, le limpiaron la sangre y vieron que la bala seguía dentro de ella, pero eso no era lo peor.
–Joder.– Dijo Athlas.
–Aro...– Dijo Airyn señalando como bajo la piel de Enis, se creaba una especie de serpiente negra que crecía poco a poco.– Es una parasitaria.
–Lo sé.
–¿Una qué?– Consiguió decir Enis.
–¿Puedes sacársela?– Le preguntó Aro a Keyer.
–Su-supongo, pero necesito que esté consciente o la parasitaria irá mucho mas rápido.– Miró a Athlas y Airyn.– Y tiene que estar quieta.
–Buscaremos algo para atarla a la mesa.– Dijo Athlas y junto con Airyn se pusieron a buscar.
–Aro.– Dijo Enis cogiéndole de la mano.– ¿Qué es una parasitaria?
–Es un tipo de bala, que se queda dentro de ti y... ''crece'' hasta alcanzar el corazón y matarte. Es una forma larga y dolorosa de morir.
–Oh dios...– Dijo empezando a llorar al ver que Athlas y Airyn la ataban a la mesa fuertemente por la parte del pecho y el vientre con unos trozos de telas.
–Eh, tranquila, tranquila.– Dijo poniéndose detrás de su cabeza y cogiendola de ambas manos.
–Tengo mucho miedo.– Admitió con las mejillas empapadas de lágrimas.
–Lo sé, pero tranquila. Todo va a salir bien. No te vas a morir, estoy contigo. Tranquila.
–Adelante.– Dijo Athlas mientas le sujetaba las piernas a Enis.
–Vale, esto te va a doler.– Dijo Keyer.– Pero intentaré ser rápido.
–Date prisa.– Le dijo Airyn dándole un cuchillo.– Crece por segundos.
Keyer le hizo un corte a Enis justo donde tenía el agujero de bala. Ella gritó apretando las manos de Aro e intentó patalear, pero Athlas la agarraba con fuerza, así que solo consiguió gritar y llorar. Keyer intentó que no le temblase el pulso. Se olvidó de todo lo que había pasado esa noche y se centró en salvar a Enis.
–Date prisa.– Le presionó Airyn.
–Lo intentó, no me pongas nervioso.
–¡Se está muriendo!– Le gritó Aro.
–¡Lo sé!– Keyer también gritó, pero sin apartar la vista de su trabajo.
Separó la carne de Enis con ayuda de Airyn y con unas pinza intentó coger la bala. No quería prestar atención a cuanto le faltaba a la bala para llegar al corazón, pero sabía que cada vez le faltaba menos y a él le sudaban las manos, la bala se le resbalaba de las pinzas, Enis gritaba y lloraba, Airyn le animaba, su corazón estaba a punto de salirse de su pecho. Aro agarraba con fuerza a Enis mientras ella intentaba mantenerse despierta a pesar del dolor y del miedo hasta que de repente, Keyer sacó la bala.
Agarró la bala manchada de sangre con los dedos y siguió tirando de ella para sacar toda la culebra que se había creado dentro de Enis mientras ella sentía aquellos cables pasar por los órganos de su cuerpo provocandole una de las sensaciones más extrañas y asquerosas que viviría en su vida, hasta que Keyer terminó de sacarla y todos soltaron aire de golpe como si se la hubieran sacado a ellos.
–Ya está.– Dijo Airyn.
–Ha faltado poco.– Dijo Athlas relajándose un poco.
–Muy poco...– Keyer observó que solo le faltaban unos centímetros a la bala para haber llegado al corazón.
–Ya está.– Le dijo Aro a Enis acercándose un poco a ella con una sonrisa.– Te vas a poner bien.
–¿Puedo desmayarme ya?
–Si...– Aro se rió un poco.– Forza.
Al escuchar aquello, Enis sintió curiosidad de porqué conocía Aro esa palabra, pero antes de que pudiera preguntárselo, perdió el conocimiento.
–Yo me encargo de eso.– Dijo Airyn pasandole a Keyer un recipiente donde pudo poner la bala.– Ahora toca coser la herida.
Keyer bajó la mirada y vió que ahora Enis dormía tranquila sabiendo que no moriría porque él le había salvado la vida. Eso le hizo sonreír.
Aro se quedó un par de segundos observando como Keyer terminaba con Enis y después recordó todo lo demás que había pasado. Se acercó a Seven y a Bri, quienes estaban sentadas al fondo de la sala en el suelo. Él se acercó y se arrodilló hasta quedar frente a Seven.
–¿Que es lo que recuerdas?– Le preguntó.
–Recuerdo todo bastante bien. La fiesta, la huida, el disparo...
–Bueno, no está tan mal, solo...
–Pero no recuerdo mi apellido.– Aro se calló.– No recuerdo quien es mi familia, donde me he criado... no recuerdo quien soy...
–¿Nos recuerdas a nosotros?– Le preguntó Bri.
–Creo que si.
–No entiendo porque te dispararon...
–Igual tiene algo que ver con esto.– Dijo Seven dándole el libro. Aro tardó un par de segundos en reaccionar, pero en cuanto lo hizo, cogió el libro con ambas manos y lo miró.
–Es... el libro de Uriel.
–No sé lo que es.– Dijo Seven.
–Es todo lo que necesitamos.
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Blue
Science-FictionUna sociedad dividida por una valla de muros enormes. Una distopia donde a un lado la gente vive la vida plenamente, disfruta y tiene dinero suficiente como para malgastarlo. Al otro lado la gente se conforma con sobrevivir. El gobiernos controla a...
