Dorian comenzaba a desesperarse porque sabía que sus amigos lo estaban aplastando de adrede así que tomó una medida igual de drástica.
—¡Tienen tres segundos para quitarse o los lanzaré al mar!—Gritó Dorian desde el fondo.
—¡Quiero verte intentarlo pescadito!—Gritó Marina arriba de todos.
—Nonono Marina cállate.—Gritaron los hermanos.
Dorian usó sus poderes para envolverlos con sus látigos y lanzarlos al mar, una vez que los levantó sintió como el aire entraba mejor a sus pulmones.
—Eres un hijo de...—Gritó Seth antes de ser jalado por Marina.
—Cárgame, no quiero nadar.—Dijo Marina jalándolo.
—¡No inventes! Eres un bebé.—Decía Seth hundiéndola.
—¡Te voy a matar!—Decia Marina golpeando a Seth.
Marina se había lanzado encima de él y para poder golpearlo afuera del agua, enredó sus piernas por debajo del agua a la cintura de el. Seth le jalaba el pelo para molestarla y se reía a carcajadas de ella.
—Yo puedo cargarte Marina.—Dijo Profetus nadando a ellos.
—Como siempre, el único caballero.—Dijo Marina nadando hacia el.
—Yo la llevaré, no te apures.—Dijo Seth jalándola hacia su pecho.
—No te molestes hermanito, yo puedo llevarla no necesitas hacerlo.—Dijo Profetus acercándose.
—No me molesta, quiero llevarla.—Dijo Seth subiéndosela a su espalda.
—Tranquilo Profetus, no pasa nada, gracias aún así.—Dijo Marina dándole una cálida sonrisa. —Seth me llevará.—Dijo enredando sus piernas en su cintura.
—Te vemos en la orilla hermano.—Dijo Seth dándole una sonrisa de victoria.
Seth nado hasta la orilla con Marina en su espalda, Dorian lo esperaba junto a la orilla con Alanna. Una vez que ella se bajo de su espalda Profetus llegó y la tomó, la llevo de la mano al campamento y enseguida le entregó unos lirios acuáticos color magentas que había recolectado de regreso.
—¡Son hermosos Profetus!—Dijo Marina tomándolos.
—Es un pequeño regalo de disculpas, me porte un poco descortés hace un momento contigo.—Dijo Profetus rascándose la nuca.
—Me encantan pero no era necesario tanto Profetus.—Dijo Marina abrazándolo.
—Un pequeño detalle.—Dijo palmeando su cabeza para después irse.
Dorian estaba sorprendido y Alanna reía viendo toda la escena y los extraños comportamientos de sus amigos. Seth no tuvo ni la oportunidad de reaccionar hasta que ella ya no estaba a su lado.
Seth:
[¡Pero este idiota que se cree que es! Ni que Marina fuera un juguete para que la mueva de ese modo, ella decidió venirse conmigo es estupido que haga estas cosas.]
Alanna vio que venía Profetus y con una fuerte sonrisa en su cara, decidió que platicaría un momento con Seth, si estos dos andaban en duelo sería difícil que se concentraran para el hechizo.
—¿Hermanito, puedo hablar contigo un momento?—Dijo Alanna tomándolo del brazo para irse.
—Mmm, por supuesto.—Dijo Seth.
Alanna le guiñó el ojo a Dorian y señaló a Profetus, su pareja entendió y estuvo con su amigo hasta que ellos regresaran. Mientras tanto, estos dos se encontraban caminando lejos de ahí.
—Dime, ¿que es lo que querías hablar hermanita?—Dijo Seth volteando a verla.
—Nada quería alejarte de la vanguardia, mi sexto sentido me dijo que necesitabas hablar con alguien.—Dijo Alanna cruzando sus manos detrás de ella.
—No me gusta admitirlo pero si lo necesito hermanita.—Dijo Seth rascándose la nuca.
—Aquí estoy para ti hermanito.—Dijo Alanna tomándolo del brazo.
—Me molesta verlo cerca de ella, no lo tolero pero es mi hermano y no se porque me siento así.—Dijo Seth sonando ligeramente molesto.
—Tranquilo Seth, es normal que te sientas así de confundido. Tus sentimientos eran muy confusos ya que ambos prácticamente se odiaban, se lo decías hasta en su cara.—Dijo Alanna riéndose.
—No ayudas...—Dijo Seth rodando los ojos.
—Digamos que tú odio se transformó por completo cuando peleamos contra las sirenas, ¿desde ahí te sientes diferente, cierto?—Dijo Alanna.
—Si, cuando desperté fue lo primero que vi, estuve sorprendido por un segundo pero después me sentí relajado al saber que era ella.—Dijo Seth viendo el suelo.
—¿Por que te sentiste relajado?—Pregunto Alanna agachándose para verlo.
—Porque a pesar de lo horrible que la trate, ella estuvo dispuesta a arriesgarse por mi, y eso sólo es la prueba del gran corazón que tiene debajo de todos sus escudos.—Dijo Seth con una ligera sonrisa.
—Lo estás haciendo muy bien hermanito, platícame más.—Dijo Alanna jalándolo para caminar.
—Después de agradecerle, estaba tan arrepentido por lo mal que la juzgué y decidí que haría bien las cosas, tal vez tener una amistad como contigo.—Dijo Seth.
—Mmm, lo nuestro no es amistad Seth, es una hermandad, no se te olvide.—Dijo Alanna golpeándolo.
—Una disculpa hermanita.—Dijo Seth riéndose. —Y pues lo siguiente fue espeluznante, un sentimiento helado que me golpeó y al mismo tiempo congeló toda la sangre hay en mi cuerpo.—Dijo Seth pasando saliva.
—¿Que causó eso?—Pregunto Alanna
—El haber arreglado las cosas con ella y en menos de 10 minutos estar bañado en su sangre la cual aún estaba tibia, el ver como sus ojos querían cerrarse y como su piel se emblanquecía, su boca rosada con sangre por un costado.—Dijo Seth deteniéndose. —Sentí como si estuvieran llevando mi esperanza, estaba viviendo un infierno en ese instante. No estaba listo para perderla y en realidad jamás creo estarlo...—Agregó.
—Ven aquí.—Dijo Alanna abrazándolo.
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Hasta el fondo del mar
FantasyUn romance mitológico que puede terminar en la destrucción de una civilización o en la creación de una nueva era. Hay secretos que el agua transporta mejor que un humano, el mar contiene los secretos de todas las personas que alguna vez han vivido e...
