Capitulo 40

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Las chicas se encontraban en una habitación a unas cuantas puertas de la que habían estado previamente, Marina se encontraba vigilando que nadie las hubiera seguido. Alanna creó una neblina para ver si no habían más sorpresas.
—Limpio.—Dijo Alanna.
—Nadie tampoco por acá.—Respondió Marina.
—¿Como te encuentras?—Dijo Alanna incoándose enfrente de Seline.
—Harta, es la tercera vez en dos semanas que esto sucede.—Exclamó golpeando el reposo de la cama.
—¿Han intentado matarte tres veces?—Preguntó Marina.
—No, han sido intentos de secuestro.—Dijo Seline.
—¿Tu padre sabe quien está detrás de todos estos asaltos?—Agrego Alanna.
—Killar, el estupido rey de Eren.—Dijo Seline con rabia.

Las hermanas se voltearon a ver sorprendidas, no entendían porque Killar podría estar detrás de eso, un secuestro de esa magnitud terminaría en una guerra. Seline notó la cara de confusión de las chicas y decidió explicarles.
—Todo comenzó hace tres semanas, Killar hizo que su hijo pidiera mi mano para asegurar una estupida alianza entre nuestros reinos, mi padre sé negro y él juro que se arrepentiría de su decisión.—Explicaba Seline.
—Hace tres semanas recibiste la marca Ally, ¿será alguna coincidencia?—Dijo Marina abriendo sus ojos.
—Puede pero deberemos hablar con los demás sobre esto, ¿podrías decirnos todo por favor?—Dijo Alanna amablemente.
—Claro.—Dijo dándoles una mirada rara. —¿Y que marca obtuviste?—Pregunto moviendo su cabeza.
—Mmm, ninguna.—Dijo Alanna apartando la mirada.
—Oh vamos Alanna, no tienes nada que ocultar.—Dijo Seline riéndose. —Se todo lo que hicieron en Madagascar contra Hécate y Killar.—Agregó.

Las chicas abrieron sus ojos por completo, no veían venir esa respuesta. Ambas se levantaron de golpe y retrocedieron.
—Por cierto ambas son muy bonitas, me encantaron sus vestidos.—Decía Seline recorriéndolas con su mirada.
—No queremos ser groseras pero como es que sabes todo eso.—Dijo Alanna tratando de analizarla.
—Veo que mi primo jamás me mencionó, soy una estudiante de hechicería avanzada al igual que el.—Explicaba Seline. —El árbol de psyqués me lo mostró todo, en cuanto comenzaron los asaltos supe que nuestros caminos se cruzarían.—Agregó.
—Por supuesto, Amara me contó que todos los reinos tienen un árbol.—Dijo Alanna chasqueando su lengua.
—De hecho mi tía, era la anterior guardiana del árbol de Gavdos.—Explicaba Seline. —Los guardianes son hechiceros que nacen con un alto nivel espiritual.—Agregó.
—¿Que pasa si no hay un guardián?—Decia Marina.
—Si los descendientes no poseen la habilidad suficiente los árboles con protegidos por los Grandes Maestros.—Dijo levantándose para tomar una fresa. —Hasta que nazca un descendiente de sangre real, con el nivel suficiente.—Agregó.
—Gracias por el dato.—Dijo Marina sonriéndole cínicamente.
—De nada, amazona.—Dijo dándole la misma mirada antes de morder su fresa.
—Ahora tu eres la guardiana del árbol.—Dijo Alanna alzando su vista.
—Exacto.—Dijo levantando sus hombros.
—¿Pareces una perra o lo eres?—Solto Marina sin más.
—Parezco.—Decía sosteniéndole la mirada.

El dorado contra el violeta, ambas sostuvieron un duelo de miradas, Alanna decidió apartar la vista y sentarse a pensar en que estarán haciendo los chicos.

Alanna:
[Jamas había visto esa expresión en su rostro, era demasiado fría y sanguinaria. Porque nos pidió que nos fuéramos que estarán haciendo, estarán bien realmente los tres. ¿Como fue que Profetus llegó preparado? Acaso sabían ya del asalto los tres...]

De pronto un aplauso la hizo re dirigir su atención a las dos chicas que se encontraban detrás de ella.
—¡JA, gane!—Exclamo Marina saltando.
—¡Argh mierda!—Exclamaba Seline alargando su insulto.
—Perra o no, eres divertida.—Dijo Marina tocando su brazo.
—Tomare eso como un halago.—Rió regresándole el gesto.
—Soy Marina por cierto y a mi hermana ya la conociste, Alanna.—Agregó.
—Finalmente una presentación.—Digo Seline alegremente. —Las tres seremos mejores amigas, ya lo verán.—Dijo sonriendo.

Hasta el fondo del marHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora