Dorian y Seline se sentaron junto a los demás, discutieron unos últimos asuntos sobre el papel que cada uno de ellos desempeñaría en el ataque.
Seline tenía la mirada baja para evitar cruzarla con la de Profetus, las hermanas lo notaron pero prefirieron no molestarla por miedo hacerla sentir incómoda o algo.
—Bueno entonces todas entendieron sus puestos cierto.—Decía Dorian reafirmando.
—Nosotras estaremos junto a tu padre en la naval de Atlantis.—Afirmó Alanna.
—Y yo junto a mi padre con la naval de Gavdos.—Agregó Seline.
—Exacto, quería que las tres se quedaran en el palacio pero al parecer el lugar más seguro en ese momento será donde podamos verlas en realidad.—Explicaba Dorian.
—Por cierto chicas, Dorian y yo pensábamos que sería mejor que montaran a Tártaro y a Garos.—Decía Seth viéndolas.
—Nos tendrían más tranquilos sabiendo que están con ellos.—Agregó Dorian. —Así, si algo llegase a salir mal, tienen órdenes de alejarlas del campo de guerra.—Termino de decir.
—No discutiré contigo cariño pero sabes que pelearemos si es necesario.—Dijo Alanna tomando su mano.
—Ay hermanita, tú enserio te lo buscas, por cierto partimos mañana al amanecer.—Dijo Seth rodando sus ojos.
—Que emoción, otra misión suicida para el equipo.—Dijo Marina burlona.
—Y otra que ganaremos.—Contesto Seth guiñándole el ojo.
Esta solo suspiro y lo empujo, terminaron su pequeña reunión y todos comenzaron a salir de la habitación a excepción de Dorian y Alanna que estarían ahí.
Seline quiso disculparse con Profetus pero se quedó congelada en la puerta viéndolo ir, esta salió y se dirigió a una de las habitación donde se encontraban sus cosas ya.
Seline:
[¡Maldita sea! El no se suponía que estaría ahí esa noche no tenía porque ver eso. Los únicos que sabían que Aristeo y yo estábamos ahí eran Sorin y Elara pero ninguno de ellos podría hacerme algo así...o si]
Siguió merodeando en sus pensamientos hasta que el peso de su frustración fue mayor y la tumbó en la cama haciéndola dormirse.
Seth y Marina habían salido a montar con Garos en las corrientes del Este, esta se negó pero Seth terminó convenciéndola.
—No puedo creer que me hayas convencido de hacer semejante estupidez.—Resoplo Marina sujetada de su cintura.
—Tampoco es como que me hayas puesto mucha resistencia nena.—Dijo Seth burlón.
—Oh...ahora me llamarás nena.—Murmuro recargando su mentón en sus hombros.
—Por ahora si.—Dijo el girándose para verla pícaramente. —Por seguridad, te recomiendo pegarte y sujetarte más fuerte a mi.—Agregó molestándola.
—Mmm, ¿así?—Murmuro pegando su cuerpo al de el.
—Tu continúa, terminando aquí será mi turno Marina.—Murmuro Seth al sentir su cuerpo pegándose al suyo.
Marina río y dejó una pequeña mordida en su hombro, al instante se escuchó un fuerte rugido y ambos levantaron su mirada, las corrientes estaban más salvajes de lo normal y la presión que llevaba liberaba sonidos demasiado fuertes.
—¡Estas idiota si crees que entraré ahí Seth, la última vez casi se matan!—Replico Marina.
—Si salimos con vida de esta, te pediré que seas mi novia.—Exclamó Seth viendo cómo asombro las corrientes. —Y no aceptaré un no por respuesta.—Murmuro retadoramente sobre su hombro para verla.
Marina simplemente abrazó su cuerpo más fuerte y pegó su cabeza a su espalda, Seth sonrió con sus labios sellados y palmeó a Garos para que entrara a las corrientes.
Desde el momento que entraron Marina gritó al sentir como la presión aplastaba su cuerpo, Seth simplemente reía aunque internamente estaba teniendo segundos pensamientos porque si algo ocurría no sólo él saldría lastimado, también ella.
—¡Idiota!—Gritaba Marina aferrándose más a el.
—Debemos vivir cada día como si fuera el último nena.—Exclamó Seth. —La vida fue hecha para vivirla al límite y no para vivirla con limitaciones.—Agregó tomando su mano.
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Hasta el fondo del mar
FantasíaUn romance mitológico que puede terminar en la destrucción de una civilización o en la creación de una nueva era. Hay secretos que el agua transporta mejor que un humano, el mar contiene los secretos de todas las personas que alguna vez han vivido e...
