Un romance mitológico que puede terminar en la destrucción de una civilización o en la creación de una nueva era. Hay secretos que el agua transporta mejor que un humano, el mar contiene los secretos de todas las personas que alguna vez han vivido e...
Otra canción comenzó, esta vez Marina y Seth se unieron a ellos. Seth llevaba el control en ello, la canción era lenta y dulce como un vals. —¿Lista?—Pregunto Seth coquetamente. —Sorpréndeme.—Dijo Marina dándole una sonrisa de lado.
Este sonrió, puso una mano en su cintura baja y la otra en su mano, se abalanzó hacia atrás y comenzó a moverse al compás de la música.
Giraba a Marina y hacían giros ambos con sus brazos, deslizaban los brazos del otro delicadamente por detrás de sus nucas y cuando estaban por separarse el la tomaba de la mano para enrollarla en un giro en sus brazos.
Mientras ellos seguían bailando al igual que los demás, Profetus se había subido a uno de los balcones para ver el baile desde arriba, observaba toda la demostración de su hermano. —¿Un viejo amor?—Interrumpió una voz un tanto dulce.
Profetus se giró al ser sacado de sus pensamientos, no había notado que al lado de él se había recargado una chica. La chica era un poco más baja que el, su cabello era un poco rizado y su color era similar al lapislázuli pero un poco más oscuro, tenía unos ojos violeta demasiado exóticos e hipnotizantes. —Mi Lady.—Dijo despidiéndose. —Aún no he terminado de hablar.—Dijo pareándose enfrente de el. —Créeme que no deseas mi compañía, pierdes el tiempo.—Agregó Profetus. —Nadie desea la mía tampoco, solamente quédate un momento más aquí.—Dijo sonriendo.
Profetus le parecía raro su comportamiento pero decidió quedarse, de todos modos debía permanecer ahí hasta que Dorian subiera con Alanna. Aunque también decidió quedarse, porque la energía que ella emanaba era muy alta, su poder mágico era muy elevado.
La chica era menuda de cuerpo al igual que sus amigas, la única diferencia es que sus músculos eran menor casi nulos. La analizó rápidamente con su mirada de pies a cabeza sin parecer un pervertido. —Entonces, amor imposible o un viejo amor, cuéntame, extraño.—Sonreía mientras veía a una pareja con máscaras de conejo y serpientes. —Ninguno, fue no correspondido.—Dijo alzando sus cejas y tomando la copa que tenia en el barandal. —Auch, el chico es tu hermano cierto.—Dijo la chica volteando a verlo. —Lo es y ella es la hermana de mi mejor amiga.—Resoplo Profetus. —Aunque tiene tiempo que me retire de ese incómodo triángulo amoroso.—Agregó. —Salud a eso, extraño.—Dijo bebiendo de la copa de Profetus. —¿Te molestaría llevar a bailar a una marginada como tú?—Agrego estirando su mano.
Profetus se giró para verla y río, no lograba ver con exactitud su rostro pero lograba observar debajo del antifaz que ella llevaba, que cuando sonreía se le marcaban unos adorables hoyuelos del lado izquierdo de sus mejillas. —Vamos, nada te sucederá por divertirte un momento, extraño de pocas palabras.—Río rodándole los ojos mientras le agitaba la mano. —Un baile, marginada.—Dijo besando su mano en símbolo de aceptación. —Un baile, extraño.—Dijo dándole una sonrisa de lado.
Profetus llevaba la mano de la chica de ojos violeta en lo alto como se acostumbraba, bajaron las escaleras y ambos robaron unas cuantas miradas.
La chica podría no tener un cuerpo tan torneado pero era realmente hermosa tal cual era. Llevaba una máscara platinada de mariposa en su rostro, de un lado el ala le cubría parcialmente todo el rostro, llevaba incrustados unas amatista en la parte superior del ala.
En la otra mitad llevaba un diseño del mismo color que la gema, era una máscara que le hacía justicia a sus ojos violeta. Arriba llevaba lo que se podría decir que eran como las antenas de la mariposa.
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