Capitulo 50

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Los minutos pasaron y se convirtieron en horas, las chicas habían logrado su misión la cual era embriagarlos, inclusive Profetus quien se resistía tanto por miedo a quedar como tortuga revuelta.

Kyros y Seth fueron los primeros en caer ebrios junto a las chicas, una vez que Dorian cedió también, el y Seth sonsacaron a Profetus para que tomara. Estando ebrio inclusive hablaba con Kyros y se reía junto a él, olvidando por completo su odio.

La música era tan alta que sentían como las ondas sonoras golpeaban sus pechos, las chicas bailaban y brincaban juntas pegándose y dándose vueltas mientras los chicos tiraban dardos y de vez en cuando se giraban con ellas.
—Ven aquí...—Dijo Dorian abrazando por la espalda a Alanna.
—Hola cielo...—Murmuro de espaldas a él pasando su mano por su mejilla hasta su cabello.

Dorian pasó sus manos a sus caderas acercándolas más y más, empezó a moverla de lado a lado al ritmo de la música mientras ella reía y lo tomaba de su cabello. Estrellaban suavemente sus cuerpos al son de la música como las olas en la orilla del mar.

La giró estirando su brazo y al envolverla con él quedó pegada a su pecho, una pierna suya quedó en medio de ella, Alanna se apoyó ligeramente en el y pasó sus manos por su cuello, y ambos comenzaron a manearse suavemente hacía abajo.

Marina y Seline bailaban juntas mientras eso pasaba Kyros les traía más botellas, mientras Marina levantaba sus brazos sintió como alguien pasó sus manos por ellos hasta llegar a sus manos.
—Seth...—Murmuró cuando la giró.
—Quien más...—-Respondió pícaramente bajando sus manos por su cuerpo hasta su espalda baja. —Baila conmigo nena.—Agregó poniendo sus manos en su cuello.

Esta asintió y comenzaron a bailar juntos, Seth hacia círculos con sus dedos en su espalda desnuda mientras ella se meneaba junto a él de un lado a otro suavemente. Junto su cuerpo completamente a él y la pegó de espaldas, movió su cabello besando su nuca una y otra vez mientras ella acariciaba su cabello.
—Veo que me dejaron sola...—Dijo Seline tomando la botella aún más ebria que antes.
—A los dos.—Respondió risueño Kyros bebiendo de la botella.

En ese instante Seline le quitó la botella y antes de que pudiera pasarse el licor lo beso, bebiendo hasta la última gota de su boca. Fue un beso suave que lo tomo demasiado desprevenido. Seline se separó sonrojada mientras él tenía la misma sonrisa cálida que irradiaba felicidad con solo verlo.
—Ky...Kyros yo lo sien...—Tartamudeaba Seline antes de ser interrumpida.

Kyros tomó su mentón y la atrajo suavemente de nuevo a su boca, lamió los rastros de alcohol que quedaban en estos y ella lo atrajo del cuello de su camiseta lejos de la barra donde todos estaban bailando. El brillo inocente y dulce que siempre había en su mirada cambiaba por cuando un tiburón blanco olía a su presa.

Las dos parejas estaban en sus asuntos bailando pegados sin darse cuenta de lo que estaba pasando entre esos dos, solamente una persona era la que los estaba viendo mientras bebía de su hidrocerveza.

Kyros llevaba su camiseta desabrochada gran parte y arremangada por el calor que comenzó hacer unas horas antes, Seline ponía sus manos en su pecho trazando sus pectorales mientras el masajeaba su menuda cintura conociendo sus curvas. Despegó las manos de ella para elevarlas y girarla lentamente para volver a besarla, Seline se reía en su boca y se despejó mordiendo sus labios haciendo que él se llevara la mano a su boca.

Seline se alejó un momento de él al sentir una fuerte mirada, antes de que sus miradas se cruzaran las esferas neones desaparecieron por unos segundos. Pequeñas risas se escuchaban, ruidos desvaneciéndose y movimientos bruscos, una oscuridad total dentro de la cueva.

Seline se desconcertó hasta que sintió unas manos cálidas y grandes pasarse por su cuerpo hasta llegar a su pecho, empezó a sentir besos acompañados de pequeñas mordidas en sus hombros, cintura y orejas. Su respiración se entrecortaba cada ves más hasta que se giró besándolo, sus labios sabían diferentes, había otro licor en ellos al igual que otra altura.

Hasta el fondo del marHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora