Capitulo 13

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La noche llegó en su totalidad, Profetus dormía en el sofá mientras Seth seguía cuidando, aún faltaba una hora para que cambiaran así que se mantenía en posición, decidió asomarse para platicar con Tártaro.
—Ambos se encuentra bien, todo gracias a ti Tártaro, gracias por llevarme.—Dijo Seth dándole una sonrisa.
—Seth todo fue gracias a ti!, Atenea vio que había luz en tu corazón. Te permitió pasar a ti, eres el segundo hombre en entrar.—Dijo orgulloso Tártaro.
—Gracias Tártaro.—Dijo Seth un poco perdido.
—¿Que sucede? Pensé que estarías más contento.—Pregunto Tártaro.
—Estoy pensando en que habrá sido el presentimiento que tuve cuando jale las riendas.—Confesó Seth.
—¿Que sentiste?—Pregunto Tártaro.
—Sentí una fuerte mirada en mi espalda, como si alguien me estuviese vigilando pero cuando voltee no había señal alguna de alguien en la playa o en los acantilados y sinceramente no sabría decir si era algo bueno o un futuro peligro.—Explico Seth.
—Bueno Seth, te aconsejaría que le platicaras esto a Dorian una vez que despierte y por el momento no pienses en eso, hay que descansar, mañana lidiaremos con ello.—Dijo Tártaro dándole un golpe con su aleta.
—Tienes razón, debería ir a descansar ya es hora de que hagamos cambio.—Dijo Seth despidiéndose de Tártaro.

Tártaro se fue a sus establos a descansar mientras Seth entraba de nuevo a la habitación para despertar a su hermano pero se encontró con Dorian y Profetus sentados.
—Amigo! Despertaste.—Dijo Seth acercándose a abrazarlo.
—He vuelto amigo.—Dijo Dorian abrazándolo.
—Tengo entendido hermanito, que tú estabas cuidándolo.—Dijo Profetus levantándole la ceja.
—Ahh, estem si.—Dijo Seth rascándose la nuca. —Salí un momento para avisar a Tártaro como se encontraban y me envolví en una pequeña platica con el.—Termino Seth.
—Venga Profetus! No es para tanto, desperté y aquí están ambos.—Dijo Dorian riendo.
—Está bien pero al siguiente accidente tomaré yo la primera guardia.—Dijo Profetus cruzando sus brazos.

Los dos rieron por lo que había dicho Profetus, Dorian ponía su mano en su pecho, le dolía reírse pero sus amigos eran unos idiotas, Seth tomó su brazo derecho y lo ayudó a sentarse en la sala, Profetus hizo lo mismo.
—Entonces Dorian, ella es la otra mitad de la concha.—Pregunto Seth dándole una sonrisa pícara.
—Demonios, no hubiera despertado.—Dijo Dorian golpeando su frente.
—Oh no su alteza, necesitamos respuestas, apenas estábamos por interrogarte y te desmayaste.—Dijo Profetus recargando su brazo sobre el respaldo del sofá. —Y luego eres un estupido porque no nos dijiste que venías herido, pudiste ahorrarte tu dramática caída.—Dijo burlón Profetus.
—Estupido, ya quisiera verte durar tanto tiempo parado con una cortada de coral.—Río Dorian sacándole el dedo. —Quería que ella llegará a salvo primero, me hubieran priorizado a mi y no a ella.—Dijo Dorian viendo a su cama.
—Bueno Dorian vayamos al grano, platicanos de la pelea contra la cecaelia y la historia de la barrera.—Dijo Seth.
—Cierto, es muy larga la historia así que les daré un resumen: Poseidon ofendió a Atenea violando a una amazona, Atenea luchó contra sus soldados y los mató pero el escapo. Después la amazona falleció en los brazos de Atenea los cuales estaban manchados en su sangre; en el punto máximo de su dolor al perder a una de sus amazonas, creó una barrera que impediría el paso a cualquier hombre en busca de lujuria o poder, no podía lanzarle una maldición a Poseidon así que castigo a todos los hombres por igual.—Terminó de contar Dorian.
