Capitulo 22

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Después de chocarlas con Seth, camino junto a Dorian hacia donde estaba Marina disfrutando de un cóctel de frutas que ella misma había picado.

Alanna tomó un pequeño descanso junto a su hermana para después dirigirse al cuadrilátero para seguir entrenando con Seth.
—Te sienta bien estar herida Mary.—Dijo Alanna tomando un trozo de fruta.
—Ni que lo digas, me estoy volviendo loca al no poder hacer nada, ya me siento mucho mejor...enserio Ally.—Decía Marina.
—Cariño, ¿cuánto tiempo más crees que debería estar descansando?—Preguntaba Alanna.
—No estoy seguro pero veamos cómo va la herida.—Dijo Dorian recostando a Marina.

Dorian quito el vendaje que llevaba en su estómago y lanzó fuera las algas que cubrían su herida. Vio como la herida causada por la flecha había disminuido de manera impresionante.
—Al parecer tu herida está casi cerrada pero con mis poderes podría acelerar el proceso, ¿si eso deseas?—Pregunto Dorian.
—¡Que estas esperando pescadito!—Grito Marina.
—Okey, okey recuéstate.—Dijo Dorian empujándola de sus hombros. —Cariño, necesito que vayas a buscar un poco de algas curativas.—Le pidió a su pareja.
—Enseguida vuelvo Mary.—Dijo Alanna levantándose y corriendo para lanzarse al mar.

Dorian comenzó a recitar un conjuro en murmullos, puso sobre el abdomen de Marina sus palmas, estás llevaban pequeños discos de agua que comenzaban a brillar y transmitir una sensación refrescante a su cuerpo, la herida comenzaba a cicatrizar. Necesitaba las algas para acelerar aún más el proceso, así Marina podría sanarse ese mismo día.

Alanna:
[¡Bendita sea nuestra Diosa Atenea! Los muchachos pudieron tratar su herida y ahora está a unos momentos de recuperarse por completo. Estoy ansiosa por verla de pie de nuevo y entrenar junto a mi hermanita. Definitivamente haber descubierto mis poderes es de gran ayuda, no tengo la necesidad de salir a la superficie por oxígeno y puedo recolectar las algas sin problemas.]

Alanna regresó con unas cuantas algas y vio que Dorian ya había comenzado el conjuro, se sentó a su lado y puso las algas donde él le indicó. Las algas comenzaron a liberar sus propiedades curativas que eran intensificadas por el agua que Dorian estaba usando.

Pasaron alrededor de 10 minutos y Dorian seguía concentrado tratando de cicatrizar por completo la herida. Enseguida el agua que había debajo de las palmas de Dorian desapareció y el trono su cuello lentamente.
—Veamos, como quedaste Chango.—Dijo Dorian acomodándose. —Me complace decirte que ya se acabaron tus vacaciones chango, vuelves al campo de batalla.—Dijo Dorian levantándose.
—¡Imposible!—Dijo Marina nerviosa quitando las algas de su abdomen. —No ha quedado nada más que una pequeña cicatriz.—Agregó.
—Vaya vaya, que tenemos aquí.—Dijo Seth recargándose sobre una piedra.
—Termine de sanar sus heridas y ahora necesita desoxidarse.—Dijo Dorian palmeando a Seth. —¿Que dices chango? Competencias en el agua, un combate, entrenamiento, ir a correr, ¿que te agradaría más?—Preguntaba Dorian ofreciéndose.
—Vamos cariño, tengo que seguir entrenando recuerda.—Dijo Alanna riéndose y jalando de la oreja a Dorian.
—Pero tengo que cuidarla.—Decía Dorian siendo arrastrado por su pareja como niño pequeño.
—¡Seth, porque no llevas a Marina a caminar un rato!—Decía Alanna pellizcando a Dorian para que se callara.
—Buena idea Alanna.—Dijo Seth. —¿Te gustaría ir a caminar? Prometo no tirarte en el camino.—Dijo estirando su mano.
—Por supuesto, aunque yo no prometo nada Seth.—Dijo Marina aceptando la ayuda.
—Oh vamos, menos charloteo y más pasos, nefasta.—Decía Seth corriendo y dejándola en la playa para meterse a la jungla.
—¡Vuelve aquí Seth!—Grito Marina yendo detrás de él.

Alanna finalmente soltó la oreja de Dorian al ver que ambos se fueron, su pareja venía como un pequeño regañado y con una oreja tremendamente roja, y su mano sobre el pellizco que le dio en el brazo.
—¿Era realmente necesario eso?—Decía Dorian mirándola con ojos vengativos.
—¡Si! Porque no entendías las indirectas ni lo que está pasando frente a ti cariño.—Decía Alanna riéndose de él.
—Y seguiré sin entender princesa, esta en mi naturaleza.—Decía Dorian suspirando con la cabeza agachada.
—En realidad eres un dramático.—Decía Alanna viéndolo. —¡Las indirectas y miraditas que esos dos se dan! A eso me refiero.—Decía levantando sus manos en símbolo de obviedad.
—Espera, ¡que!, creo que no te escuche bien princesa, repítelo.—Decía Dorian con los ojos como platos.
—¡Argh! Pues que Seth tiene sentimientos por Marina y ella comienza a mostrar interés en el, idiota...—Decía Alanna con su mano en la frente.

Hasta el fondo del marHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora