Marina cayó al agua y se encontraba rodeada de sirenas. Nado a la superficie para tomar su espada ya que sus cuchillos no le servirían en el agua. Abalanzó su espada en el agua y partió una sirena a la mitad, volvió a salir para lanzarle una espada a su hermana, nadando hasta donde estaba ella.
—Gracias Mary!—Dijo Alanna atrapando la espada que le lanzó.
—Tenemos la ventaja de que pueden respirar bajo el agua los muchachos.—Dijo Mary golpeando a una sirena en la cara.
—¡Son demasiadas!—Grito Alanna antes de ser hundida por una sirena.
—¡Ally!—Grito Marina perdiéndola de vista.
Alanna golpeó su cara forzándola a soltarla, trató de arañarla en la cara pero se defendió con su antebrazo, la sangre de Alanna comenzaba a mezclarse con el agua, el rasguño había sido profundo. La sangre de Alanna comenzaba a llegar hasta donde Tártaro se encontraba dormido, causando que despertara.
—¡Princesa!—Grito Tártaro mordiendo el cuerpo de la sirena.
—¡Tártaro despertaste!—Dijo Alanna abrazándolo.
—El olor de tu sangre, me hizo salir del trance de las sirenas...—Dijo Tártaro recobrando el conocimiento. —Veo que estamos en serios problemas, ¡princesa tu brazo!—Dijo Tártaro moviéndose.
—Es solo un rasguño, tenemos que salir rápido de aquí.—Dijo Alanna señalando a lo lejos más sirenas por venir.
—Los muchachos no podrán despertar del encantamiento, a menos que las matemos a todas.—Dijo Tártaro preparándose.
—Matarlas suena razonable.—Dijo Marina llegando junto a ellos girando su espada.
—¡Hagámoslo!—Dijo Alanna nadando contra las sirenas.
Tártaro arrasaba con gran velocidad a las sirenas, algunas lograba despedazarlas y otras solamente las hería gravemente para que no pudieran causar problemas, mientras tanto Marina peleaba un poco lento debido al agua pero atacaba con gran fuerza cortando cabezas o colas a su paso. Alanna comenzaba a ser más veloz dentro del agua y con giros de su espada cortaba sus cabezas para que la melodía parara.
Los muchachos se encontraban nadando y siendo acortejados por las sirenas, estaban perdidamente hundidos en el hechizo, las sirenas comenzaban a mostrar su verdadera apariencia al ver que estaban perdiendo la batalla. Vieron que eran las chicas las que estaban acabando con ellas y las pocas sirenas que quedaban se lanzaron en contra de ellas. Un pequeño grupo se quedó con los muchachos para matarlos y comerlos.
Tártaro escupía pedazos de sirenas a su paso para volver a despedazar un poco más, era intrépido y salvaje al momento de atacar. Se movía como un feroz depredador.
—Alanna, Marina naden a la superficie con los muchachos yo las alcanzaré.—Ordenó Tártaro.
—Tártaro no te dejaremos aquí.—Dijo Alanna cortando a una sirena.
—¡Vayan!—Grito con poder Tártaro.
Alanna atravesó el pecho de la sirena que tenía a Dorian y a Profetus en sus garras, comenzaban a despertar del hechizo pero seguían perdidos aún. Ademia ayudó a montar a Dorian y Profetus en ella. Alanna le ordenó que se fuera, que ella los alcanzaría, que pase lo que pase no los dejará regresar. Marina fue hasta donde se encontraba Seth abrazado de varias sirenas, coqueteándoles y creando una gran tensión íntima entre ellos. Ella se lanzó sobre las sirenas y con ayuda de Tártaro las mato, tomo a Seth de la mano y lo monto sobre Garos.
—¡Necesitamos de tu ayuda!, ¡Despierta Garos!—Gritaba Marina desesperada y ensangrentada. —Lo siento Seth.—Dijo Marina haciendo un corte pequeño en la mejilla de Seth.
Marina acercó la sangre de Seth al agua para que llegara hasta el olfato de Garos, tenía la esperanza que despertara de la misma manera que Tártaro. Garos comenzó a remolonearse hasta que volvió a la realidad y vio toda la batalla que estaba llevándose acabo.
—¡Tenemos que irnos ya!—Grito Marina jalando las riendas y con Seth recargado en su espalda.
Garos comenzó a nadar rápidamente alcanzando a Ademia quien llevaba a Dorian y Profetus inconscientes en su lomo, Marina se dio cuenta que faltaba Alanna y maldijo y gritaba por el nombre de su hermana. Dorian comenzaba a reaccionar y al ver donde se encontraba se levantó de golpe.
—¡¿Ademia, dime donde están Tártaro y Alanna?!—Dijo desesperado Dorian tomando las riendas.
—Lo siento Dorian, Alanna me dijo que no podría regresarme.—Dijo Ademia comunicándose con el.
—¡Ademia, detente por favor debo regresar con ella!—Dijo Dorian jalando las riendas.
—¡Pescado despertaste!—Grito Marina alcanzándolo.
—¡Chango! ¿Alanna está contigo?—Preguntaba Dorian gritando.
—No...—Dijo Marina reaccionando que ella se había quedado.
—¡Tengo que ir con ella!—Grito Dorian.
—¡No! Dorian, contra las sirenas no serás de ayuda solo le estorbaras, confía en ella, volverá con nosotros.—Dijo Marina evitando que Dorian brincara al agua.
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Hasta el fondo del mar
FantasíaUn romance mitológico que puede terminar en la destrucción de una civilización o en la creación de una nueva era. Hay secretos que el agua transporta mejor que un humano, el mar contiene los secretos de todas las personas que alguna vez han vivido e...