—Ahora todo tiene sentido, es por eso que Seth pudo entrar por el coral.—Dijo Profetus.
—Entonces Creta cuenta con dos barreras, una anti-hombres y otra anti-monstruos.—Dijo Seth.
—Exacto.—Dijo Dorian afirmando. —¿Como lograste entrar a Creta, Seth?—Pregunto Dorian sorprendido.
—Pues, en la mañana la barrera me había rechazado pero Tártaro me explico el porque no pude y me dijo que tendría que demostrar que mis intenciones eran puras. Así que le pedí a Atenea que me permitiera entrar para poder salvar la vida de mi mejor amigo.—Dijo Seth en voz baja. —Después de eso entre y una corriente eléctrica golpeó mi cuerpo unos segundos y después pude nadar sin problemas.—Dijo Seth regresando a su tono normal.
—Entonces Seth..., le rogaste por mi vida a Atenea.—Dijo Dorian haciendo ojos de cachorro para molestarlo.
—Eres un imbecil.—Dijo Seth empujándolo.
—Bueno cálmense animales, daré mis teorías: Dorian es el único que puede cruzar sin problemas porque su corazón es 100% puro, jamás ha buscado poder ni lujuria; Seth no pudo entrar porque hay mucho erotismo en su corazón pero cuando la vida de una persona preciada para él fue puesta en riesgo, demostró que no venía en busca de ninguna de esas dos cosas solamente por el antídoto de Dorian.—Conspiraba Profetus.
—Mmm, en otras palabras en la mañana no cruce porque soy un pervertido y en la tarde logré cruzar porque quería salvar tu trasero.—Dijo empujando a Dorian.
—Estupido.—Río Dorian. —¿Y tu?, ¿porque no pudiste cruzar Profetus?—Pregunto Dorian.
—Creo que eso sería mi culpa.—Seth río inocentemente.
—Porque antes de que llegáramos con ustedes al puerto, Seth venía contándome sobre la leyenda de la mítica belleza que las amazonas poseen, y como no tienen hombres en la isla.—Explicaba Profetus. —En otras palabras querido amigo, Seth me lleno la cabeza de perversiones.—Dijo dando un trago a su vaso.
—Eres un imbecil.—Soltó la carcajada Dorian.
—Oye! Pues uno nunca sabe lo que pasará.—Dijo Seth levantando sus hombros.
—Mierda! Estoy recordando que la ropa de Alanna sigue llena de sangre.—Dijo Dorian levantándose.
—¿Quieres que le hablé a una de las mucamas?—Pregunto Profetus ayudando a su amigo a pararse.
—No te preocupes, solo le pondré una camisa mía arriba por mientras. Mañana le encargaré a una mucama que le cambie su ropa por algo limpio.—Dijo Dorian.
—Ahora que estamos hablando de eso, la ropa que llevaba era muy reveladora. ¿Que estaban haciendo antes del ataque de la cecaelia hermano?—Dijo Seth dándole una sucia mirada.
—Profetus, hazme el favor de golpear a tu hermano porque si me volteo yo, no vuelve abrir la boca.—Dijo Dorian tallándose la frente.
—Hey! Eso dolió.—Dijo Seth recibiendo el golpe de su hermano en la cabeza.
—Estábamos investigando una cueva animal, no paso nada, ese es su traje de baño, al parecer las amazonas sacan inspiración de los trajes que usan las mundanas.—Dijo Dorian suspirando.
—Los dos ya! La cecaelia es lo importante, que encontraron en esa cueva.—Dijo Profetus.
—Cierto, Tártaro la invitó a unas cuevas que él había encontrado mientras nadaba en la mañana. Alanna llevaba una burbuja que le permitía estar bajo el agua sin tener que salir por aire, yo se la hice obviamente. Después de eso pasamos unas paredes de piedra y vimos que había luz en la superficie y salimos los dos. Alanna estaba encantada con la cueva porque la luz no era del sol, era proveniente de cristales fluorescentes encarnados en el techo y paredes.—Explicaba Dorian. —En seguida mis runas comenzaron a brillar, sospeché que habría algún objeto sagrado o alguna reliquia al fondo, nadamos hasta llegar a tierra y habían dos caminos uno de regreso a la isla y otro que daba a una cueva completamente oscura; mientras caminábamos, Alanna vio un brillo azul proveniente del fondo y ambos fuimos en esa dirección.—Continuaba Dorian. —Mis runas brillaban cada vez más fuerte, el brillo provenía de un cristal encarnado a una piedra, el cristal era de color azul oscuro y estaba arriba de un altar de piedra. Después Alanna se acercó y me dijo que todo esto le daba un mal presentimiento y le dije que se sentara que conmigo estaba a salvo, me di cuenta que el cristal en su base tenía un grabado, la oscuridad no me dejaba leer así que hice una bola de agua brillante y cuando quise mostrárselo a Alanna. La cecaelia estaba detrás de ella y no pude hacer nada más que gritarle que se agachara, se la llevo y deje el cristal en la cueva y me lance detrás de ella.—Terminó de contar Dorian.
—Pero los caballitos de mar querían su escondite secreto.—Río Seth.
—Continúa Dorian.—Dijo Profetus rodándole los ojos a su hermano.
—Después de eso, en mi desesperación nadando detrás de ella me raspe con los corales que estaban en la entrada de las paredes de piedra. La cecaelia fue jalada por la barrera obligándola a salirse, una vez afuera, ella tenía a Alanna enredada en sus tentáculos.—Dijo Dorian apretando el puño.
—A partir de ahora necesitamos que seas muy específico Dorian para saber que quería.—Dijo Profetus serio.
—Quería matarla porque gracias a ella no había podido hechizarme, mi mente estaba protegida por mi corazón. Supongo que fue gracias a que en la mañana descubrí que estábamos destinados en el juego, me salvo inconscientemente.—Dijo Dorian. —En seguida araño su cara con sus uñas y Alanna en un momento de desesperación me desobedeció y cortó el tentáculo que la sostenía, maldije y me lance al agua.
—Está chica me cae bien!—Grito Profetus.
—Se preparó para su caída aunque no pensó en que la cecaelia pudiese estarla esperando, con uno de sus tentáculos golpeó su estómago sacando todo el aire que había agarrado. Comenzó a apretarla clavando sus chupones en su cuerpo, yo aproveché ese momento para disparar con mi arco a su corazón, su cuerpo cayó y cuando la bruja volteó a verme Tártaro llegó con un grupo de tiburones y la despedazaron. Yo nade hacía donde estaba cayendo Alanna y salí a la superficie, cuando veníamos de camino ya el veneno me estaba afectando porque comencé a sudar frío, tuve que fingir que todo estaba bien cuando los vi.—Dijo Dorian —Lo demás ya se lo saben.—Termino de hablar.
—Vaya día hermano.—Dijo Profetus dándole una palmada en la espalda.
—Ni que lo digas.—Dijo Dorian suspirando.
—Dorian, no es que no me guste tu compañía pero creo que deberías descansar.—Dijo Seth.
—Tiene razón Seth, deberías volver a la cama, aparte si Alanna despierta deberías de ser la primera persona que vea, si no probablemente se espante.—Explico Profetus.
—Buen punto chicos, tienen razón en eso, tomaré una camisa y me iré acostar.—Dijo Dorian caminando a su cuarto.
—Descansa hermano.—Dijo Profetus.
—Buenas noches chicos.—Dijo Dorian despidiéndolos de espaldas.

Hasta el fondo del marHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora